Por primera vez desde su creación, el legendario Tapiz de Bayeux, uno de los documentos visuales más importantes de la Edad Media europea, abandonará territorio francés y se exhibirá en el British Museum de Londres entre septiembre de 2026 y julio de 2027. El traslado de este bordado del siglo XI, fruto de un acuerdo firmado entre el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer, supone la llegada a suelo inglés de la pieza que narra, precisamente, cómo Inglaterra fue conquistada.
El préstamo se produce para aprovechar que el Museo de Bayeux, hogar permanente de la obra, ubicado en Normandía, cerrará sus puertas para someterse a una gran renovación arquitectónica. Además, a modo de intercambio diplomático en esta entente amicale, el British Museum cederá temporalmente a Francia tesoros invaluables de su colección, incluyendo piezas halladas en los yacimientos anglosajones de Sutton Hoo.
La polémica
La tela bordada, de 70 metros de largo y con casi mil años de antigüedad, requiere un cuidado excepcional para su traslado. Por ello, el anuncio ha estado envuelto en polémica. Al igual que con las pinturas de Sijena, pendientes de devolución por el MNAC a Aragón, o el Guernica –cuyo préstamo a Euskadi ha sido rechazado por el Gobierno español–, conservadores y activistas franceses se han opuesto al traslado y han recogido decenas de miles de firmas. Los críticos temen que las vibraciones del viaje puedan deshacer las frágiles fibras de lino y lana de la pieza.
En respuesta, la ministra de Cultura de Francia, Catherine Pégard, confirmó que los ensayos técnicos han sido un éxito. La obra viajará en una cápsula anti-vibraciones hecha a medida, descrita por la ministra como "una cuna para un recién nacido". Además, el gobierno británico ha asegurado la pieza por una cifra récord que ronda las 800 millones de libras (unos 924 millones de euros).
Un "cómic" de 1066
Aunque se le conoce como "tapiz", en realidad se trata de un bordado con hilos de lana de diez colores naturales sobre una inmensa tira de lino. En sus 70 metros de longitud y 50 centímetros de ancho, se despliegan 58 escenas que actúan como un gigantesco guión gráfico a imitación de obras como la columna trajana. La obra relata los eventos que condujeron a la Batalla de Hastings (14 de octubre de 1066), la posterior invasión normanda de Inglaterra y la narración de la propia batalla.
La historia comienza con el rey de Inglaterra, Eduardo el Confesor, quien no tiene herederos, envía a su cuñado y noble más poderoso, Harold Godwinson, a Normandía. Durante el viaje por mar, la flota de Harold se desvía de su curso y es capturada pero Guillermo, duque de Normandía, se entera del secuestro de Harold y exige su liberación. Harold se une a Guillermo en una campaña militar en Bretaña y es entonces cuando Harold presta un juramento solemne sobre reliquias sagradas, prometiendo apoyar la reclamación de Guillermo al trono inglés tras la muerte de Eduardo. Harold regresó a Inglaterra y poco después, el 5 de enero de 1066, el rey Eduardo el Confesor muere y rompiendo el juramento hecho a Guillermo, Harold es investido rey de Inglaterra.
En el cielo de Inglaterra aparece una estrella con una cola en llamas (una representación histórica del cometa Halley), lo que los contemporáneos interpretaron como un presagio de fatalidad para el reino de Harold. Al enterarse de la traición, un enfurecido Guillermo ordena la construcción de una gran flota de barcos, la recolección de armas y el acopio de provisiones (alimentos, caballos y armaduras) para invadir Inglaterra.
La flota normanda cruza el Canal de la Mancha. Los barcos, repletos de soldados y caballos, desembarcan en la costa sur de Inglaterra, en Pevensey. Acto seguido, las tropas normandas marchan hacia Hastings, saqueando la campiña inglesa para alimentarse, construyendo a su paso fortificaciones de madera.
Es entonces cuando el ejército inglés llega para presentar batalla en Hastings. La batalla comienza con una carga de la caballería normanda, la cual se estrella contra el famoso muro de escudos de los guerreros anglosajones, mostrado por el tapiz con gran detalle, mientras los arqueros normandos descargan una lluvia de proyectiles. La lucha se vuelve encarnizada y ambos bandos derrochan valor, pero en un momento de confusión, corre el rumor entre las filas normandas de que su líder Guillermo ha sido abatido, cundiendo el desorden. Es en ese momento cuando el tapiz recoge una de las escenas más famosas del tapiz: Guillermo se levanta el casco para mostrar su rostro a sus tropas, gritando que sigue vivo, devolviendo el orden a su ejército.
Finalmente, tras horas de lucha, las defensas anglosajonas se rompen. Los hermanos de Harold mueren empuñando sus espadas y el rey Harold cae en combate al recibir una flecha en el ojo, después de ser derribado del caballo. Con su líder muerto, las tropas inglesas huyen del campo de batalla, dando una victoria completa a Guillermo.
No obstante, el tapiz está incompleto. Falta la sección final (se estima que se perdieron uno o dos metros de tela), la cual los historiadores creen que mostraba la coronación triunfal de Guillermo en Londres en la Navidad del año 1066, ganándose el apelativo de "el Conquistador" y entrelazando las dinastías monárquicas de Francia e Inglaterra.
El milagro de su conservación
El origen del tapiz sigue siendo un misterio. Se cree que fue encargado alrededor de la década de 1070 por el obispo Odo (hermanastro de Guillermo) y bordado por mujeres anglosajonas en el sur de Inglaterra (probablemente en Canterbury), famosas en toda Europa por su habilidad con la aguja, conocida como Opus Anglicanum.
A lo largo de los siglos, el tapiz ha sobrevivido a innumerables peligros. Durante la Revolución Francesa, en 1792, estuvo a punto de ser cortado para usar la tela como cubierta para carros militares, pero fue salvado en el último minuto por un abogado local. Su conservación fue puesta en riesgo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis lo incautaron en 1941 para estudiarlo, trasladándose a París. Afortunadamente, fue recuperado intacto por las fuerzas aliadas tras la liberación del Louvre en 1944.
El regreso a casa
Para el Reino Unido, la exhibición en la Galería Sainsbury del British Museum será uno de los mayores eventos culturales de la década. Los organizadores estiman que atraerá a cerca de un millón de visitantes, superando incluso los récords de la histórica exposición de Tutankamón en los años 70. Como señaló recientemente Lord Peter Ricketts, enviado especial británico para este traslado: "¿Por qué hay tanta fascinación por una batalla que los ingleses perdimos? Porque es el acto central de nuestra historia nacional".