Val Kilmer ha vuelto a una película en la que nunca llegó a estar. O, más exactamente, su imagen, su voz y una parte de su biografía han sido reconstruidas mediante inteligencia artificial para completar un personaje que quedó en suspenso antes de rodarse. La operación, adelantada en exclusiva por Variety, forma parte de As Deep as the Grave, un proyecto independiente que ha decidido integrar al actor fallecido en 2025 en un papel que había sido escrito para él cinco años antes.
Kilmer había sido elegido para interpretar al padre Fintan, un sacerdote católico vinculado a la cultura nativa americana. Pero el actor, enfermo de cáncer de garganta, no pudo incorporarse al rodaje. “Era el actor que quería para este papel”, ha explicado el director y guionista Coerte Voorhees, que ha recordado que el personaje estaba “muy pensado a su medida”.
La película –antes titulada Canyon of the Dead– reconstruye la historia real de los arqueólogos Ann y Earl Morris en el Cañón de Chelly, en Arizona, en su intento por rastrear el pasado del pueblo navajo. En ese relato, el personaje de Kilmer ocupaba un lugar que el equipo consideró irrenunciable una vez revisado el metraje ya rodado. “Nos dimos cuenta de que era un elemento importante que faltaba”, ha señalado Voorhees a Variety.
Con el respaldo de la familia
Sin posibilidad de reanudar el rodaje ni de asumir el coste, el equipo optó por una solución tecnológica que hoy ya no es excepcional, pero sigue siendo incómoda: reconstruir digitalmente al actor. Hasta ahora, en lo que concierne a actores de carne y hueso, se ha utilizado sobre todo para borrar a actores cancelados. Ahora es la primera vez que se construye de cero el papel de una estrella muerta. La decisión se tomó, según el director, con el respaldo de la familia. “Su familia insistía en lo importante que era la película y en que Val quería formar parte de ella”.
El proceso ha utilizado imágenes de archivo del actor –tanto de su juventud como de sus últimos años– y ha replicado también su sonido de voz, deteriorado tras una traqueotomía. La coincidencia entre la enfermedad del personaje y la del propio Kilmer ha ofrecido, según el productor John Voorhees, una especie de continuidad narrativa: “Es una oportunidad única para que el personaje refleje la situación que el actor estaba sufriendo”.
La hija del actor, Mercedes Kilmer, ha respaldado públicamente la decisión en un comunicado en el que describe a su padre como “un hombre profundamente espiritual” que conectaba con una “historia de descubrimiento y de iluminación”. También ha defendido el uso de la tecnología en estos términos: “Siempre vio las tecnologías emergentes con optimismo, como una herramienta para ampliar las posibilidades del relato”.
Una decisión controvertida
Durante su vida, Kilmer ya había experimentado con herramientas similares para recuperar su voz en Top Gun: Maverick (2022), tras colaborar con la empresa Sonantic. Entonces afirmó que la tecnología le permitía narrarse con una voz “auténtica y familiar” en un momento en que el cáncer había limitado su capacidad de comunicación.
As Deep as the Grave, cuya producción se ha prolongado durante seis años entre interrupciones por la pandemia y limitaciones presupuestarias, se presenta así como un ensayo práctico sobre los límites –éticos y narrativos– de la inteligencia artificial en el cine.
El propio equipo es consciente del terreno que pisa. Han seguido, aseguran, las directrices del Sindicato de Actores y han compensado económicamente a sus herederos. Aun así, la película llega en un momento en que el debate sobre el uso de la imagen y la voz de los intérpretes –con o sin su consentimiento– sigue abierto en la industria.
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