El escritor jienense David Uclés ha ganado este martes el Premio Nadal por La ciudad de las luces muertas, una novela coral ambientada en una Barcelona que se queda sin electricidad durante veinticuatro horas. El libro, presentado bajo el seudónimo Oriol Arce y con el título provisional Ruge otro día estival, llegará a las librerías el próximo 4 de febrero, publicado por Destino, sello de Planeta.

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El jurado –formado por Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y el editor Emili Rosales– ha escogido la obra por mayoría entre los 1.207 manuscritos presentados a esta 82ª edición del galardón, dotado con 30.000 euros. En su fallo, ha definido a Uclés como “un autor único que recuerda que la luz regresa cuando alguien se atreve a imaginarla”.

Durante la ceremonia, celebrada en la tradicional velada literaria del 6 de enero en Barcelona, Uclés ha avanzado algunos rasgos del libro: una ciudad sumida en la oscuridad en la que convergen “todas las Barcelonas arquitectónicas que han existido”, desde las murallas romanas hasta una Sagrada Familia ya terminada. En ese apagón comparecen intelectuales y artistas que hicieron suya la ciudad, convocados en un cruce de tiempos y épocas que articula una narración coral. Los personajes, ha explicado, intentan averiguar por qué se ha ido la luz y qué hacer para que regrese.

Una beca y seis meses de trabajo de campo

La novela nació hace cinco años, cuando el autor obtuvo una beca Montserrat Roig y se instaló durante seis meses en la capital catalana para estudiarla y recorrerla. El resultado, ha dicho, es “una declaración, una carta de amor” a Barcelona. Uclés ha recordado también que se presentó al Nadal de forma ininterrumpida entre 2010 y 2020, por lo que la noche de hoy figura entre “las más felices” de su vida. En los agradecimientos ha citado a su familia, a sus agentes, a sus amigos más cercanos y a Siruela, la editorial que publicó La península de las casas vacías, a la que se ha referido como “familia”. En catalán, ha cerrado evocando a Mercè Rodoreda, Montserrat Roig y Carmen Laforet, “sin cuyas palabras esta novela no existiría”.

El premio consolida la posición de Uclés como uno de los nombres centrales del panorama literario reciente. Su anterior novela, La península de las casas vacías (Siruela), se ha convertido en uno de los fenómenos editoriales de los últimos años, con decenas de ediciones y un recorrido sostenido por el boca a boca de lectores y libreros. A diferencia de aquel proyecto –quince años de escritura y una ambición casi totalizadora sobre la Guerra Civil–, que también tuvo una beca de por medio –la Leonardo de la Fundación BBVA–, La ciudad de las luces muertas desplaza el foco hacia un escenario urbano reconocible y simbólico, donde la oscuridad funciona como dispositivo narrativo y metáfora.

La proclamación del Nadal ha coincidido, como es tradición, con la entrega del Premio Josep Pla, que en su 58ª edición ha recaído en el filósofo y teólogo Francesc Torralba por Anatomia de l’esperança, un ensayo sobre la esperanza concebido, en sus palabras, para no dejar al lector “abatido” en tiempos de oscuridad.

Para Uclés, la imagen de una ciudad sin luz dialoga de forma casi involuntaria con su propio momento público: el de un autor en plena exposición que, hace apenas unas semanas, decidió abandonar X por considerar que se había convertido en un espacio hostil. Entre el ruido de la actualidad digital y el apagón literario que propone su nueva novela, el escritor vuelve a insistir en una idea recurrente de su obra: incluso cuando todo parece a oscuras, la imaginación sigue siendo una forma de resistencia.

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