Banco Santander ha alcanzado un acuerdo con la familia Zambrano –una de las dinastías empresariales más importantes de México, creadora de la cementera Cemex– para asumir la gestión a largo plazo de la Colección Gelman, uno de los conjuntos privados más relevantes del arte mexicano del siglo XX, que desde ahora pasará a denominarse Colección Gelman Santander. El acuerdo ha situado bajo el paraguas de la Fundación Banco Santander un corpus de 160 piezas que condensa buena parte del relato artístico moderno de México y que, en palabras de la propia entidad, aspira a una circulación internacional sostenida y a una presencia estable en su nueva sede cultural en Cantabria .

El núcleo más llamativo de la colección lo conforman las 18 obras de Frida Kahlo, un conjunto excepcional tanto por su número como por su coherencia interna. Las piezas cubren toda la trayectoria de la artista y se reparten en diez pinturas, siete dibujos y un grabado. Entre ellas figuran autorretratos emblemáticos como Diego en mi pensamiento, Autorretrato con collar o Autorretrato con monos, imágenes que han terminado por fijar el imaginario visual de Kahlo y que, reunidas, ofrecen una lectura casi completa de su evolución formal y simbólica.

Rivera, Orozco, Siqueiros y Álvarez Bravo

Junto a Kahlo comparecen algunos de los nombres que definen el canon del arte mexicano del siglo XX. La colección incluye obras de Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso o Francisco Toledo, configurando un recorrido que va del muralismo a las derivas más personales de la modernidad mexicana. A ello se suma una selección significativa de fotografía, con trabajos de Guillermo Kahlo, Graciela Iturbide, Gabriel Figueroa, Manuel Álvarez Bravo y Lola Álvarez Bravo, que amplía el foco hacia la construcción visual del México moderno.

La Fundación Banco Santander se hará cargo de la conservación, la investigación y la exhibición del conjunto, en un proceso que ha contado con el acompañamiento de la Secretaría de Cultura de México y del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Una primera selección de obras se presentará en Faro Santander, el nuevo espacio cultural que la entidad inaugurará en la ciudad de Santander el próximo mes de junio, donde la Colección Gelman Santander se integrará como uno de los pilares de su programación inicial. A partir de ahí, el proyecto contempla su exhibición en museos internacionales, aunque por el momento no se han concretado calendarios ni sedes.

La presidenta de Santander, Ana Botín, ha enmarcado el acuerdo como “una gran expresión de la confianza y la amistad entre México y España” y ha subrayado el valor de la colección como “una muestra extraordinaria de la riqueza artística de México”, además de destacar la voluntad de la entidad de contribuir a su difusión internacional desde una posición institucional estable.

Colección Gelman, un repertorio nacido en los años 40

La historia de la colección se remonta a la década de 1940, cuando Jacques Gelman y Natasha Gelman comenzaron a reunir en México un conjunto centrado en la pintura moderna y contemporánea del país. Gelman, formado en Europa en el ámbito del cine, llegó a México en 1938 y se estableció allí tras casarse con Natasha Zahalka en 1941. Su actividad como productor cinematográfico, ligada al impulso de la industria local y al lanzamiento de figuras populares, financió una pulsión coleccionista que acabaría cristalizando en tres grandes conjuntos: una colección de arte moderno europeo –donada al Museo Metropolitano de Nueva York en 1998–, otra de escultura precolombina y la dedicada al arte moderno mexicano, iniciada simbólicamente con el encargo a Rivera del retrato de Natasha en 1943.

De izquierda a derecha, el director de la Fundación Banco Santander, Borja Baselga, el vicepresidente del Banco Santander, Juan Manuel Cendoya, y el director del Faro Santander, Daniel Vega, durante la presentación este miércoles de la Colección Gelman Santander. | Borja Sánchez-Trillo / EFE

Tras la muerte de Jacques Gelman en 1986, Natasha continuó ampliando la colección asesorada por el comisario estadounidense Robert R. Littman, a quien nombró albacea. A su fallecimiento, en 1998, Littman creó la Fundación Vergel para administrar el conjunto y seguir incorporando obras. En 2023, la familia Zambrano alcanzó un acuerdo con esa fundación para adquirir la colección, paso previo al actual convenio con Santander.

En las últimas décadas, la Colección Gelman –en su totalidad o mediante selecciones– ha recorrido instituciones como la Tate Modern, el Victoria and Albert Museum, el Museo Reina Sofía, la National Gallery of Australia o el Brooklyn Museum of Art. Con su nueva denominación y bajo gestión bancaria, el conjunto inicia ahora otra fase, más institucional y programática, en la que la visibilidad pública y la diplomacia cultural parecen pesar tanto como el valor artístico acumulado.