El cine de supervivencia ha encontrado en Baltasar Kormákur (Everest, A la deriva) un director capaz de transformar el paisaje en un antagonista más. En Depredador Dominante (Apex, por su título original en inglés), Kormákur traslada al espectador a la belleza salvaje de Nueva Gales del Sur (Australia), para narrar un duelo visceral entre Sasha (Charlize Theron) y Ben (Taron Egerton). Lo que comienza como una búsqueda de adrenalina termina siendo una lección magistral sobre la resistencia humana y el cierre de heridas del pasado.
El largometraje, que aterrizó en Netflix el pasado 24 de abril, ya es todo un fenómeno a nivel mundial, a pocos días después de su estreno. Gracias a la acción, el ritmo ágil y una protagonista bajo una amenaza constante, Depredador Dominante se mantiene en el Top 2 de la lista de títulos más vistos de la plataforma en varios países.
El fantasma de Tommy y la culpa de la superviviente
La película no arranca en Australia, sino en la imponente pared del Troll Wall, en Noruega. Allí conocemos a Sasha (Charlize Theron) y su compañero de escalada, Tommy (Eric Bana). La personalidad de ambos choca estableciendo la dinámica emocional de la cinta: Tommy es más prudente y prefiere una vida tranquila, por su parte, Sasha es más impaciente haciendo que asuma riesgos constantemente.
La tragedia llega a pocos minutos del comienzo de la historia cuando una avalancha los alcanza en plena bajada. Después de que una roca alcance a Tommy, Sasha debe tomar una decisión: soltar la cuerda de su compañero o morir con él. Cinco meses más tarde, Sasha viaja a Australia cargando con la brújula de Tommy y una culpa incesante.
Theron explica, en conversación con Tudum, que la película no trata solo de supervivencia física, sino de descubrir "de qué pasta está hecha" la protagonista tras haberse roto emocionalmente.
Un escenario verde para la persecución mortal
La entrada de Sasha en el parque nacional australiano es una advertencia constante. El muro lleno de fotos de personas desaparecidas es el preludio de su encuentro con Ben, a quien da vida Taron Egerton, un asesino psicópata que convierte el parque natural en su coto de caza personal.
Bajo una fachada de amabilidad e inocencia, Ben atrae a Sasha hacia un campamento remoto, le roba su equipo y le propone un juego macabro: tiene el tiempo que dura la canción Go de los Chemical Brothers para empezar a correr antes de que él comience la caza con su ballesta.
El horror alcanza su punto álgido cuando Sasha descubre la guarida subterránea de Ben. Allí se revela la verdad tras las desapariciones: Ben no solo mata por diversión, sino que practica el canibalismo. La cecina 'Jenno' que ofrece a los excursionistas —y que Sasha llega a probar— está hecha con los restos de sus víctimas, incluida su propia madre, a quien afirma haber asesinado para que "formara parte de él".
El duelo final: una escalada hacia el perdón
El clímax de la película reduce la acción a lo más básico: dos personas unidas por una cuerda en el fondo de un barranco, obligadas a escalar para salir o morir juntas. Un reto físico real para la actriz, quien entrenó junto a la escaladora profesional Beth Rodden
La tensión llega a su límite cuando Sasha y Ben inician el ascenso final. Ben, con la pierna herida, depende totalmente de la fuerza y técnica de Sasha. En el giro final de la historia, Sasha se encuentra de nuevo en la posición de decidir quién vive y quién muere. Pero esta vez no hay una avalancha accidental, sino una elección consciente.
¿Qué significa el desenlace para Sasha?
Tras salir del parque y denunciar los crímenes de Ben, Sasha está transformada. El éxtasis que muestra al llegar a la cima —una mezcla de llanto y risa— refleja el colapso de toda la tensión acumulada. Según cuenta Kormákur a Tudum, ese momento representa la "búsqueda espiritual" a través del dolor.
La escena final en la playa es el verdadero cierre. Sasha lanza la brújula de Tommy al mar tras darle un beso. Este gesto simboliza que ya no necesita la suerte de Tommy ni cargar con el peso de su muerte para seguir adelante.
La propia Charlize Theron resume la historia de Depredador Dominante como "la demostración de que la humanidad, bajo una presión extrema, es capaz de realizar cosas que ni si quiera imagina". Al derrotar a Ben, Sasha no solo ha sobrevivido a un asesino, sino que consigue superar el trauma que la mantenía anclada a la tragedia de Noruega.
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