“Las librerías son esos territorios mágicos donde, en un acto de inspiración, escuchamos los ecos suaves y chisporroteantes de la memoria desconocida", escribe Irene Vallejo, Premio Nacional de Ensayo 2020. Y eso pretende La Mistral, ser un lugar donde poder evadirse, por unos momentos, del mundo en el que vivimos y adentrarse en los pensamientos de los escritores.

Con raíces argentinas y haciendo un guiño a la poeta chilena Gabriela Mistral, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1945, Andrea Stefanoni abre en Madrid su nueva librería, La Mistral. Un espacio dónde “querrás pasar tiempo, independientemente de pretender comprar un libro o no. Entrar, tomarte un café y ojear los ejemplares. Disfrutar de un lugar de encuentro”, asegura la propietaria para El Independiente.

Ubicada a escasos metros de la Puerta del Sol, concretamente en la Travesía del Arenal nº 2, en lo que fuera el hall del antiguo Teatro Arenal. Un lugar repleto de novelas, poemarios y ensayos, con un aroma a papel nuevo dónde todos estos ejemplares relucen ante nuestros ojos: “Madrid siempre fue la única opción pero no necesariamente en el centro. Desde Buenos Aires vimos este local y nos enamoró desde el principio. Después todo sucedió acorde para que pudiéramos estar aquí. Abrir a escasos metros del famoso Kilómetro 0 es algo maravilloso”.

La recompensa al esfuerzo

Andrea y su perra Aurora en la librería La Mistral. A.P.

El esfuerzo siempre es grande, más que nada porque estoy en otro país que no es el mío.

Andrea Stefanoni, propietaria de la mistral

Acompañada de su perra Aurora y con una mochila llena de ilusión. Así se presentaba Andrea en Madrid el pasado mes de febrero. Tras muchas semanas de trabajo puede asegurar que el objetivo se está cumplido: “El esfuerzo siempre es grande, más que nada porque estoy en otro país que no es el mío. Cada cosa, por mínima que sea, es como empezar de cero. Al final te encuentras en una ciudad que no es la tuya entonces el trabajo y empeño al que te sometes es mayor. El sentir que todo estaba saliendo como queríamos te da fuerzas para continuar”.

Su pasión por la literatura viene de lejos. La autora argentina trabajó como gerente en una de las librerías más importantes de Buenos Aires, El Ateneo-Grand Splendid, considerada por National Geographic como la librería comercial más bella del mundo. Además, compaginaba esta labor con el desarrollo de su propia editorial Factotum Ediciones, que ponía en marcha en el año 2009. En cuanto a sus publicaciones, destaca una por encima del resto, La abuela civil española; una novela en la que narra la apasionante historia real de su abuela que tuvo que dejar León para emigrar a Argentina durante la Guerra Civil española.

Toda esta trayectoria y experiencia acumulada le ha facilitado su inclusión en el sector. Desarrollar y perfeccionar todo lo necesario para poder impulsar su propia librería: "Siempre es costoso abrir una tienda. En principio es un negocio que conozco de primera mano entonces eso lo hace más fácil. Además mis socios Carla y Julián también vienen del mismo sector lo que hace todo un poco más sencillo. Pero insisto, es costoso”, asegura Stefanoni.

Imagen de la primera planta de la librería. A.P.

Mucho más que una librería

Todos entendemos el concepto librería como ese establecimiento en el que se venden libros, pero en La Mistral van un paso más allá. Porque si además de tener una amplia propuesta literaria puedes tomarte un café, escuchar música y disfrutar del espacio, se convierte en algo más, en un sitio que te transporta y te atrapa: “Queremos crear empatía con el cliente, pasarlo bien cuando viene, establecer charlas de forma natural, sin forzarlas. Una de las cosas más lindas que vivimos el otro día fue el entrar en internet y ver que en las opiniones de nuestros clientes destacaban la buena atención que damos. Este es un punto que me interesa mucho e imagino que el haber sido tan bien recibidos contribuye a estar alegre y atender bien a nuestro público”.

Queremos crear empatía con el cliente, pasarlo bien cuando viene, establecer charlas de forma natural"

Andrea Stefanoni

Sin necesidad de contratar a nadie para llevar a cabo el diseño del establecimiento; con una apariencia que llama la atención por su elegancia, entrelazando lo tradicional y lo moderno. Paredes perfectamente ordenadas por títulos o estilos, con una luz que te transporta a la época del libro que llevas entre manos; en definitiva estamos hablando de una localización con historia y eso ha querido reflejar Andrea en La Mistral: “Podemos decir que es una librería de antes. La tradición está presente porque recuperamos un local hermoso. Todas las escaleras de madera le dan un clima de biblioteca antigua. Antes de que me llegaran los primero libros ya sentía todo esto como librería”.

Planta baja de La Mistral. Lugar dónde puedes tomar un café mientras asistes a una presentación. A.P.

¡Qué no falte la poesía!

"Cuando subí la primera foto a Twitter haciendo referencia al rincón que disponemos de poesía, se viralizó. La gente no paraba de comentar que estaba feliz de tener a su disposición este espacio. Esto me sorprendió porque una siempre piensa que las librerías no otorgan un lugar a este estilo porque a la gente no le interesa". La autora da mucha importancia a esta composición literaria. Asegura que es importante fomentar la lectura de poesía en este país, cuna de autores tan importantes como Federico García-Lorca, Antonio Machado o Pablo Neruda, entre otros: “Yo creo que hay más público de poesía aquí que en Argentina. Aparte de estar vendiendo mucho, nos piden ejemplares que no tenemos para que los traigamos y eso es hermoso”.

Visita a La Mistral de Ana Blandiana, poeta, ensayista y figura política rumana. @lamistralmadrid

Una acogida por todo lo alto

Desde que el pasado 11 de agosto abriera sus puertas por primera vez, los ejemplares expuestos solo han hecho que ver entrar gente en su local; la apertura se ha convertido en todo un fenómeno en la capital. La propia librera señala que les ha sorprendido la buena respuesta que han tenido y que están felices de poder contarlo: “Llamarlo éxito suena demasiado exagerado pero la verdad es que lo que queríamos lo estamos logrando: instalarnos en un lugar que nos reconozcan”.

Con el aroma a café presente y la canción “Je veux” de Zaz sonando de fondo, Andrea no para de trabajar; ya sea atendiendo a sus clientes o “alimentando” las redes sociales con nuevos posts: “Adoro las redes, sobre todo Instagram que tiene más juego visual. Las gestionamos nosotros mismos e intento contestar a todos los mensajes; creo que es un punto más para comunicarte con los lectores”.

Vídeo publicado en el Instagram @librerialamistral

Y una de las cosas más maravillosas de este gremio es que no existe la rivalidad ni la envidia, sino la admiración. Numerosos representantes de otras librerías madrileñas se han querido acercar a La Mistral para desearle mucha suerte a Andrea en su nueva andadura, porque al final todos trabajan con el mismo objetivo: hacer lo posible para que no desaparezcan más librerías. “Me encanta visitar y que me visiten colegas. En un futuro próximo me gustaría poder hacer cosas juntos, organizar actividades paralelas a lo ya programado normalmente”.

Trato personalizado y cercano para que cuando el cliente cruce las puertas de La Mistral se sienta como en casa. Madrid ya dispone de un lugar de encuentro, un sitio dónde poder disfrutar de la literatura mientras te tomas un té relajado en uno de sus sillones. Una librería especial, con licencia para soñar.