Lo que empezó en enero de 2022 como una serie web de terror creada por el youtuber estadounidense Kane Parsons, bajo el título de The Backrooms, para su canal de YouTube se ha transformado hoy en la producción cinematográfica de terror más taquillera de Norteamérica con el sello de la prestigiosa productora A24.

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Según informa The Hollywood Reporter, la recaudación de Backrooms ya alcanza, pocos días después de su estreno el pasado 25 de mayo, la cifra de 97,7 millones de dólares. Con estos números, el fenómeno de Internet ha logrado superar por casi 10 millones de dólares a Marty Supreme, la exitosa producción de la misma compañía protagonizada por Timothée Chalamet, que se quedó en los 86 millones de dólares, consolidando el arrollador e histórico éxito de los creepypasta en la gran pantalla.

¿Qué son los 'creepypasta' y de dónde surgen?

Los creepypasta son historias cortas de terror compartidas a través de Internet, en sitios web como blogs, foros o videos de YouTube, con la intención de asustar o inquietar a los lectores. En estas narraciones el autor busca mantener la verosimilitud añadiendo elementos ficticios a la realidad.

En este sentido, estos relatos son algo similar a las leyendas urbanas aunque no necesariamente en formato narrado. A veces se presentan como una simple imagen o un video, supuestamente malditos.

La primera vez que se usó el término creepypasta fue a principios de los 2000 en el sitio web 4chan, como referencia a que los usuarios copiaron el texto en múltiples ocasiones dentro de los foros de discusión.

Sin embargo, el origen exacto de estas historias de terror no se conoce ya que se publicaban de forma anónima —pese a que la autoría ha ido cogiendo peso— y rutinaria dificultando el estudio de su creación. En un artículo publicado por Jessica Roy en Time, la autora argumenta que este género nace en los años 90, heredero del "copia y pega" de los correos electrónicos en cadena en los foros de la red.

¿Cuál es la premisa de 'Backrooms'?

A raíz de estas historias de terror compartidas y alimentadas de forma colectiva en la red, nace en 2019 el concepto de las Backrooms ("habitaciones de atrás") en el mismo foro 4chan al publicar una imagen perturbadora: un laberinto interminable de oficinas vacías, con paredes empapeladas de un color amarillo monótono, moqueta húmeda y el zumbido de los fluorescentes en el techo.

Esta leyenda urbana asegura que —premisa directa de la miniserie online Backrooms del youtuber Kane Parsons y ahora convertida en película para la gran pantalla— una persona puede quedar atrapada en este 'no-lugar' infinito a causa de un fallo en la realidad. El verdadero terror de este espacio no viene solo de la soledad y la desorientación plena, sino en la inquietante certeza de que algo acecha en las sombras.

La historia creada por Parsons y basada en este relato, sigue a Clark, un arquitecto frustrado que vive dentro de la tienda de muebles donde trabaja. Su esposa lo abandonó y él intenta sobrellevar esa pérdida en terapia junto a la doctora Mary Kline, quien lo lleva a revivir la noche en la que cambió su vida para descubrir una verdad que permanece oculta desde entonces.

Un día, mientras revisa la tienda, Clark encuentra una grieta luminosa en una pared. Del otro lado hay un laberinto infinito de habitaciones similares a oficinas: espacios silenciosos, prácticamente vacíos y atravesados por una sensación de peligro constante.

El auge del 'terror liminal': la fórmula que conquista las salas

El éxito de Backrooms en Estados Unidos radica en su capacidad para explotar el espacio liminal y el terror psicológico. A diferencia del cine de terror clásico basado en el susto fácil, este subgénero juega con la claustrofobia, el sonido y la nostalgia distorsionada de lugares cotidianos que se vuelven verdaderas pesadillas.

Sin embargo, este tipo de historias de terror liminal ya tienen precedentes en títulos como Vivarium (2019), de Lorcan Finnegan, o Skinamarink (2022), de Kyle Edward Ball.

En esta ocasión Backrooms, que llegará este viernes 5 de junio a los cines españoles, incluye una premisa que lleva la pantalla grande los creepypasta sentando los precedentes para convertirlos en la nueva gran apuesta para revolucionar el cine de terror a pesar de su bajo presupuesto.