Curro Vázquez lleva un inaudito mes de abril recogiendo premios. El jueves de preferia, la Unión de Criadores de Toros de Lidia le homenajeó en la Venta de Antequera, y hasta allí que fuimos. Al volver al centro de Sevilla en un satisfecho Uber, y hasta después de la ya célebre Corrida de la Silla de Morante -tan cantada por la escolanía de corifeos como por el más humilde de los espectadores que lo siguió por Canal Sur-, Curro Vázquez no paró de hablar de toros.

PUBLICIDAD

Precisamente esa calidad de magnífico conversador de toros ha sido ensalzada por algunos toreros que han hablado este lunes del "maestro de maestros", in situ en la Cámara Alta como Pablo Aguado -magnífico su remate de discurso: "El arte de torear está condenado a desatar pasiones"- o en el vídeo ilustrativo que nos programaron, donde emergió López Simón, del que poco se sabe y se comenta. Él fue uno de los que destacó esa sencillez en el hablar sabiamente tan propio de Curro Vázquez.

Su final, ya ampliamente referido en RRSS enlazando a Cagancho con Morante de la Puebla, desató una bíblica ovación que le obligó a salir de nuevo al tercio senatorial. Entreverado en el discurso de corazón y torería que nos dio -el discurso de Curro fue un homenaje al Toreo, su vida- surgieron dos nombres más modestos pero que a él le dejaron huella: el santanderino Félix Rodríguez -el fallo del Premio Nacional se produjo días atrás en el Palacio de la Magdalena- y Pepín Martín Vázquez, sevillano exquisito del que se ha visto muy poco pero del que se hablan delicias.

En la imagen que ilustra esta piecilla podemos observar aplaudiendo al premiado a una amplia gama de toreros, de Ortega Cano a Talavante, de Uceda Leal a Aguado, de Ginés Marín a Víctor Hernández, incluso de ganaderos tan dispares como Victorino Martín y Juan Pedro Domecq. Fuera del foco, Fernando Cepeda, El Fundi o El Tato también aplaudieron con devoción.

Vasazos de agua

Hubo en el fallo del premio y en el desarrollo del acto unanimidad, cariño, reconocimiento y esa torería que la lleva en el caminar Curro Vázquez, en el caminar y en el desglosar. Esos dos o tres vasazos de agua en mitad de discurso no tuvieron paragón, porque tenía la boca más seca que toreando en Las Ventas. Tuvieron estilo.

Después de dar buena cuenta en mesa alta de El Senador -todo originalidad- de unas chuletillas tras recomendación telefónica de Antonio Lucas, nos dirigimos al párking de la Plaza de Oriente. Desde una terraza de un lateral del Teatro Real, una voz precisa nos paralizó. Era Curro Vázquez, que adónde (..) íbamos, dirigiéndose hacia nosotros con esos andares tan toreros.

El Premio Nacional de Tauromaquia 2025 en persona se nos apareció, y no tuvimos agallas de aguantarle ni el tipo, por motivos obvios, ni el envite.