Escuchar música a través de auriculares es una actividad que se ha convertido en una costumbre cotidiana para millones de personas. No obstante el volumen al que escuchas la música puede llegar a ser gratificante, pero también pueda convertirse en un daño progresivo de tu audición, por lo que regular bien el volumen no sólo protegerá tus oídos, sino que también equilibrará los niveles de la escucha y evitará molestias que irán desarrollándose con el tiempo.
El volumen para proteger tus oídos
La gran mayoría de los diversos estudios aseguran que muchos jóvenes sobrepasan a diario los niveles de decibelios recomendables. La exposición constante por encima de los 85 decibelios aumenta el peligro de lesión en el oído interno, es decir, más de 85 decibelios son el umbral superior de lo que se puede considerar seguro. Si se ajusta el volumen por debajo del 60% de la potencia del dispositivo y no se hacen sesiones largas con los auriculares, se evita el riesgo que puede haber por el uso de estos.
Cómo influye la intensidad del sonido
La intensidad determina la resistencia que presenta el sistema auditivo ante el sonido acústico. Un sonido cerca del tímpano, aunque sea uno moderadamente fuerte, produce más impacto que un sonido más alejado. Por tanto, los auriculares suponen una exposición más directa. Regular el volumen así como el tiempo de uso, son dos claves importantes para velar por la salud auditiva en la cotidianidad.
Riesgos del volumen alto en los oídos
El hecho de subir el volumen más de lo que realmente se necesita tiene un efecto acumulativo, ya que la exposición al ruido durante un largo periodo de tiempo provoca, de forma progresiva, el deterioro de las células responsables de procesar las vibraciones, enviándolas después al nervio auditivo. Tal pérdida auditiva puede aparecer sin previo aviso, y en muchas ocasiones resulta irreversible.
Daños asociados al uso continuado
Aparte del objetivo de pérdida de la capacidad para escuchar, las personas que tienen una predilección por escuchar música a volúmenes muy superiores a los umbrales establecidos cohabitan con signos como el tinnitus. Estos signos pueden aparecer cuando el oído interno ve sometido su funcionamiento a una prueba acústica y su respuesta se ve alterada. Pese a que a veces pueden desaparecer, en el caso de que se produzca un reposo sonoro, la repetición de los síntomas es una señal de la superación de límites umbrales saludables.
Cómo escuchar música
El factor temporal de la exposición importa tanto como el volumen, de manera que mantener sesiones de escucha de menos de dos horas e introducir pausas intermedias permite limitar el impacto acústico. Asimismo, conviene seleccionar auriculares externos, ya que alejan la fuente de sonido del tímpano y reparten mejor la presión sonora. Esta simple elección disminuye las probabilidades de irritaciones y otros problemas relacionados con el uso cotidiano.
Tapones e higiene del oído
El uso prolongado de los auriculares internos también puede facilitar la compactación de la cera, que conlleva a tapones que limitan la capacidad auditiva; el mejor consejo para evitar estos tapones es el de evitar dispositivos que se introduzcan en el canal auditivo. Basta con recordar que el oído tiene un sistema natural de limpieza y que basta con realizar una higiene suave en la parte externa.
Escuchar música a un sonido adecuado se convierte en una buena inversión para la salud. Si modificamos los auriculares, acortamos uso de tiempo y elegimos dispositivos menos invasivos, seremos capaces de escuchar el sonido como lo deseamos sin machacar la audición, con hábitos sencillos y perseverantes, la audición se mantiene a salvo y el hecho musical va mejorando en claridad, confort y calidad.