El 25 de marzo de 2001 quedó grabado en la memoria de Hollywood. Esa noche, Julia Roberts, conocida por sus icónicos papeles en comedias románticas como Pretty Woman o Notting Hill, se alzaba con su primer Oscar a mejor actriz por Erin Brockovich. Pero su actuación no fue lo único por lo que la actriz hizo historia: la intérprete brilló sobre la alfombra roja con un impresionante vestido vintage de Valentino. Sobrio, elegante y cargado de historia, el conjunto rompió con la costumbre de estrenar diseños en grandes eventos marcando un antes y un después en la moda de las alfombras rojas.
Mientras muchas estrellas acudían a la gala con diseños de colección recién salidos de las pasarelas, Roberts y su estilista decidieron apostar por algo diferente: no era una pieza novedosa, ni diseñada a medida. Se trataba de un vestido bicolor de la colección de Alta Costura que Valentino Garavani presentó en julio de 1992. Esta elección de vestuario marcó un antes y un después en la moda de la época y conquistó años después a Hazel, la hija de Roberts.
El propio Garavani reconoció tiempo después la importancia de aquel momento. "He vestido a muchas personas, pero Julia Roberts hizo que mi vestido fuera realmente famoso", confesó el reconocido diseñador en una entrevista años más tarde. El creador italiano, fallecido el pasado mes de enero de 2026, siempre consideró aquel momento como uno de los más emocionantes de su carrera.
Un diseño que rompió con la moda de la época
El vestido blanco y negro que Julia escogió destacaba por su elegancia sobria en una época dominada por estilismos recargados. A comienzos de los años 2000, las alfombras rojas estaban llenas de brillos, transparencias y escotes imposibles. Frente a esa tendencia, la elección de Roberts sorprendió por su sencillez y sofisticación.
Confeccionado en terciopelo negro y tul, el diseño incorporaba cintas de raso blanco que dibujaban una pronunciada “V” en el escote —un guiño evidente al nombre del "último emperador" de la moda—. Las bandas continuaban por la espalda hasta formar una espectacular cola bicolor que convirtió el vestido en uno de los más fotografiados de la noche.
El conjunto evocaba la elegancia del cine clásico de Hollywood, recordando a las grandes divas de los años cuarenta como Rita Hayworth o Audrey Hepburn, pero con una modernidad que encajaba perfectamente en el cambio de siglo.
El origen vintage del vestido
La historia detrás de esta elección también contribuyó a su leyenda. Julia Roberts confesó en una entrevista para la CBS que encontró el vestido el día antes de la ceremonia en una conocida tienda de moda vintage de Beverly Hills llamada Lily et Cie. Según explicó la pieza le quedaba "como un guante" por lo que no tuvieron que hacerle ningún ajuste. En aquel momento, el concepto de vestir piezas antiguas en grandes eventos todavía era poco habitual.
De hecho, hasta ese momento, el término vintage había estado asociado a tiendas de segunda mano o a prendas pasadas de moda. La aparición de Roberts en los Oscar demostró que un diseño con historia podía resultar tan impactante, o incluso más, que uno de temporada.
El impacto fue tal que en 2009, la actriz Penélope Cruz acudió a la misma boutique para encontrar el vestido Balmain vintage con el que recogió su Oscar por Vicky Cristina Barcelona. Con el tiempo, la tienda se ha convertido en un punto de referencia para estilistas y celebridades que buscan piezas únicas para lucir en los eventos más importantes.
El inicio de una nueva tendencia en las alfombras rojas
La imagen de Julia Roberts posando con el Oscar en la mano y el vestido de Valentino marcó un antes y un después en la moda de las alfombras rojas. Su elección demostró que el verdadero estilo no depende de la novedad, sino de la capacidad de reinterpretar la historia de la moda.
Hoy es habitual ver a celebridades rescatar diseños de archivo para grandes eventos. Actrices, cantantes y otras celebridades como Zendaya, Kim Kardashian, Ariana Grande o Margot Robbie han seguido esa misma línea, recuperando piezas de décadas pasadas y dándoles una nueva vida. Lo que en 2001 fue una apuesta arriesgada se ha convertido ahora en una práctica común: revisar el pasado para crear momentos memorables en el presente.
El favorito de su hija Hazel
A diferencia de muchos conjuntos de alfombra roja que suelen ser préstamos de las casas de moda y regresan a las firmas de lujo tras el evento, el diseño de Valentino tuvo un destino diferente: la actriz decidió conservarlo.
Según ha contado en varias entrevistas, la prenda sigue guardada en su casa, con la esperanza de que algún día pueda utilizarla su hija Hazel. De hecho, la propia actriz reveló en conversación con la CBS que su hija llegó a probárselo para su graduación de instituto, aunque finalmente el vestido le quedaba demasiado grande. Sin embargo, el gesto muestra que el icónico vestido sigue teniendo un lugar significativo en la historia de la actriz. No solo como la prenda de archivo con el que recogió su primer Oscar, sino como uno de los momentos más recordados de la moda en Hollywood.
Te puede interesar