El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es mucho más que una fiesta: es la cita festiva más internacional de la capital tinerfeña y una de sus principales señas de identidad. Un evento que actúa como hilo conductor de una tradición artística y cultural que se transmite de generación en generación y que forma parte inseparable de la historia de la ciudad. 

Cada año, el pueblo chicharrero vuelve a encontrarse con uno de los legados culturales y humanos más importantes de la isla, demostrando que, pese a las dificultades de cada época, el carnaval siempre ha tenido un lugar reservado en el calendario isleño.

No es casualidad que el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife esté considerado como el más popular de Europa y el segundo más reconocido del mundo, solo por detrás del prestigioso Carnaval de Río de Janeiro. Su proyección internacional y riqueza artística lo han convertido en un referente global que atrae la atención de visitantes y medios de comunicación de todos los rincones del planeta.

Una fiesta que se celebra desde el siglo XVII

Con raíces que se remontan al siglo XVII, el carnaval chicharrero ha evolucionado desde las primeras celebraciones europeas en la isla hasta convertirse en un espectáculo global. Documentos históricos mencionan bailes y comparsas desde 1778, y a lo largo de los siglos se han ido incorporando las murgas, rondallas y agrupaciones musicales, consolidando una tradición que sobrevivió incluso a las prohibiciones durante los regímenes de Miguel Primo de Rivera y Francisco Franco. La primera murga, conocida hoy como Afilarmónica NiFú-NiFá, surgió en 1954 y continúa siendo un pilar del carnaval.

En 1980, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife fue declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, convirtiéndose en la primera festividad canaria en recibir esta distinción, y junto con el Carnaval de Cádiz, fue pionero en España en lograr este reconocimiento.

A lo largo de su historia, figuras de la música de todo el mundo como Celia Cruz, Juan Luis Guerra y Enrique Iglesias han dejado su huella en las celebraciones, estableciendo récords históricos de asistencia. En 1987 gracias a la visita de Celia Cruz el evento logró acceder a la lista del Récord Guinness por la participación masiva de 250.000 personas en un baile al aire libre.

Cada año, miles de tinerfeños y visitantes se involucran en la preparación y desarrollo del carnaval, desde diseñadores de trajes hasta músicos, murgueros, comparseros y profesionales del espectáculo, lo que convierte la fiesta en una auténtica maquinaria cultural que impulsa la vida social de la ciudad y la conecta con el público internacional. 

Un Carnaval que arranca antes del calendario oficial

Aunque la fecha oficial del Carnaval para 2026 es del 12 al 18 de febrero, en muchos sitios alargan la festividad algunos días antes y días después de las fechas fuertes. En el caso de Santa Cruz de Tenerife, el ambiente carnavalesco empezó el 16 de enero con la Gala Inaugural y la presentación de las candidatas a reinas — máximas representantes de los carnavales canarios — donde ya se deja sentir la emoción del carnaval. 

Estos primeros actos sirven de antesala para los concursos de murgas infantiles y adultas, que constituyen una parte esencial de la identidad del Carnaval de Santa Cruz y son muy esperados por el público local y visitantes. Las actividades se alargarán hasta el 22 de febrero, día en el que se hará un espectáculo con fuegos artificiales para cerrar las fiestas. La pasión y emoción que los tinerfeños ponen en el carnaval han hecho de esta celebración una de las más icónicas de las Islas Canarias y de mayor tradición en España.

El pistoletazo de salida oficial

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 tiene varios actos clave que merece la pena recordar. El primero es la Gala de Elección de la Reina del Carnaval, que se celebra el 11 de febrero en el Recinto Ferial de Tenerife. En este acto, las candidatas desfilan con trajes espectaculares confeccionados durante todo el año, llenos de plumas, pedrería y creatividad.

Dos días después, el 13 de febrero, llega la Cabalgata Anunciadora, el desfile que abre oficialmente la fiesta en la calle. Este gran desfile recorre las principales arterias de la ciudad y anima con música, baile y carrozas, marcando el inicio de los actos callejeros y la fiesta popular que caracteriza a este carnaval.

Fiesta en la calle, ritmo y armonía en el ‘Coso Apoteosis’

El 14 de febrero, coincidiendo con San Valentín, tiene lugar el Certamen de Ritmo y Armonía, donde comparsas y agrupaciones compiten en un despliegue de ritmo, coreografía y colorido ante el público y jurado. 

El día más multitudinario es el 17 de febrero con el Coso Apoteosis, el gran desfile final que recorre las calles principales, con carrozas, grupos carnavaleros, música y miles de personas siguiendo la fiesta hasta altas horas de la noche.

Una fiesta intergeneracional

La programación también incluye jornadas de Carnaval de Día, previstas para el 15 y el 21 de febrero, que promueven un ambiente festivo y familiar en la ciudad con música y actividades abiertas. 

Por su parte, el tradicional desfile del Entierro de la Sardina tendrá lugar el 18 de febrero. Y el cierre de las fiestas tendrá lugar con el espectáculo pirotécnico celebrado en la jornada del domingo 22 de febrero, conocido como el Domingo de Piñata.

Sin embargo, no se trata de un adiós definitivo sino de una cuenta regresiva que marca los días para que Santa Cruz vuelva a ser el gran escenario del carnaval europeo.