Aunque parezca mentira, operar el cerebro con el paciente despierto ya no es ciencia ficción. Se trata de una técnica neuroquirúrgica real, segura, y cada vez más utilizada por los expertos para extirpar tumores, o tratar epilepsias, y sin dañar funciones esenciales como el lenguaje, entre otros muchos beneficios. 

El doctor Gerardo Conesa, jefe de Servicio del Instituto de Neurociencias en Centro Médico Teknon, de Barcelona, cuenta que operar despierto a un paciente se lleva realizando desde los años 30 para intervenir a personas con epilepsia: “Lo realizaba en Instituto neurológico de Montreal el Dr. Wilder Penfield. Consistía en buscar con estimulación eléctrica en el córtex la localización de funciones cerebrales”.

Precisamente, el doctor Conesa fue el primero en España en realizar este procedimiento en Bellvitge en octubre de 1989, y fue motivo de su tesis doctoral unos pocos años después. “En la actualidad he realizado más de 700 de estos procedimientos. En los primeros años también se hacían despiertos los pacientes con tumores cerca de áreas motoras y sensitivas, hasta que se transicionó a una monitorización con el paciente dormido en estos casos, que es como lo hacemos desde hace muchos años”, remarca el doctor. 

Doctor Gerardo Conesa, jefe de Servicio del Instituto de Neurociencias en Centro Médico Teknon, de Barcelona.

En las primeras dos décadas de uso de esta técnica en nuestro país se consideraba un procedimiento de alta complejidad, pero en la actualidad hay al menos un centro realizando este procedimiento en cada comunidad autónoma española.

En qué casos suele realizarse

Se usa concretamente para la cirugía de extirpación de función de lenguaje principalmente, ya sea un tumor, un angioma cavernoso, o una cirugía de la epilepsia. “Son célebres los casos con pacientes tocando una guitarra o un saxofón en el quirófano, mientras se está haciendo una cirugía de su cerebro estando despierto. En un centro público de referencia, se operan unas 20-30 lesiones anuales con el uso de este procedimiento”, indica este experto.

El motivo principal para realizar una cirugía con el paciente despierto se fundamenta en saber cómo tiene organizada la función de lenguaje en el momento de la cirugía, considerando la variabilidad entre individuos, y ante una situación en la que existe compresión o invasión del tejido, por ejemplo, en el caso de un tumor en áreas de lenguaje. “Este conocimiento permite evitar lesionar áreas esenciales para esta función durante la cirugía”, precisa el doctor  Gerardo Conesa.

Básicamente, la cirugía con paciente despierto se utiliza para mapear la función de lenguaje y para monitorizar otras funciones tales como la orientación visoespacial, el uso de un instrumento musical concreto, el cálculo, y cualquier función que sea relevante para el paciente y que queramos preservar, si requiere la colaboración del paciente. 

“No la utilizamos para tareas de memoria, aunque sea en el hemisferio dominante, ni para tareas sensitivas o motoras, que tienen alta precisión de localización con el paciente dormido”, advierte el jefe de Servicio del Instituto de Neurociencias en Centro Médico Teknon, de Barcelona.

La monitorización del lenguaje es importante

Para preservar la función se tendrá que conocer la organización debajo de la superficie del córtex, identificando las conexiones entre las diferentes áreas implicadas en el lenguaje. Para ello, pueden identificarse estas conexiones con estimulación eléctrica, o ‘estimulación subcortical’, y se mantiene despierto al paciente mientras se realizan diversas tareas de lenguaje, a lo que se le llama ‘monitorización del lenguaje’. 

Las tareas de lenguaje que se usan durante esta monitorización son muy variadas: nombrar objetos que se le muestran en un ordenador al paciente, generar verbos, repetir, leer, describir un bosque, explicar el cuento de caperucita, etc. “Cada una de estas distintas tareas monitoriza conexiones distintas de la función de lenguaje y aseguramos su integridad durante la cirugía”, añade el neurocirujano.

Una cirugía a medida para el paciente

Para la cirugía de tumores en áreas de lenguaje, Conesa argumenta que realizarlas con el paciente despierto es como hacer un traje a medida y no guiarse por las tallas, ajustando en consecuencia, y finalmente, la cirugía. 

“Un buen número de tumores que se consideraban inoperables antes de la consolidación de este procedimiento pueden extirparse en proporciones mayores, y con más preservación de la función cerebral. Ver que el paciente mantiene la función durante la extirpación genera seguridad y en equipos bien entrenados, los trazos iniciales de afectación de la función hacen que se sea muy cauto en los límites de seguridad de las resecciones”, agrega este experto del Instituto de Neurociencias en Centro Médico Teknon, de Barcelona.

¿Cómo suele ser el procedimiento? Actualmente, la técnica más empleada es la de dormir al paciente inicialmente hasta que se completa la herida quirúrgica: “Se usa anestesia local para mantener dormida la zona donde se está operando. A partir de este punto, cuando ya el paciente debe colaborar, se le despierta. Aquí, se realiza el ‘mapping funcional’, y se inicia la resección”. 

El paciente sigue despierto hasta que se ha acabado la necesidad de que siga colaborando. Es en este punto cuando se vuelve a dormir al paciente. “Se repite la anestesia local en este punto para que las dosis de anestesia sean las mínimas necesarias”, aclara.

“Las cirugías con el paciente despierto son cirugías especiales, en las que el equipo se siente especialmente unido, con unos riesgos que se vuelven muy presentes, y en los que se da uno cuenta de lo que representa esa cirugía para la vida de esa persona. No es nada raro que el equipo de anestesia o de enfermería vaya a ver cómo está el paciente en el postoperatorio. Muchas veces se ha creado un vínculo durante esa cirugía en que la empatía suele ser mucho mayor que en otras cirugías del catálogo neuroquirúrgico”, celebra el jefe de Servicio del Instituto de Neurociencias en Centro Médico Teknon, de Barcelona.