Pocas biografías han sido tan discutidas como la de Cristóbal Colón. Y, sin embargo, pocas afirmaciones se han repetido con tanta seguridad como su origen genovés. Desde finales del siglo XIX, archivos, congresos, monografías y conmemoraciones han consolidado la idea de que el almirante nació en 1451 en Génova, hijo de un lanero llamado Domenico Colombo. Esa es la versión dominante. No la única, pero sí la que ha terminado por ocupar el espacio del consenso universal, el que justifica que en 1992, además de en Sevilla, hubiera una expo en Génova y que cada año el Columbus Day sea una fiesta italiana en Nueva York.

Pero esta tarde se ha presentado en Madrid un libro que vuelve a poner en cuestión las evidencias de ese consenso. El origen de Colón más allá del ADN. Análisis crítico de la tesis genovesa a la luz de quince hechos históricos (Olañeta), del ingeniero industrial y arquitecto Carlos García-Delgado, no propone un hallazgo espectacular ni una prueba genética inédita. Propone algo más incómodo: revisar si realmente sabemos lo que creíamos saber.

"Nadie, hasta hoy, ha podido probar que Colón fuera genovés. No existen pruebas científicamente rigurosas. Sí existen, en cambio, pruebas de que Colón no podía ser el hijo de un lanero genovés", sostiene el autor.

Un producto del 'marketing' italiano

La tesis genovesa no nació en el vacío. Fue sistematizada en el siglo XIX, en pleno proceso de unificación italiana, y reforzada después por recopilaciones documentales y por una historiografía nacionalista que dio por cerrada la cuestión. Pero García-Delgado recuerda que, a lo largo de la vida de Colón, "no existe un solo documento (…) donde se le llame Colombo" y que "no existe un solo documento escrito por Colón en una lengua italiana". La insistencia no es menor: el apellido documentado es Colón, Colom o Colomo. Nunca Colombo.

El libro se articula en torno a quince hechos históricos que, a juicio del autor, resultan incompatibles con la idea de un mercader genovés de origen humilde. El primero es protocolario pero decisivo. En las Capitulaciones de Santa Fe de 1492 –firmadas en abril de 1492 durante el asedio final a Granada y en las que se fijaban las condiciones, títulos y privilegios que Colón recibiría si tenía éxito en la empresa de llegar a las Indias navegando hacia occidente– los Reyes Católicos tratan a Colón de “Don”. Ese tratamiento, recuerda, estaba reservado a la nobleza y a determinadas autoridades eclesiásticas. En el mismo documento se le nombra Almirante, Gobernador General y Virrey. "La idea de que estos cargos pudieran ser otorgados al hijo de un lanero o tabernero genovés sin mérito alguno conocido, raya el absurdo", escribe.

El segundo hecho es jurídico. Las leyes de Castilla prohibían a extranjeros no naturalizados acceder a cargos públicos. Un genovés no naturalizado no habría podido ser investido con esos títulos. Pero Colón lo fue.

El tercero es lingüístico. Entre los numerosos escritos conservados del almirante no hay ninguno en lengua italiana. Incluso las cartas dirigidas a sus supuestos hermanos están redactadas en castellano.

El cuarto es cronológico. La fecha de nacimiento tradicional –1451– no encaja, según el autor, con datos documentales contrastados. En la carta del 7 de julio de 1503, escrita desde Jamaica, Colón afirmó que entró al servicio de los Reyes Católicos a los veintiocho años. Si hubiera nacido en 1451, la cuenta no coincide con su situación conocida en Portugal en 1479.

De esa acumulación de incompatibilidades extrae una conclusión rotunda: "Colón no podía ser genovés, no podía ser de origen humilde, y no podía haber nacido en 1451".

La polémica del 'ADN sefardí'

El debate, sin embargo, no se agota en la negación de la tesis italiana. A lo largo del último siglo se han formulado hipótesis portuguesas, que lo sitúan en Madeira o en el entorno de la nobleza lusa, incluso en Galicia, y teorías que lo vinculan con comunidades sefardíes del Mediterráneo occidental.

En 2024, un documental emitido por Televisión Española difundió conclusiones parciales de un análisis de ADN dirigido por el catedrático José Antonio Lorente sobre los supuestos restos de Colón, su hermano Diego y su hijo Hernando. Se apuntó a una posible ascendencia sefardí. Las objecions no tardaron en llegar. Expertos españoles e internacionales cuestionaron que el hallazgo no se publicara en una revista científica ni se presentara en congresos especializados, lo que impedía evaluar la metodología y los resultados. En un artículo publicado en El País, los investigadores Patxi Pérez-Ramallo y Rodrigo Barquera señalaron que los restos analizados se encontraban en mal estado de conservación y que el estudio se había centrado en el cromosoma Y, comparándolo con el de los supuestos hijo y hermano del almirante, una base que consideraban insuficiente para establecer conclusiones sólidas.

Advirtieron además de que un ADN con escasa preservación complica cualquier identificación inequívoca y que, incluso en el caso de obtener un genoma completo, es imposible demostrar con absoluta certeza una adscripción sefardí. Los marcadores genéticos asociados a esa comunidad también están presentes en otras poblaciones del Mediterráneo, Oriente Próximo o el norte de África, y no existen aún muestras comparativas de población sefardí medieval de la península Ibérica que permitan contrastes directos.

La hipótesis mallorquina

El libro de García-Delgado se sitúa deliberadamente “más allá del ADN”. No niega la utilidad de la genética, pero subraya que la cuestión del origen no puede resolverse solo con marcadores cromosómicos. Para el autor, los hechos documentales acotan el terreno: si Colón no era genovés ni castellano, y si accedió a cargos vedados a extranjeros no naturalizados, su origen debe situarse en el ámbito de la Corona de Aragón en 1492.

Lo formula así: "La sentencia ‘Colón era genovés’ debe ser sustituida por esta otra: no sabemos dónde nació Colón, pero podemos afirmar cuatro cosas: (a) que no era genovés ni era hijo de un lanero; (b) que tenía un ascendiente noble; (c) que no nació en 1451 sino hacia 1459; y (d) que su origen se sitúa en algún enclave de habla dominante no castellana ni italiana, del ámbito que tenía la Corona de Aragón en 1492; es decir: el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia o el Reino de Mallorca. En uno de estos ámbitos está sin duda el origen de Colón". Y entre esos tres, añade, el más probable "es sin duda el tercero".

Gabriel Verd, historiador y asesor del libro, lo expresaba sin ambages hace unos días en una entrevista publicada por el diario Última Hora: "La coherencia de los hechos demuestra que Cristóbal Colón era mallorquín". Verd defiende que nació en Felanitx y que fue "hijo ilegítimo del Príncipe de Viana y de Margalida Colom". Verd lleva décadas sosteniendo esa tesis y considera que el libro de García-Delgado refuerza sus argumentos históricos.

Lo que se sabe y lo que no

Pese a todas las dudas, la historiografía académica mayoritaria sigue considerando más sólida la atribución genovesa. El propio García-Delgado reconoce que la cuestión no está cerrada. Pero su propuesta altera el punto de partida: antes de preguntarse si Colón fue mallorquín, portugués o sefardí, conviene revisar si realmente está probada su genovesidad. Él tiene claro que no.

Más de cinco siglos después, la biografía del almirante continúa siendo un territorio en disputa. No por falta de debate, sino por exceso de interpretaciones. El libro de García-Delgado no ofrece una sentencia definitiva, pero sí una impugnación documentada. Y devuelve la pregunta al lugar donde empezó: no dónde queremos que naciera Colón, sino qué sabemos realmente sobre su nacimiento.