Sorolla captó la atemporalidad del verano. Su maestría en el uso de la luz ilumina lo que nos ha marcado a todos: la luz incandescente reflejada sobre la arena y la superficie del agua, el sonido cadencioso de las olas, el tiempo compartido a la orilla del mar con los seres queridos. Con la fotografía pareciera imposible alcanzar el logro del artista valenciano, cuyos cuadros pertenecen a cualquier tiempo. Siempre habrá un detalle, por ínfimo que sea, que delate cuándo y dónde se ha tomado la imagen que uno ve. Y, sin embargo, hay un fotógrafo español que lo ha conseguido: su obra se encuentra suspendida en el tiempo; hija de un contexto, de una situación, y, sin embargo, pareciera no delatar ni el dónde ni el quién. Se le conoce como Yosigo y, aunque en España apenas se reconoce su trabajo, en países como Japón y Corea del Sur es un auténtico fenómeno. Por sus exposiciones pasan centenares de miles de personas.

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Tras Yosigo se encuentra José Javier Serrano (Donostia, 1981), un fotógrafo que empezó casi que por accidente mientras cursaba un máster de publicidad en Madrid. Convirtió su afición en una forma de vida. Empezó publicando su trabajo en redes sociales. Después, fue portada de revistas internacionales. Más tarde llegaron las exposiciones en territorio asiático, cada cual más exitosa que la anterior. "Voy ya por mi cuarta exposición en Asia. Tiene gracia: en España no me conoce nadie, mientras que allí la gente me pide autógrafos y espera en los hoteles para conocerme", explica Serrano en conversación con El Independiente. Y, aunque promete que "no termino de entender muy bien el por qué", apunta que "surgió algo que a todo el mundo le vino mal y, desgraciadamente, a mí me vino bien".

¿Quién es Yosigo?

Serrano jamás imaginó que la fotografía sería el motor de su vida. Tras estudiar marketing, se mudó a Madrid a estudiar un máster, pero siempre supo que lo suyo debía ser algo "más creativo". En la capital descubrió el mundillo de la imagen y ya no hubo vuelta atrás. "Coincidió que cuando empecé a arrancar con la fotografía también lo hacía la plataforma Flickr, muy pura en eso mismo. Empecé a colgar fotos y se creó una comunidad muy bonita de gente que nos seguíamos porque nos gustaba lo que hacíamos. A Flickr le siguió Instagram y, como de alguna manera ya teníamos cierto nombre en redes, los fotógrafos nos empezamos a seguir por ahí", recuerda Serrano.

José Javier Serrano, alias Yosigo, es un fotógrafo de Donostia que va ya por su cuarta exposición en Asia. En España, sin embargo, "no le conoce nadie"
José Javier Serrano, alias Yosigo, es un fotógrafo de Donostia que va ya por su cuarta exposición en Asia. En España, sin embargo, "no le conoce nadie" | Yosigo

En la actualidad, Yosigo acumula en Instagram más de 338.000 seguidores, "principalmente asiáticos", pero no se considera un influencer de fotos, si existiera cosa como tal. "Realmente yo me gano la vida como fotógrafo comercial", asegura el artista. Mientras se gana la vida con campañas y editoriales, reserva su perfil en Instagram para su trabajo personal. "Poco a poco, la gente comenzó a compartir mi trabajo de manera orgánica. Instagram tiene esa cosa de que, cuanto más gente te comparte, más fácil es que te sigan".

Fue así como Yosigo entró en escena. El nombre se lo debe a su padre, por una poesía que este le escribió sobre lo importante que es disfrutar del proceso. "Por lo visto, yo de pequeño era muy malo jugando al fútbol. Se me daba bien el baloncesto, pero yo prefería el fútbol. Cuando ya de mayor le dije que quería dejarlo todo para dedicarme a la fotografía, me escribió una poesía que decía algo así: 'Si tú eres feliz haciendo esto, hazlo. Es como cuando eras pequeño y me decías Yo sigo con esto'", explica el fotógrafo. Un mantra vital que define su vida.

La utopía del verano mediterráneo... en Seúl

Su estilo está marcado por una especie de utopía veraniega en la que todo es posible y nada está marcado por las violentas fauces del tiempo. "Tuve un golpe de fortuna con las primeras fotos que hice: la revista italiana Colors escogió una foto mía para la portada de su edición de verano". Le siguió otra portada, esta vez para la revista estadounidense White. Serrano ya compaginaba entonces su trabajo como fotógrafo comercial con sus proyectos personales. Todo seguía un sentido normal, como quien dice, hasta que en 2021 le contactaron desde Corea del Sur: les gustaba su trabajo y querían dedicarle una exposición individual en Seúl.

"El proyecto era muy grande: se trataba de una empresa que se dedica a comprar exposiciones ya hechas y querían apostar por un artista desconocido para, si triunfaba, colgarse la medalla de haberle descubierto. Sonaba un poco raro, la verdad, pero como hacía un año del confinamiento pensé: 'Hostia, a las malas me saco un viaje gratis a Corea', y dije que sí", recuerda el artista.

Al final, las fronteras se mantuvieron cerradas y Serrano no pudo visitar el país asiático pero, desde la distancia, le llegaba información: la exposición era un éxito de masas. "En Corea estaba todo cerrado por la Covid-19... menos los museos. Se hizo viral la idea de que, para viajar en el confinamiento y sentir lo que se sentía en verano, había que ir a Holiday memories [el nombre de la exposición]. Y lo petó: había colas larguísimas e incluso gente que iba la noche anterior a hacer cola para ser los primeros en entrar", asegura Serrano.

'Close to the water'
'Close to the water' | Yosigo

La exposición se repitió al año siguiente. Las cifras hablan por sí solas: más de 600.000 personas acudieron a ver la fotografía de un artista desconocido y sumergirse en su luminoso universo estival. "Al principio pensé que inflaban los números como una estrategia de marketing, pero es que me pagaban por visitante. No iban a mentirme para pagarme de más", aclara el fotógrafo. La repitieron en 2023, esta vez en Busan; luego en Tokio. Ahora, de nuevo en Seúl, el artista presenta su nueva exposición, Miles to go.

El boom mediático en Corea

"Miles to go es mucho más grande que cualquier otra cosa que haya hecho hasta el momento: son 1.500 metros cuadrados de espacio (esto es muchísimo: grabé un recorrido antes de montarla, con la sala completamente vacía, y fueron siete minutos de vídeo) y junta varios proyectos que siguen hablando de la idea del viajar", explica Serrano, que asegura seguir "sorprendiéndose" por cómo montan en Corea las exposiciones.

'Of the seas'
'Of the seas' | Yosigo

"Para una de las salas de mi anterior exposición, sobre un trabajo fotográfico que hice de las dunas de Dubái, metieron arena real para hacerla más inmersiva; en la de ahora, Miles to go, incluyo un trabajo sobre un crucero, así que han construido toboganes que se asemejan a los de las piscinas de los cruceros... Es muy heavy. Nunca he visto una exposición de un fotógrafo más grande que la que he hecho yo allí". Por ello, el artista reivindica el mérito de aquellos que lo hacen posible: "Es un equipo muy grande para que, al final, el que se lleve el mérito sea yo. Igual son treinta tíos para una sola exposición. Ahora bien, ya que estábamos les pedí que si la arena podía ser del Dubái real y me dijeron que tampoco me flipara", recuerda entre risas.

Sin embargo, si hay algo que no termina de entender Serrano es la "viralidad" de las exposiciones coreanas. "Todo el mundo quiere hacerse la misma foto. Una influencer acudió a la exposición y subió una foto a Instagram. Entonces, todo el mundo corrió a la misma para recrearla. Desde entonces, la escenografía de las salas está pensada para servir casi como un spot fotográfico. La gente viene, se saca fotos, y las comparten en sus muros. Siento que mucha gente no va tanto a ver la exposición sino a hacerse fotos con la exposición, como para decir: 'Oye, yo he estado aquí'. Esto en España y en Europa no pasa".

A estas alturas Corea ama a Yosigo. Y Yosigo ama a Corea. La mayoría de las personas etiquetadas en su perfil de Instagram son familias y jóvenes coreanos que divulgan el amor que sienten por su obra. Cree que su trabajo conecta tan profundamente con ellos por "la sensación de libertad de aquella primera exposición tras el confinamiento". "Me escribe mucha gente para agradecerme el haberles dado paz y tranquilidad, lo que les ha permitido conectar conmigo a nivel emocional. [Los coreanos] tienen una noción de la fama muy distinta a la nuestra: la fama, para ellos, es un valor en sí mismo. Da igual por qué seas famoso. Si lo eres, te admiran", señala Serrano.

España, la otra cara de la moneda

Pese a ser un éxito al otro lado del globo, en España, su tierra natal, casi nadie se interesa por su obra. El artista asegura que esto no le "da pena", y de hecho lo entiende. "En España no hay espacios a nivel museístico para la fotografía o, si los hay, no funcionan muy bien, porque la disciplina en sí no lo hace. En Corea, sin embargo, el arte está planteado de manera que, para ellos, ir a ver una exposición es un plan equivalente a lo que para nosotros es ir al cine o a un concierto.", explica.

Lo que sí lamenta Serrano es que, en España, tendamos más a "apoyar lo de fuera que a conocer lo de aquí". "Me da pena a mí, pero más pena le da a mis amigos o a mis padres, que quieren ver una exposición mía en Donosti, por ejemplo. Aquí no hay tantas facilidades para hacer algo tan grande".

'Greetings from'
'Greetings from' | Yosigo

Pese a ello, Yosigo se encuentra "feliz" con su trabajo como fotógrafo comercial. "En España soy más conocido como fotógrafo comercial que como fotógrafo artístico. Para lo comercial soy el artista y para el mundo del arte soy el publicista". Ahora bien, jamás le veréis compartir en su muro de Instagram su trabajo comercial, pues lo ve como una "corrupción" de su trabajo personal. "Hay mucha gente a la que sigo porque me gusta su trabajo que, de repente, suben una publi de cualquier chorrada para la que han trabajado y me da el bajón. Es como si de repente la figura del artista desapareciera para convertirse en influencer. No me termina de molar".

Quizá sea eso lo que haya fortalecido su trabajo artístico. Quizá sea esa integridad por ver, por señalar la cotidianeidad, lo que le ha hecho triunfar en Asia. Pese a ello, Serrano mantiene los pies firmes sobre la tierra: "Creo que la fotografía necesita tiempo y todavía está por ver cómo envejece mi trabajo. Ojalá seguir siendo reconocido dentro de 30 años".

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