A partir de este miércoles 18 de febrero, el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) presenta la exposición A media lumbre, un proyecto que reivindica los oficios, la artesanía y los saberes tradicionales a través de más de cuarenta obras de 27 artistas contemporáneos realizadas con materiales como cerámica, barro, lana, textiles, esparto, palma o mimbre.

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La muestra nace en el IVAM como un proyecto en red que continuará en el Casal Solleric y Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma, el CDAN de Huesca y el Museu Terra de L’Espluga de Francolí, configurando cuatro exposiciones autónomas que se adaptarán a cada territorio.

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Durante la presentación, la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, ha destacado que el proyecto “nos invita a recuperar otras formas de conocimiento históricamente desvalorizados" y a valorar "nuestro rico patrimonio material e inmaterial”. Alonso ha recordado además que la protección de los oficios tradicionales en la Comunidad Valenciana se articula a través de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, un marco que, según ha señalado, se ve reflejado en esta exposición.

La directora del IVAM y comisaria de la muestra, Blanca de la Torre, ha explicado que cada sede acogerá una propuesta específica en la que artistas y obras “irán mutando y adaptándose a cada territorio” . De la Torre ha descrito la exposición como un “filandón”, esas reuniones nocturnas en torno al fuego donde se entrelazaban trabajo manual y relato compartido.

Tradición sin nostalgia ni romanticismo

El recorrido se abre con una pancarta bordada con la palabra ‘Guapa’ de Pilar Albarracín. A partir de ahí, se suceden piezas como las obras en arcilla vidriada de Glenda León, las ánforas de Antonio Fernández Alvira vinculadas a la tradición alfarera o las flores de porcelana de Noemi Iglesias Barrios elaboradas con pigmentos extraídos de teléfonos móviles desechados. También figuran trabajos que recuperan técnicas como la costura mecanizada del palmito, el trenzado o la ‘llatra’, así como propuestas en esparto o cerámica.

Más allá de la materialidad, la exposición incorpora sonido y olor: incluye piezas sonoras inéditas de Saskia Calderón y una obra olfativa de Julie C. Fortier que desprende aromas de sotobosque. La museografía, con una pared enlucida en adobe, busca apelar a los sentidos y conectar el espacio expositivo con los materiales y el territorio valenciano.

A media lumbre también subraya el conocimiento situado y las prácticas comunitarias, con obras desarrolladas en colaboración con artesanas y comunidades rurales. Además, su producción ha incorporado criterios de sostenibilidad, como el uso de materiales naturales, la reutilización de elementos expositivos y la eliminación de transportes internacionales .

Según De la Torre, el proyecto se aproxima a saberes no hegemónicos vinculados a los territorios “pero no hay una visión nostálgica o romantizada”. Y ha advertido: “La pérdida de saberes tradicionales repercute directamente en la pérdida de la diversidad, tanto cultural como biológica”.