La artista serbia Marina Abramović regresa al Gran Teatro del Liceo de Barcelona el próximo día 24 con el estreno mundial de la versión teatral de Balkan Erotic Epic, una de sus creaciones más ambiciosas y explícitas. La obra, de más de cuatro horas de duración, se ha presentado este miércoles en Barcelona y llega con acceso restringido a menores de 18 años, debido a los desnudos integrales del elenco, las escenas sexuales explícitas y piezas escenográficas como unas monumentales esculturas en forma de pene.
El coliseo de la Rambla vuelve a situar su escenario en el centro de atención con una propuesta que Abramović ha definido como “inclasificable” e “inmersiva”, concebida como una reivindicación del cuerpo entendido como espacio de “poder, misterio y transformación”.
Balkan Erotic Epic articula una epopeya basada en mitos ancestrales y tradiciones folclóricas de los Balcanes –Bulgaria, Albania, Rumanía, Grecia, Turquía, Serbia, Montenegro o Macedonia– combinados con rituales relacionados con la muerte, la fertilidad y la lluvia. Abramović, Premio Princesa de Asturias de las Artes en 2021, ha explicado que el proceso de creación ha partido de una investigación “muy dolorosa” y de un regreso a su propia infancia, “nada placentero”, y ha subrayado que hace falta “mucho valor” para presentar una pieza así en un teatro como el Liceu, porque lo que verá el público “no es nada normal”.
"Hay que ser muy valiente"
“Hay que ser muy valiente", ha dicho en referencia a los gestores del teatro, "y estoy muy orgullosa, porque combinamos por primera vez danza, performance duracional, música, objetos en escena, animación, proyecciones, instrumentos y electrónica, lo que es una locura que da pie a una nueva forma de arte”.
El montaje se estrenó el pasado 9 de octubre en Manchester, en un formato en el que las trece escenas sucedían simultáneamente y era el público quien decidía su propio recorrido. En Barcelona, en cambio, los más de setenta intérpretes –bailarines, músicos y cantantes– ofrecerán las escenas de forma consecutiva. El espectáculo se abre con un lamento fúnebre por Josip Broz Tito, interpretado por la cantante Svetlana Spajić, acompañada de instrumentos de viento, metal y tradicionales.
Entre las escenas figuran la Danza del cuchillo, una coreografía tradicional balcánica con cuchillos; Masaje en los pechos, donde mujeres gesticulan sobre tumbas para “despertar la tierra”; o Espantando a los Dioses, en la que otro grupo femenino se muestra al cielo para alejar las tormentas. Abramović ha querido además que Marija Stamenković Herranz encarne a su propia madre, una comunista “estricta” y “convencida” con la que mantuvo una relación conflictiva, que aparece desnuda cantando sobre una mesa. La artista ha descrito esta aparición como “de lo más terapéutico”: “Cada vez que está en escena yo me siento mejor”.
Móviles bloqueados y bar abierto durante la función
A sus 79 años y tras seis décadas de trayectoria, Abramović ha reconocido que inicialmente pensó limitarse a la dirección, pero que no pudo “resistirse” a entrar en escena. En la versión barcelonesa lo hará al final junto al coreógrafo Blenard Azizaj, en un momento que ha definido como de “mucha nostalgia y sufrimiento, porque en los Balcanes siempre hay sufrimiento e infelicidad”.
Con dirección asociada de Georgine Blak, música de Marko Nikodijević y la performance duracional a cargo de Billy Zhao, el espectáculo podrá verse en el Liceo del 24 al 30 de enero. Abramović ha avanzado que la producción viajará después a Italia, Luxemburgo, Hong Kong y Ámsterdam.
El director artístico del Liceu, Víctor García de Gomar, ha advertido de que los espectadores deberán dejar sus teléfonos móviles en fundas de seguridad y que estará “totalmente” prohibido hacer fotografías. Dada la naturaleza del montaje, el público podrá entrar y salir de la sala durante la función, con el bar abierto durante toda la representación.
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