¿Por qué algunas personas utilizan preferentemente la mano izquierda y otras la derecha? Ser zurdo o diestro no es una elección consciente, ni depende exclusivamente de la genética: la lateralidad, es decir, el ser zurdo o diestro, comienza a desarrollarse antes del nacimiento y se consolida durante la infancia, como resultado de la interacción de distintos factores biológicos y del desarrollo cerebral del individuo.

Así, y aunque existen diferencias en la organización de algunas funciones entre personas zurdas y diestras, éstas no implican que un grupo tenga capacidades superiores al otro. ¿Qué papel desempeñan entonces los genes, cómo intervienen los dos hemisferios cerebrales, y cuándo se define esta preferencia? 

La doctora Raquel Yubero Pancorbo, especialista del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo, explica en este sentido qué es lo que actualmente sabemos sobre la ciencia de la lateralidad: “El cerebro determina la lateralidad mediante una especialización parcial de sus dos hemisferios. No podemos hablar de una única área cerebral que defina la lateralidad”.

Doctora Raquel Yubero Pancorbo, especialista del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo.

Es más, subraya esta experta que sí existen diferencias cerebrales entre personas zurdas y diestras y, por ejemplo, algunas funciones cognitivas y motoras tienen localizaciones diferenciadas. 

Sostiene que un ejemplo claro es el lenguaje, una función que en la mayor parte de los diestros se localiza en el hemisferio izquierdo; mientras que en el caso de los zurdos puede localizarse en el hemisferio derecho. “Entre diestros y zurdos se encuentran algunas diferencias en el surco frontal, por ejemplo”, agrega la doctora Yubero.

Pueden intervenir factores genéticos, aunque no siempre

Con ello, esta especialista del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo indica que la lateralidad, el ser zurdo o diestro, se inicia durante el desarrollo prenatal, si bien este fenómeno cuando realmente se consolida es durante la infancia. “Es una causa multifactorial, en la que intervienen factores genéticos. Por eso, cuando los progenitores son zurdos hay una mayor predisposición en los hijos a ser también zurdos”, agrega esta neuróloga.

No obstante, la doctora Yubero advierte de que no se sigue una herencia siempre, en todos los casos, sino que los estudios de asociación genómica demuestran pequeñas variaciones en muchos genes relacionados con el desarrollo neuronal, con la formación de microtúbulos y con la simetría cerebral.

Pero es que, además de la genética, sostiene esta especialista que influyen otros factores biológicos o ambientales en la lateralidad, y ésta está derivada de una combinación de factores entre los que se incluyen la asimetría cerebral prenatal, así como factores asociados con el desarrollo, con la conectividad cerebral y con las experiencias personales del día a día. “Ser zurdo o diestro es una variación de la normalidad”, concluye la doctora Raquel Yubero Pancorbo, especialista del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo.

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