El encarecimiento de la cesta de la compra, además de suponer un efecto negativo para nuestro bolsillo, impacta directamente en nuestra salud.
Y es que el alza de precios ha hecho que renunciemos -cada vez más- a los alimentos que más beneficios aportan al bienestar físico y personal: frutas y verduras.
De acuerdo con la Radiografía del gran consumo de España 2018 de Nielsen, los consumidores se desenvolvieron el pasado año en un contexto de alza de precio (+3,4% de media), que mermó especialmente el consumo de productos frescos, sobre todo de frutas, verduras y pescado.
En concreto, la compra de fruta cayó un 2,3% respecto al año anterior, lo mismo que ocurre con la verdura (-1,9%); y el pescado (-8%). Paralelamente a este comportamiento, cabe destacar que el precio de estos productos subió un 9,3%; un 6,9%; y un 3,6% el pasado ejercicio, respectivamente.
En líneas generales, los españoles compraron en el supermercado menos por mucho más que en años anteriores y, en total, el montante asciende a 82.000 millones de euros en alimentación, bebidas, cuidado personal y del hogar. Sin embargo, el volumen de productos frescos en general (carnes, pescados, huevos, pan o verduras) cayó un 2,1%, un comportamiento diferente al del consumo de productos envasados, que se mantuvo plano respecto al año anterior.
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