El subsuelo de Écija vuelve a dar muestra del deslumbrante pasado de la antigua colonia romana. El hallazgo de un nuevo mosaico de unos 40 metros cuadrados de superficie conservada, localizado en el mismísimo sótano del Ayuntamiento ecijano, consolida a la localidad sevillana como uno de los grandes referentes de la mosaquería de todo el Imperio romano. Con esta nueva pieza, el municipio suma ya una veintena de hallazgos en los últimos 25 años, alcanzando los 400 metros cuadrados de mosaicos conservados, los cuales corresponderían a una extensión original estimada de más de mil metros cuadrados.

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La explicación a tal concentración de riqueza ornamental reside en la propia relevancia que ostentó la urbe. Fundada por los turdetanos en el siglo VIII a. C. bajo el nombre de Astigi, la ciudad floreció gracias a su enclave estratégico a orillas del río Genil. Tras la conquista romana, Augusto la refundó hacia el año 14 a. C. como la Colonia Augusta Firma Astigi, otorgándole el rango de colonia, el máximo estatus estatutario de la época, y convirtiéndola en capital de uno de los cuatro conventos jurídicos de la provincia Baetica. Gracias a esta posición administrativa y a su suelo fértil, Astigi se transformó en el gran epicentro de producción y exportación de aceite de oliva del Imperio, alimentando a la mismísima Roma y convirtiéndose en el lugar de residencia de numerosos propietarios extraordinariamente enriquecidos por este comercio trasatlántico.

Meca del mosaico

Las recientes excavaciones en la sede consistorial, dirigidas a lo largo de este verano por el arqueólogo municipal Sergio García-Dils, han sacado a la luz, además del mosaico, restos de unas termas, basamentos de columnas de gran tamaño y alrededor de 2.000 piezas cerámicas. Estos fragmentos, actualmente en proceso de estudio, han sido clave para datar el conjunto en la primera mitad del siglo III.

Según apunta García-Dils en declaraciones al periodista de Efe Alfredo Valenzuela, la Écija romana era "una ciudad a la última, con acceso a las modas". Esta vocación vanguardista se refleja en la complejidad de las figuras, los elaborados juegos geométricos y la impecable calidad técnica de las piezas. La urbe contaba incluso con su propio taller estable de teselas –un rasgo excepcional, dado que los artesanos solían ser itinerantes–, elaborando piezas de pasta vítrea que aún hoy reflejan una luz propia con tonalidades llamativas y brillantes.

400 teselas por decímetro cuadrado

El volumen de teselas que atesora el municipio es millonario: mientras que un decímetro cuadrado de decoración geométrica requiere en torno a un centenar de teselas, las secciones figurativas –donde se representan seres mitológicos, animales y plantas– llegan a albergar unas 400 piezas por la misma superficie. Curiosamente, el arqueólogo recuerda que el material en sí era económico, ya que "todo se reciclaba, desde los restos de vidrio hasta los de mármol", residiendo el verdadero valor económico en el diseño y elaboración artística.

Detalle del nuevo mosaico hallado en Écija durante los trabajos de restauración. Raúl Caro / EFE
El mosaico ha sido hallado en el sótano del propio ayuntamiento de Écija. Raúl Caro / EFE
Con veinte mosaicos hallados en los últimos 25 años, de los que se conservan 400 metros cuadrados, Écija es una de las urbes con más mosaicos del antiguo Imperio romano. Raúl Caro / EFE
El arqueólogo municipal de Écija, Sergio García-Dils, ha dirigido los trabajos de recuperación del nuevo mosaico. Raúl Caro / EFE

Esta opulencia ya quedó acreditada en descubrimientos anteriores, como el célebre mosaico de doble lectura hallado en la localidad, que muestra un sátiro o un sileno según la perspectiva desde la que se mire, una rareza que ni siquiera se encuentra en otra meca del mosaico como Pompeya y de la que apenas se conservan cinco ejemplares en todo el mundo antiguo (tres en Italia, uno en Luxemburgo y el ecijano). Asimismo, durante los trabajos de este verano ha aparecido un pavimento doméstico de taracea de mármol con materiales traídos de diversos rincones de la cuenca del Mediterráneo, una pieza de lujo extremo de la que solo se han documentado dos casos en la historia arqueológica de la ciudad, frente a casi un centenar de mosaicos.

Los trabajos de extracción y restauración del nuevo mosaico se están completando en un edificio municipal cedido a tal efecto. Un equipo ecijano integrado por la restauradora Azahara Lora y los arqueólogos Carmen Andújar y Pedro Gómez, bajo la dirección de García-Dils, ultiman las labores para que esta joya pase próximamente a formar parte del Museo Histórico Municipal o quede expuesta en el propio edificio del Ayuntamiento.