El conocido dolor a la altura del flanco izquierdo que puede aparecer tras una comida suele provocar cierta inquietud ocasional, pero, al menos en la gran mayoría de los casos, responde a causas blandas, que están directamente relacionadas con la digestión. Son muchas las personas que tienden a describirlo como un tipo presión intermitente, como un pinchazo o como una molestia persistente que irrumpe tras hacer comidas muy copiosas o difíciles de digerir. Aun así, no está de más saber de dónde viene y en función de qué situaciones puede ser necesario dar más importancia a los dolores.
Molestias digestivas en el costado izquierdo
El lado izquierdo es el lugar donde se agrupan las porciones del intestino grueso incluidas. Aquí pueden producirse los gases. Cuando la digestión resulta pesada el tránsito intestinal se hace más lento, y las burbujas de aire van a ejercer presión por esta zona. Eso sucede tras una comida abundante, alimento que se ingiere con rapidez, o ciertos alimentos que fermentan. El cuerpo se encarga de advertirte con una punzada o tirantez de corta duración (puede durar varios minutos). Lenta y confortablemente comer y elegir platos que tengan menos peso proporciona una mejora notable de esos síntomas.
Estreñimiento y tránsito intestinal irregular
El estreñimiento se convierte en otra causa habitual del dolor en el lado izquierdo. Cuando el intestino se llena durante varios días, las paredes de este se distienden y acarrean un dolor localizado. Este dolor aumenta en intensidad por la alimentación, ya que se fomenta la actividad del intestino para continuar con la digestión. Beber agua en abundancia, ingerir fibra y hacer ejercicio moderado contribuirán a normalizar el tránsito intestinal y a mitigar la presión abdominal.
Factores musculares en el costado izquierdo
No siempre la región digestiva da el origen del dolor. También se puede producir una afectación de la musculatura intercostal y abdominal izquierda después de efectuar esfuerzos intensos, giros repentinos o posiciones prolongadas. Esta musculatura se resiente, y el incremento del volumen en un estómago lleno apretará la zona y reactivará la molestia. Este tipo de dolor se reducirá bien al reposo, a una correcta hidratación y, en algunas ocasiones, a la aplicación de calor local para relajar la región dolorosa.
Irritación en la zona costal
La parte baja de la costilla izquierda acumula nervios y tejidos que se ven fácilmente irritados después de un impacto, de una repetición de movimientos o de una carga mal ejecutada. La digestión favorece la expansión del estómago, hecho que hace aumentar la sensación de presión. Aunque suele ser un pequeño problema, sí es conveniente observar la evolución del dolor y evitar trabajar mientras dure la molestia, al menos durante varios días.
Señales de alarma y prevención
Por lo general, un dolor en el costado izquierdo desaparecería de forma espontánea cuando este se origina a causas de gases, digestiones lentas o tensión de la musculatura; no obstante, un malestar persistente, que va aumentando con el tiempo o que va acompañado de fiebre, un cansancio extremo o un malestar general requiere revisión clínica. Una revisión correcta nos permitirá descartar posibles enfermedades del aparato digestivo o de la zona muscular que pueda precisar un tratamiento concreto.
Hábitos útiles para evitar este tipo de dolor
Una buena alimentación reduce notablemente la probabilidad de aparición de molestias abdominales. Evitar las comidas muy abundantes, moderar el consumo de legumbres, de bebidas gasificadas y de productos generadores de gas son remedios conocidos y eficaces para prevenir el dolor. Comer despacio, realizar ejercicio físico con regularidad y mantener una buena hidratación favorecen un tránsito intestinal adecuado. Escuchar las señales del cuerpo y evitar los ejercicios que supongan una carga para esta zona ayudan a mantener el costado izquierdo libre de tensiones.
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