El invierno desafía la piel y, de manera muy particular, una de las zonas más importantes del rostro, los labios. El frío, el viento y una humedad baja favorecen la sequedad, la tirantez y la aparición de grietas. Una rutina mínima y la evitación de algunas acciones del día a día puede marcar la diferencia entre mantener una buena imagen y el confort en la piel durante toda la temporada de invierno, incluso en los días más fríos y con temperaturas extremas.
El error que daña los labios en invierno
Cuando la sensación de tirantez aparece, muchas personas lo hacen de forma automática. Lamer o morder la piel del labio parece producir un alivio inmediato, sin embargo, esto tiene el efecto contrario, ya que la saliva se evapora rápidamente y deja la zona aún más seca, debilitando la barrera natural de la piel y favoreciendo la irritación constante con el paso de los días y el propio hábito repetido.
Por qué la piel del labio es más vulnerable
La epidermis de esta región de la cara es relativamente delgada y no dispone de un número suficiente de glándulas sebáceas que actuarían para una protección más autónoma. Las temperaturas frías, el viento, los cambios bruscos de temperaturas pueden acelerar la pérdida de hidratación de la piel. En ausencia de cuidados, la sequedad progresa, y aparecen las grietas, la descamación y pequeñas lesiones agudas que complican la recuperación y prolongan el proceso regenerador de la piel.
Hábitos para cuidar los labios en invierno
La aplicación de un bálsamo labial de forma reiterada durante el día se traduce en un adecuado y óptimo mantenimiento de la humedad y la protección frente a las condiciones climáticas. Resulta particularmente conveniente optar por formulaciones con ingredientes nutritivos, tales como las mantecas vegetales, las ceras naturales o los aceites, que son ingredientes que fijan la hidratación y suavizan la superficie de los labios, sin llegar a causar en el usuario ninguna clase de irritación o sensación pegajosa, incluso tras varias aplicaciones consecutivas del producto.
Rutina nocturna reparadora
Para la regeneración, el papel que cumple la noche y el descanso es muy importante, de ahí que realizar una suave exfoliación una o dos veces por semana permite eliminar pieles muertas, mejorando los tratamientos. Posteriormente, aplicar un producto más denso ante de irse a dormir permite que la piel se pueda reparar entre las horas del sueño reparador y el despertar, para mejorar el estado de la piel.
Señales de alerta
La aparición de grietas muy profundas, la persistencia de descamación o de ardor, son un síntoma de daño mayor, por lo que los cuidados básicos pueden resultar insuficientes y es preferible incluir en la rutina, durante varios días, la hidratación con productos específicos que ayudaran a calmar y restaurar la piel de forma progresiva y controlada.
Prevención para todo el invierno
Existen varias pautas que pueden impedir la aparición de lesiones de piel: proteger la zona del frío con bufandas, no utilizar productos agresivos y mantener una buena hidratación interna. De esta manera, beber suficiente agua y reaplicar el bálsamo antes de salir o al acostarse mantiene la piel flexible y disminuye la probabilidad de que se inicie y se mantenga la lesión.
Llevar a cabo estas precisiones no implica ni excesivas complicaciones ni productos altamente sofisticados. La repetición en el tiempo y la interrupción con ciertas costumbres perniciosas posibilitan mantener el estado de la piel, incluso durante los meses más fríos. Con pequeños gestos diarios se logra evitar la sequedad, mejorar el bienestar personal y mantener una boca cuidada prácticamente durante todo el invierno, haciendo prácticamente nada y obteniendo resultados visibles.
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