Limpiar la vitrocerámica no deja de ser una de las tareas más delicadas de la cocina, ya que siendo una superficie resistente a la utilización de los hogares, cualquier ligereza puede generar manchas, grasa o mínimas marcas que tardan mucho en irse. En este sentido, un artículo reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado un tipo de producto de uso cotidiano que, sin ser uno de los remedios más típicos y populares, tiene un rendimiento por encima de la media.
El cuidado de la vitrocerámica
La placa vitrocerámica ha sido reconocida como un componente importante de la cocina de ahora, teniendo en cuenta que se trata de un material de vidrio cerámico muy resistente al calor, que ofrece una superficie muy fácil de usar, ya que también es compatible con varios sistemas de cocción. En los últimos años, la inducción ha ido imponiéndose por su eficiencia energética y velocidad, de manera que se ha convertido en el sistema más utilizado en cocinas de obra nueva y remodelaciones.
Los problemas habituales
Su uso cotidiano origina salpicaduras de aceite, restos de comida, marcas de cal. A lo anterior hay que añadir la posibilidad de rayar la superficie al arrastrar utensilios o utilizar productos inadecuados. Dar con la manera de tener la placa en perfecto estado requiere una rutina y recurrir a métodos que limpien sin dañar el material, cosa que no se termina de lograr con las recetas caseras más populares.
El producto más eficaz para limpiar la vitrocerámica
Con el fin de conocer la eficacia de los distintos métodos de limpieza, la OCU realizó ensayos en laboratorio aplicando una mezcla de diferentes grasas y aceites sobre placas vitrocerámicas, que dejaron depositada durante un tiempo en reposo, y posteriormente procedieron a la limpieza con distintos productos de uso doméstico habitual, para determinar cuál de los mismos tenía la eficacia para eliminar la suciedad, quedando la superficie sin residuos ni marcas.
Un resultado inesperado
El análisis puso de relieve el hecho de que, pese a que el agua en solitario no basta, hay un grupo de productos que mejoran el resultado del acabado final. En esta ocasión, y muy por delante de la eficacia del alcohol y del vinagre de limpieza, lo constituyó el limpiacristales, que a pesar de sus limitaciones para quitar residuos grasos de todo formato, devuelve el brillo de los materiales estimulando con rapidez la superficie, convirtiéndolo en la mejor opción para una limpieza profunda semanal.
Consejos para una vitrocerámica impecable
Las necesidades para el mantenimiento cotidiano se satisfacen con una simple limpieza con agua o bien detergente lavavajillas suave. Esta limpieza ligera es suficiente para que no se acumule suciedad y para que no necesitemos limpiezas más severas. Además, el secado con un trapo limpio y seco de la superficie también hace que no se queden marcas, logrando que la apariencia general de la placa mantenga su brillo y buen aspecto.
Productos y utensilios que conviene evitar
El estudio hace hincapié en que es importante escoger bien los materiales de limpieza, puesto que tanto los estropajos como las fibras abrasivas pueden provocar marcas visibles, a la vez que productos agresivos, como puede ser la lejía, pueden deteriorar las marcas que definen las distintas zonas de cocción. Por el contrario, formatos de limpieza en polvo y las aristas de objetos punzantes no se consideran adecuadas para evitar un daño definitivo en superficie.
De todas formas, la aplicación del uso de rascadores concretos no debería ser un problema si son empleados correctamente. Actuar rápidamente a raíz de un derrame y realizar una limpieza suficientemente continua alarga la duración de la vitrocerámica, así como también preservan el aspecto original de la misma.
Este enfoque práctico pone de manifiesto que no siempre hace falta recurrir a soluciones complejas. Basta unos pocos productos accesibles y unos simples hábitos para conseguir que la vitrocerámica limpia, brillante y en perfecto estado durante más tiempo.
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