El actor Matthew Lillard ha confesado públicamente sus complejos sentimientos tras regresar a la franquicia de terror Scream. Durante un coloquio con espectadores celebrado el martes por la noche con motivo de una proyección por el 30º aniversario del filme original de 1996 dirigido por Wes Craven, y según han recogido medios como según recogen Entertainment Weekly y Variety, el actor confesó sentirse "avergonzado" por haber aceptado participar en Scream 7. Lillard retomó en esta séptima entrega su icónico papel del asesino original de Ghostface, Stu Macher.

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Respondiendo a un fan que le preguntó sobre la dificultad de significarse políticamente siendo una figura pública, Lillard reflexionó sobre su propio activismo. El intérprete, que el año pasado ya acaparó titulares por gritar proclamas contra la agencia de inmigración ICE en otra proyección, explicó: "Tengo hijos queer. Si no defiendo a los niños queer o a los niños de la comunidad trans, ¿qué coño estoy haciendo? Si no me levanto contra el ICE, ¿qué coño estoy haciendo?". Acto seguido, reconoció que pronunciarse no siempre es fácil y puso como ejemplo el caso de su excompañera Melissa Barrera.

El despido que fracturó la saga

La controversia se remonta a finales de 2023, cuando Spyglass Entertainment apartó a Barrera de la que iba a ser su tercera película en la franquicia. La actriz había protagonizado el exitoso relanzamiento de la saga en 2022 interpretando a Sam Carpenter, la hija secreta del difunto asesino Billy Loomis (Skeet Ulrich). Barrera fue despedida tras publicar en redes sociales mensajes criticando las acciones de Israel en la guerra de Gaza, acusando a la nación de "genocidio y limpieza étnica", y pidiendo un alto el fuego.

La productora Spyglass justificó la decisión alegando "cero tolerancia con el antisemitismo o la incitación al odio de cualquier tipo, incluidas las falsas referencias al genocidio, la limpieza étnica, la distorsión del Holocausto o cualquier cosa que cruce flagrantemente la línea hacia el discurso de odio". Por su parte, Barrera respondió condenando el antisemitismo, pero afirmó que usaría su plataforma para crear conciencia, sentenciando que para ella "el silencio no es una opción".

Este martes, Lillard condenó duramente la reacción de la industria de Hollywood ante el despido de la actriz, señalando que las ofertas de trabajo para ella desaparecieron tras el incidente. "Melissa Barrera, que es una actriz maravillosa, fue despedida por lo que dijo tras lo que empezó a ocurrir en Israel", declaró Lillard. "Es una auténtica mierda y muy duro, y ella está en el lado correcto de la historia. Cuando empiezan a ir a por tu trabajo, a veces las cosas valen la pena".

"Nadie abrió la boca"

El actor lamentó la falta de apoyo colectivo hacia su compañera: "Cuando le pasó eso a Melissa, nadie abrió la boca. Pero ella se adelantó un año a lo que está pasando. El mundo entero debería haber saltado y dicho: 'Tiene razón'. Y no lo hicieron. Y eso es brutal".

El despido provocó un efecto dominó que desmoronó por completo el equipo de producción original. El director Christopher Landon abandonó el proyecto, al igual que Jenna Ortega, coprotagonista de Barrera. Aunque en un principio se atribuyó la salida de Ortega a problemas de agenda con su serie de Netflix Wednesday, la actriz confesó más tarde a The Cut que el proyecto "se estaba desmoronando" y que sin los directores y el equipo original no le parecía el movimiento adecuado para su carrera en ese momento.

Para salvar la séptima película, el estudio tuvo que reestructurar la historia, recuperando a Neve Campbell en su papel de la heroína original Sidney Prescott. Además, contrataron al guionista original de la saga, Kevin Williamson, como director de una trama donde un nuevo Ghostface persigue a Tatum (Isabel May), la hija de Sidney.

Remordimiento pese o por el éxito en taquilla

Finalmente, Scream 7 llegó a los cines el pasado mes de febrero y se convirtió en la entrega más taquillera de toda la serie con 214 millones de dólares recaudados, a pesar de que manifestantes propalestinos se congregaron a las puertas de la alfombra roja en Los Ángeles pidiendo el boicot de la cinta.

Sin embargo, el éxito comercial no ha logrado mitigar el remordimiento de Lillard por no haberse plantado en solidaridad. "Regresé para hacer Scream y me lo echaron en cara. Y pensé: 'Oh, joder. Eso es brutal'", compartió el actor. "Me siento mal por eso. Me siento avergonzado. Porque en aquel momento estaba tan entusiasmado por volver que no pensé realmente en Melissa y en ese viaje. No dije que no".

Lillard concluyó su intervención con total franqueza frente a los fans: "Estoy avergonzado, esa es la verdad... Me equivoqué. Estoy en el lado equivocado de la historia. Me sigue gustando estar en la película, [pero] puede que no haya sido la mejor idea".