Más de mil profesionales de la industria audiovisual estadounidense han firmado una carta abierta contra la operación con la que Paramount Skydance pretende adquirir Warner Bros. Discovery. Entre los firmantes figuran Joaquin Phoenix, Ben Stiller, Kristen Stewart, Bryan Cranston, o Yorgos Lanthimos, junto a nombres como David Fincher, Jane Fonda, Lin-Manuel Miranda, Denis Villeneuve o J. J. Abrams. Una lista con nombres de peso, pero donde brillan por su ausencia las grandes estrellas de la industria.

El texto, publicado en The New York Times y difundido en una web específica, blockthemerger.com, donde se recogen más argumentos y testimonios anónimos contra la operación, plantea una oposición frontal a la fusión. “Nos preocupa profundamente que se prioricen los intereses de un pequeño grupo de poderosos sobre el interés público”, recoge la carta. “La integridad, independencia y diversidad de nuestra industria se verían gravemente comprometidas”.

Los firmantes advierten de que la operación “resultará en menos oportunidades para los creadores, menos empleos en todo el ecosistema de producción, mayores costes y menos opciones para el público en Estados Unidos y en todo el mundo”. De hecho, creen que las consecuencias ya están en marcha: “Hemos presenciado un fuerte descenso en el número de películas producidas y estrenadas, junto con una reducción en los tipos de historias que se financian y distribuyen”.

Menos películas pequeñas, menos independientes

La carta describe un sector ya tensionado por procesos previos de concentración. El resultado, una dinámica que propicia la desaparición del cine de presupuesto medio, el debilitamiento de la distribución independiente, la contracción del mercado internacional de ventas, la pérdida de participación en beneficios para los creadores y el deterioro de los créditos en pantalla. “Cada vez más, un pequeño número de entidades poderosas determina qué se hace y en qué condiciones”, señala el texto.

El documento advierte además de un impacto directo sobre el empleo. Los firmantes han señalado que la fusión afectaría a “decenas de miles de trabajadores” en un ecosistema compuesto en gran medida por pequeñas empresas y estructuras independientes. “La competencia es esencial para una economía y una democracia sanas”, añade la carta.

La operación se ha gestado en los últimos meses tras una pugna directa con Netflix por los activos de Warner Bros. Discovery. Paramount Skydance, dirigida por David Ellison, ha acabado imponiéndose con una oferta valorada en 111.000 millones de dólares frente a la alternativa de la plataforma. Ellison ha defendido que una adquisición por parte de Netflix habría creado “un gigante de suscripción del doble de tamaño que su competidor más cercano”.

Paramount se defiende

La compañía ha respondido con un comunicado en el que afirma comprender las inquietudes expresadas por el comunicado y ha defendido que la operación permitirá crear una empresa “más sólida, centrada en la creatividad y con capacidad de inversión”. Paramount ha sostenido que la fusión facilitará financiar más proyectos, apoyar talento en distintas fases de su carrera y reforzar la competencia global. También ha reiterado su compromiso de estrenar al menos 30 películas al año en salas con distribución completa, mantener la concesión de licencias y preservar marcas con liderazgo creativo independiente.

El creador televisivo Damon Lindelof, actualmente vinculado a HBO dentro de Warner Bros. Discovery, ha explicado su decisión de firmar pese a su relación profesional con la compañía. En un post en Instagram citado por Variety, ha descrito Hollywood como una “ciudad de clase trabajadora” formada por técnicos y oficios y ha advertido: “Las fusiones significan menos películas y menos series, y eso implica menos trabajo”. También ha añadido: “Cuando dos grandes estudios quedan bajo la misma empresa, el resultado es intuitivo: uno se convierte en un pueblo fantasma”.

Peligro para las salas

La carta ha sido impulsada por organizaciones como el comité por la Primera Enmienda vinculado a Jane Fonda, Democracy Defenders Fund –cofundado por el abogado y activista vinculado a los Obama Norm Eisen– y Future Film Coalition, que agrupa a profesionales independientes.

En paralelo, representantes del sector de la exhibición han advertido de las consecuencias indirectas. El responsable de Cinema United, organización que representa unas 30.000 pantallas en Estados Unidos, ha señalado que una caída en la producción podría traducirse en más cierres de salas.

La operación, que está pendiente de la aprobación de accionistas y reguladores estatales, se enfrenta al escrutinio de autoridades públicas. El fiscal general de California, Rob Bonta, ha señalado que “no es un acuerdo cerrado” y ha expresado dudas sobre la intensidad del análisis federal.