En los últimos meses se ha debatido en el Parlamento español la posible prohibición del uso del burka, el niqab y el hiyab en espacios públicos. El Partido Popular y Vox buscan vetar el uso de velos islámicos como el burka y el nicab en los espacios públicos. Esta medida, liderada por la formación de Santiago Abascal es apoyada por los de Feijóo, y es que consideran que el uso de estas prendas supone una "clarísima implicación de erradicación de la identidad personal de la mujer de la vida colectiva."

La propuesta está siendo analizada por el Gobierno, que ya ha mostrado su rechazo en varias ocasiones. Otros países como Francia, Bélgica o Dinamarca ya han restringido en entornos públicos ciertas vestimentas que cubren el rostro (principalmente el burka y el niqab). Aquí en España la medida ha suscitado críticas por parte de organizaciones musulmanas y colectivos de derechos humanos, que la consideran una "limitación a la libertad religiosa" y una potencial forma de discriminación hacia las mujeres musulmanas.

Mientras en algunos municipios españoles se ha intentado adoptar normas locales que restringen el uso de prendas integrales, la posibilidad de una ley estatal trae consigo un debate mucho más amplio sobre identidad e integración.

La comunidad musulmana en España

Según los últimos datos del Observatorio Andalusí y el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población musulmana en España supera actualmente los 2,5 millones de personas, lo que equivale a más de un 5% de la población total. La mayor parte de esta comunidad se concentra en Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana, aunque también hay presencia destacada en Ceuta y Melilla.

La comunidad musulmana en España es muy heterogénea, con ciudadanos procedentes principalmente de Marruecos, Argelia, Pakistán y Siria. Por esa razón, no existe una única forma de entender o practicar la religión, y el uso de prendas como el hiyab, el niqab o el burka varía según el país de origen, la interpretación religiosa, e incluso las decisiones personales de las mujeres.

Burka, niqab e hiyab. Tres prendas, significados distintos

Aunque a menudo se confunden o se mencionan indistintamente, el burka, el niqab y el hiyab tienen orígenes, significados y niveles de cobertura corporal diferentes.

El burka, símbolo de ocultamiento total

El burka es la prenda más completa. Cubre todo el cuerpo, incluido el rostro y los ojos, que quedan ocultos tras una rejilla o malla de tela que permite ver parcialmente. Es tradicional de Afganistán y algunas regiones de Pakistán, y suele asociarse a la interpretación más restrictiva del islam promovida por los talibanes.

En España, su uso es muy minoritario, limitado a un pequeño número de mujeres de origen afgano o a contextos familiares muy específicos. Es precisamente esta prenda la que más suele mencionarse en los debates sobre seguridad y reconocimiento en espacios públicos, ya que impide la identificación facial.

El niqab, el velo que cubre el rostro

El niqab cubre todo el cuerpo excepto los ojos, permitiendo que la mujer vea libremente, pero sin mostrar el resto del rostro. Es común en países del Golfo Pérsico como Arabia Saudí o Yemen, aunque también se usa en otras regiones musulmanas.

A diferencia del burka, el niqab suele ser una elección más personal o familiar, vinculada a tradiciones religiosas conservadoras. En España, el niqab ha sido objeto de polémica en distintas ciudades, especialmente en Cataluña, donde algunos ayuntamientos como el de Lleida, lo vetaron en espacios municipales por motivos de seguridad e integración social.

El hiyab, una prenda de uso cotidiano

El hiyab es el más habitual de los tres y el más visible en España. Consiste en un pañuelo que cubre el cabello, el cuello y, en ocasiones, los hombros, pero deja el rostro completamente descubierto. Es común entre mujeres musulmanas practicantes de distintas edades y niveles de religiosidad.

En muchos casos, el uso del hiyab no responde a una imposición, sino a un acto voluntario de fe. También existen diferentes estilos y colores según la región, desde el tipo turco, más ajustado, hasta el magrebí, más suelto.

Entre derechos y percepciones

Los defensores de la prohibición argumentan que el burka y el niqab invisibilizan a la mujer, dificultando su integración social y vulnerando los principios de igualdad. Por el contrario, los colectivos islámicos y feministas musulmanas sostienen que prohibir estas prendas sería una forma de paternalismo y exclusión, al imponer una visión única de lo que significa ser una mujer libre.

En el caso del hiyab, la situación es todavía más compleja. No hay consenso social sobre si debe considerarse un simple símbolo religioso, un elemento cultural, o un signo de sumisión. Lo cierto es que, en el contexto español, su presencia se ha normalizado en escuelas, universidades y espacios públicos, aunque sigue despertando debate cada vez que se intenta legislar su uso.