Hay películas que generan muchas expectativas, ó críticas, antes de llegar a los cines, y Mother Mary es una de ellas. La película protagonizada por Anne Hathaway -y uno de sus múltiples trabajos de este año- aterriza con una mezcla poco habitual de géneros. Este proyecto audiovisual junta musical, melodrama y thriller psicológico con una estética que se aleja de lo convencional dentro del cine musical reciente.

Pero si hay un elemento que ha amplificado el interés en torno al proyecto es su relación con la cantante Taylor Swift. El propio equipo creativo ha reconocido la influencia de la artista en la construcción del universo de la película, especialmente en una de sus etapas más reconocibles y transformadoras.

¿De qué trata 'Mother Mary'?

La película está dirigida por David Lowery (El caballero verde, A Ghost Story, Peter Pan & Wendy) y producida por A24, que acumula largometrajes como Midsommar, Priscilla, Eternity, Marty Supreme o The Drama. Mother Mary se centra en una gran estrella del pop que, tras un tiempo alejada de los escenarios, prepara su regreso. Esa vuelta no es solo profesional, sino también emocional y simbólica porque supondrá reconstruir una identidad pública que quedó en pausa.

En ese contexto reaparece Sam, una vieja amiga de la protagonista e influyente diseñadora de moda, interpretada por la actriz y guionista Michaela Coel (Podría destruirte, Black Earth Rising). Juntas trabajan en la imagen del regreso, en cómo debe volver a presentarse esa figura ante el mundo. Sin embargo, lo que empieza como un proceso creativo se convierte rápidamente en un terreno de tensiones, recuerdos y conflictos no resueltos.

La película utiliza ese vínculo para hablar de algo más amplio, la fragilidad de la identidad cuando depende de la mirada pública. La fama no aparece como un objetivo deseado, sino como un entorno exigente que obliga a una reinvención constante.

Un musical que se aleja del espectáculo tradicional

Aunque se presenta como musical, Mother Mary se desmarca de las fórmulas más clásicas del género. Aquí no hay números pensados para el lucimiento ni una estructura basada en canciones como pausa narrativa. La música tiene un enfoque mucho más atmosférico. Las composiciones originales, firmadas por Jack Antonoff y Charli XCX -quien se encargó recientemente de la banda sonora de "Cumbres borrascosas"-, apuestan por un sonido electrónico, frío y experimental.

Más que acompañar la historia, la música construye el estado emocional del personaje y refuerza la sensación de distancia y control que define a la protagonista. Para Anne Hathaway, el proyecto supone además volver al género musical tras Los Miserables (2012) -sin olvidar que también cantaba en Encantada, que hace unos días cumplió 22 años-, aunque en un registro completamente distinto al ser menos teatral, más contenido y mucho más alineado con el pop contemporáneo.

La conexión con Taylor Swift

El interés que rodea a la película se ha intensificado por su relación con Taylor Swift. En este caso no se trata de una especulación de fans, sino de una influencia reconocida en el propio proceso creativo. El director David Lowery ha explicado que la artista fue una referencia directa a la hora de construir el personaje principal. No desde un punto de vista biográfico, sino como inspiración conceptual. Se basa así en la idea de una estrella del pop que ha vivido una transformación pública intensa y que ha tenido que reconstruir su narrativa frente a la industria y el público.

La inspiración se centra especialmente en la etapa Reputation, uno de los momentos más decisivos en la carrera de la cantante estadounidense. En esa fase, Taylor Swift adoptó una estética más oscura y una narrativa centrada en la reinvención, el control de su imagen y la respuesta a la presión mediática. Esa transformación sirve como punto de partida para entender el universo de Mother Mary.

La influencia se traslada de la misma forma al plano visual. El equipo estudió videoclips y actuaciones de esa etapa para desarrollar el lenguaje de la película. Incluso el Reputation Stadium Tour se utilizó como referencia para diseñar las escenas de conciertos, tanto en su puesta en escena como en su dimensión técnica y espectacular. También conecta de forma indirecta con el entorno de Taylor Swift. Uno de los compositores, Jack Antonoff, ha trabajado con la cantante. Por otra parte, Anne Hathaway y el director David Lowery han afirmado que asistieron juntos a un concierto del Eras Tour, una experiencia que también ha sido mencionada como parte del contexto creativo del proyecto.

Una mirada sobre la fama

Pese a esas conexiones, Mother Mary no busca ser una historia sobre Taylor Swift ni sobre ninguna artista en concreto que haya vivido esa época de presión mediática. Lo que propone es una reflexión más amplia sobre el precio de la fama y la necesidad constante de reinvención en la industria musical.

La protagonista intenta volver a los escenarios y redefinir quién es dentro de un sistema que exige cambios permanentes. Esa tensión entre persona e imagen atraviesa toda la película y se convierte en su eje central. En ese sentido, el filme utiliza el lenguaje del pop contemporáneo para hablar de lo difícil que es sostener una identidad cuando esta se construye bajo la mirada constante del público.

Estreno de la película y próximos proyectos de Anne Hathaway

Mother Mary tiene previsto su estreno en Estados Unidos en abril de 2026, con un lanzamiento inicial limitado antes de ampliar su distribución a más salas. Por el momento, no hay fecha confirmada para su llegada a los cines en España, pero se espera que sea en junio.

La película se enmarca en un año especialmente activo para Anne Hathaway. La actriz también regresará a uno de sus papeles más populares con El diablo viste de Prada 2, secuela del éxito de 2006 que protagonizó junto a Meryl Streep y que supuso uno de los títulos más icónicos de su carrera. Además, estrenará otros títulos como La Odisea o Verity (esta última junto a Dakota Johnson). Con Mother Mary, la actriz se adentra en uno de sus proyectos más arriesgados y distintos de los últimos años. Una apuesta por un cine más oscuro y estilizado que utiliza el mundo del pop como espejo para hablar de identidad, presión y reinvención constante en la cultura de las grandes estrellas.