Aarón Palacio brindó un toro a Curro Vázquez este lunes en Las Ventas, 12 de octubre, y como si se lo brindara a un primo de Zaragoza.
El 12 de octubre del año pasado, Curro Vázquez se vistió de corto por empeño de Morante para hacer el mejor de los homenajes a su amigo Antoñete. Se seguirá hablando por los siglos de aquella matinal.
Y hablamos de ídolos de Las Ventas, no de parientes lejanos. Ayer Aarón se fue a brindar su segundo toro al glorioso protagonista de hace 12 meses justos, que apenas recibió unas palmitas, si acaso. La gente olvida muy rápido. O es que quizá no identificaron a Curro Vázquez allí orillado en uno de los burladeros menos preferentes del superpoblado callejón de gentes muy pero que muy variadas.
Curro Vázquez no se llevó la ovación, nada.
Le gente olvida lo que quiere. De aquel memorable 12 octubre de hace sólo 12 meses ayer se recordó desde el desayuno el corte de coleta de Morante. Por eso, el Genio fue despedido con mayoría de pitos, que se hicieron más sonoros cuando no se paró en su salida por el ruedo ante el niño que portaba un capote para que se lo firmara.
"¡Míralo, qué sinvergüenza es!". Segundos después, Morante, ya en el túnel, atendió al chaval. La condena estaba escrita.
Dicharachera comida en Bonn
Tuvimos una comida muy entretenida, en unas mesas secretas que, encadenadas, trepaban por la avenida de Bonn, a un salto de la plaza. Vimos pasar a jóvenes con la enseña anudada a la cintura que habían estado en el desfile y que, probablemente, iban a los toros. Desfile, himno y Morante era el menú del día. Fueron himnos en plural, el de Ceuta y el de España que "por supuesto" sonará, como hizo explícito el portavoz de la plaza. El frenesí fue total.
En Bonn, en la dicharachera comida tan bien organizada, nadie vaticinó la crudeza del trato a Morante que vimos después. Nada nuevo bajo el sol de los figurones del toreo en esta plaza, aunque sí llamativo por soez a la vista de la soberbia faena al cuarto.
Madrid fue maleducada con su Currito Vázquez, en un olvido inclasificable E ingrata con Morante, que declinó el saludo inicial porque ya se escuchaban los disparos y no quiso exacerbar.
La gente paga y es muy libre, y muy olvidadiza. Claro que volveremos el año que viene.
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