España se prepara para uno de los fenómenos astronómicos más esperados de la década, el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026. Y, con la cuenta atrás ya lanzada, la gran pregunta para miles de personas no es solo dónde verlo, sino cómo hacerlo de forma segura. La respuesta pasa por unas gafas homologadas que no sirven como un simple accesorio, sino como una protección imprescindible. El objetivo es evitar daños oculares irreversibles al observar el Sol.

PUBLICIDAD

La buena noticia es que el acceso no dependerá solo de comprar filtros en tiendas especializadas. El Gobierno y el Grupo Social ONCE han puesto en marcha una campaña conjunta para repartir dos millones de gafas de observación solar de forma gratuita en todo el país, dentro de la iniciativa "Una vista única. Cuídala". De ese total, 1,7 millones se distribuirán a través de la red de la ONCE y 300.000 llegarán a centros científicos públicos, museos, planetarios, universidades y otros espacios divulgativos.

Cuándo empieza el reparto

La fecha clave es el lunes 3 de agosto de 2026, cuando comienza la distribución general de las gafas a través de la ONCE. A partir de ahí, el reparto se mantendrá hasta fin de existencias. Por ello conviene no esperar al último momento, especialmente en zonas donde la demanda será alta en los días previos al eclipse.

En la práctica, eso significa que el usuario podrá conseguirlas en los puntos de venta donde haya vendedores o vendedoras de la ONCE, incluidos quioscos y ubicaciones habituales de la red comercial. La disponibilidad dependerá del stock asignado a cada punto, así que no está garantizado que todos los establecimientos dispongan de unidades durante todo el periodo.

Dónde recogerlas

El reparto se ha diseñado para que las gafas lleguen a una red muy amplia de puntos en toda España. El canal principal será la ONCE, pero también habrá unidades en una segunda vía de distribución, ligada al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la FECYT, que las destinará a unos 30 centros científicos públicos.

Entre esos espacios figuran museos de ciencia, centros de investigación, universidades y equipamientos de divulgación científica. La lógica de esta distribución es que el eclipse no se viva solo como un fenómeno visual, sino también como una oportunidad para fomentar la educación científica y el acceso universal a la observación segura.

En Madrid, además, hay una red especialmente visible de puntos de recogida. El Ayuntamiento ha anunciado reparto en espacios como el Planetario de Madrid, el Museo de Historia de Madrid, el Museo de San Isidro, la Imprenta Municipal-Artes del Libro, el Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque y las bibliotecas municipales, siempre dentro del horario de apertura de cada centro y hasta agotar existencias. A eso se suma la iniciativa de la Comunidad de Madrid, que ha previsto 36.500 gafas homologadas y un despliegue en 52 municipios de la región.

Fuera de Madrid también hay acciones municipales. Cartagena, por ejemplo, anunció el reparto de más de 10.000 gafas a través de sus oficinas de turismo y otros espacios culturales, mientras que otras ciudades han habilitado circuitos propios de distribución gratuita. En Valencia, el consistorio ha informado de entregas en la Oficina de l’Energia y el Observatori del Canvi Climàtic.

Qué gafas sirven de verdad

No todas las gafas oscuras valen. Para mirar al Sol con seguridad durante un eclipse hay que usar gafas que cumplan la norma EN ISO 12312-2 o ISO 12312-2, la referencia internacional para este tipo de observación.

Eso implica varias comprobaciones básicas:

  • Debe figurar claramente la certificación ISO 12312-2.
  • El producto debe incluir instrucciones de uso y seguridad.
  • El filtro no puede estar rayado, perforado ni deteriorado.
  • No sirven gafas de sol convencionales, por muy oscuras que parezcan.
  • Tampoco valen soluciones caseras como radiografías, cristales ahumados o CDs.

La advertencia es importante porque durante la fase parcial del eclipse la mirada directa al Sol puede provocar lesiones en la retina. Solo en el breve momento de totalidad, cuando el Sol quede completamente cubierto, se puede mirar sin protección, y aun así por un margen muy limitado y solo si la observación se realiza correctamente.