Actualmente, en España, pueden existir unas 800.000 personas con la enfermedad de Alzhéimer, una cifra que va aumentando con el envejecimiento progresivo de la población. En concreto, el alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a la memoria, al pensamiento y al comportamiento, siendo la causa de demencia más frecuente en el mundo.
“Se caracteriza por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide y de proteína tau en el cerebro, lo que provoca una muerte progresiva de las neuronas y la pérdida de conexiones entre ellas. Por ello, y dado que su incidencia va en aumento, mejorar los tiempos de diagnóstico es una de las principales herramientas de las que disponemos hoy en día para ponerle freno”, subraya el doctor Rafael Arroyo, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

Aparte de la pérdida de la memoria reciente, de las dificultades cognitivas, de la pérdida de autonomía o de los cambios de conducta, este experto señala que entre los principales síntomas de alerta del alzhéimer se encontrarían las alteraciones del sueño, sobre las que poco a poco vamos teniendo más evidencia científica, y avisando incluso en las fases tempranas de que el paciente puede tener alzhéimer.
Sueños vívidos, caóticos e intensos
Y es que, tal y como prosigue el Dr. Arroyo, hay cada vez más evidencia científica sobre el papel que tienen las pesadillas recurrentes como síntoma de aviso en las fases tempranas del alzhéimer.
“Se conoce que, en las fases muy tempranas de la enfermedad, las áreas del cerebro que regulan la memoria, las emociones y el sueño, como el hipocampo, la amígdala y los circuitos del sueño REM, empiezan a alterarse. Estos cambios pueden desestabilizar la arquitectura del sueño y provocar sueños más vívidos, caóticos, o emocionalmente intensos. Así, las pesadillas no serían la causa del alzhéimer, sino una posible señal temprana de que el cerebro ya está experimentando disfunciones sutiles antes de que aparezca el deterioro cognitivo claro”, remarca el especialista.
Las pesadillas se producen por una combinación de factores fisiológicos y emocionales que alteran el funcionamiento normal del sueño, especialmente durante la fase REM, cuando el cerebro está más activo y los sueños son más vívidos.
“En esta fase, regiones como la amígdala (que regula el miedo) están hiperactivas, mientras que áreas encargadas del control racional –como la corteza prefrontal– funcionan a menor intensidad, lo que facilita que emociones intensas se expresen sin filtros. El estrés, la ansiedad, ciertos fármacos, trastornos del sueño (como la apnea), y cambios en la arquitectura del sueño pueden amplificar esta activación emocional nocturna”, indica el especialista del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
Más sueños, más riesgo, especialmente en hombres
Un estudio publicado en The Lancet ha analizado la relación entre sueños y desarrollo de alzhéimer y ha mostrado que los sueños angustiantes se asocian con un declive cognitivo más rápido, así como con un mayor riesgo de demencia en personas con párkinson. Este análisis no concluye taxativamente si los sueños angustiantes podrían estar relacionados con el declive cognitivo y con la demencia en personas sin párkinson, pero sí que muestra la relación.
Los sueños angustiantes frecuentes y las pesadillas recurrentes podrían ser un marcador temprano de riesgo de deterioro cognitivo y de demencia, especialmente en el caso de los hombres. Este riesgo aumenta de forma proporcional a la frecuencia de los sueños angustiantes.
Por ejemplo, se vio que, en los adultos mayores el riesgo de desarrollar demencia era 2,2 veces mayor para quienes tenían sueños angustiantes frecuentes; al mismo tiempo, se observó que, al analizar por sexos, estas asociaciones significativas sólo se observaron en el caso de los hombres, no así en las mujeres.
El estudio muestra que los sueños angustiantes se asociaron con un mayor riesgo de desarrollar demencia en el seguimiento en el medio y largo plazo. Es por ello por lo que se propone que las pesadillas recurrentes podrían actuar como una señal temprana de alteraciones neurológicas que preceden a la clínica de demencia, y no únicamente como efecto secundario de ella.
¿Por qué se producen las pesadillas?
“Las pesadillas son la experiencia de una ensoñación amenazante con peligro inminente para el sujeto o para seres queridos, que genera durante el sueño una gran angustia y desasosiego y que al despertar se comprende inmediatamente que todo ha sido un sueño”, explica el doctor Juan Pareja Grande, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid. En su opinión, su origen se encuentra en el recuerdo de las experiencias de la vida durante el sueño, que en ocasiones se presentan como situaciones angustiosas. Durante la noche pueden adquirir un carácter dramático que les da el carácter de pesadilla”.

Las pesadillas se pueden asociar a parálisis del sueño, que es otro fenómeno que puede ocurrir conjuntamente: da la sensación de imposibilidad de moverse, imposibilidad de gritar e imposibilidad de escapar de la amenaza y le añade dramatismo. Las pesadillas acontecen generalmente en el primer tercio de la noche y pueden ser espontáneas, pero también pueden ser causadas por fármacos. Los que causan con más frecuencia pesadillas son los antihipertensivos. También “hay otros fármacos que pueden provocar pesadillas como psicofármacos, medicación para el Parkinson, para enfermedades neurodegenerativas neurológicas, fármacos para el corazón, como los beta-bloqueantes, que son de uso frecuente”.
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado