La 78ª edición de los Premios Emmy, celebrada el 14 de septiembre de 2026 en el Peacock Theater de Los Ángeles, dejó una de las imágenes más repetidas de la temporada. Matthew Rhys, actor galés de 51 años, subiendo al escenario en dos ocasiones distintas para recoger dos estatuillas de actuación principal. La gala, presentada por Mariska Hargitay, coronó a The Pitt como mejor serie dramática y a La maldición de Widow's Bay como mejor comedia. Sin embargo, el titular de la noche fue, sin duda, el doblete de Rhys.
Matthew Rhys se impuso en la categoría de mejor actor protagonista en una serie de comedia por La maldición de Widow's Bay, la comedia de terror de Apple TV+ en la que interpreta a Tom Loftis, un padre soltero y alcalde de una isla de Nueva Inglaterra acosada por maldiciones. Pocas horas después ganó también como mejor actor protagonista en una serie limitada por La bestia en mí. En este thriller de Netflix da vida a Nile Jarvis, un promotor inmobiliario carismático y sospechoso del asesinato de su esposa. Ese doble triunfo le convirtió en el primer hombre en la historia de los Emmy en ganar dos categorías principales de interpretación en la misma edición, un hito que ya se comenta como un antes y un después en los libros de la Academia.
La proeza no es solo numérica. Rhys había sido nominado a los Premios Emmy en 2018 como mejor actor dramático por The Americans, papel con el que ya se llevó una estatuilla. Ahora completa el triplete de géneros, drama, comedia y miniserie. En términos de palmarés, suma tres Emmys de actuación principal y acumula ocho nominaciones a lo largo de su carrera, un recorrido que dibuja a un intérprete con rango, longevidad y capacidad para reinventarse.
Una noche de récords que reescribe los Emmy, así es Matthew Rhys
Detrás del récord hay una biografía marcada por la resistencia. Nacido en Gales, Matthew Rhys construyó su carrera en el Reino Unido antes de dar el salto a Estados Unidos. Allí se consolidó con The Americans, serie de espionaje en la que interpretó al agente soviético Philip Jennings junto a Keri Russell. Su trabajo allí le valió el Emmy de 2018 y lo situó como uno de los actores británicos más respetados de la televisión estadounidense.
En los últimos años, Matthew Rhys ha mezclado proyectos de autor con apuestas de género. En Perry Mason, por ejemplo, lideró el revival de HBO como un detective atormentado en el Los Ángeles de los años 30. Este fue un papel que le dio visibilidad en drama de época y le permitió explorar registros más sombríos. Paralelamente, no ha renunciado a la comedia ni al thriller psicológico, dos polos que en 2026 han convergido en su doblete en los Emmy, la sátira sobrenatural de La maldición de Widow's Bay y el juego del gato y el ratón en La bestia en mí, donde comparte pantalla con Claire Danes.
El relato que más se repite sobre su trayectoria, sin embargo, es el del casting en el que, según ha explicado en entrevistas, recibió una bofetada real como parte de una prueba. La anécdota, que él mismo ha contado con humor y distancia, se ha convertido en un símbolo de su forma de entender el oficio. Aceptar el riesgo, sostener la escena y transformar la incomodidad en verdad dramática. No es el único episodio que define su carácter.
El récord que cambia la conversación sobre los géneros en los Emmy
Matthew Rhys habló de la importancia de asumir papeles incómodos y de no tener miedo a equivocarse. Por ello, su logro tiene una lectura que va más allá del palmarés individual. Al ganar como protagonista en comedia y en miniserie en la misma noche, pone en cuestión la idea de que los intérpretes deben especializarse en un único registro. La maldición de Widow's Bay es, formalmente, una comedia de terror con toques de sátira política; La bestia en mí, un thriller de moralidad ambigua.
Además, su victoria en comedia tiene un componente identitario. Rhys se convirtió en el primer galés en ganar como actor principal en esa categoría. Esto ha sido destacado por varios medios británicos y que añade una capa simbólica a su noche histórica. En un panorama donde las producciones británicas y las coproducciones transatlánticas tienen cada vez más peso, el triunfo de un actor formado en Gales y consolidado en EE. UU. funciona como un puente entre industrias.
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