Dar la mano, realizar un examen o incluso conducir pueden convertirse en un problema para quienes padecen hiperhidrosis. Lo que para muchos es algo cotidiano, para otros implica incomodidad constante y situaciones que acaban condicionando su día a día.
Con la llegada del buen tiempo, aumentan las consultas por sudoración excesiva. Sin embargo, no se trata solo de un problema asociado al calor. La hiperhidrosis puede aparecer durante todo el año y sin una causa aparente. "La sudoración es algo fisiológico, normal, que sirve para controlar la temperatura del cuerpo", explica el doctor Rafael Serena, en una conversación con El Independiente. "Cuando este sudor, sin ninguna causa aparente, es excesivo, entonces ya estaríamos hablando de hiperhidrosis".
Puede afectar a distintas zonas del cuerpo, como las axilas, las palmas de las manos, las plantas de los pies, la espalda o la cara, y en los casos más intensos llega a mojar la ropa o provocar un goteo constante.
Un problema que condiciona la vida diaria
Más allá de lo físico, el impacto se refleja en situaciones muy concretas. "Hay gente que necesita un pañuelo para escribir porque, si no, la tinta se corre y la hoja se llega mojar", señala el especialista. Las consecuencias se trasladan también a la forma de relacionarse. "Una chica me decía que cuando se encontraba con alguien por primera vez daba dos besos porque le daba vergüenza dar la mano".
En otros casos, el problema afecta también a gestos tan básicos como conducir. "Me decía un paciente que no sabía lo que era conducir con el volante seco, pensaba que todo el mundo conducía con el volante húmedo". Y en los casos más severos, limita tareas cotidianas. "He visto pacientes con goteo constante en las manos, con gotas cayendo sobre la mesa", asegura el doctor Serena.
El impacto psicológico es notable, especialmente en jóvenes. "Una madre me comentaba que ahora su hija era feliz y extrovertida. Antes le era más costoso relacionarse con la gente, y realmente lo que ocurría era la convivencia con este problema". También hay quienes adaptan su comportamiento para ocultarlo. "Hay gente que solo lleva ropa blanca o negra porque es la única en la que no se nota el sudor".
Un tratamiento eficaz y aun desconocido
Se estima que la hiperhidrosis afecta aproximadamente al 3% de la población, aunque no todos los casos requieren tratamiento. "Hay adolescentes con un poco de sudor en las manos que no se debe tratar. Pero cuando ya es muy excesivo, cuando hay goteo o limita la vida, entonces es patológico y se debe tratar". En algunos casos, además, puede mejorar con el tiempo: "Hay personas mayores que refieren que cuando eran jóvenes tenían hiperhidrosis y poco a poco se les ha ido pasando".
Entre las opciones terapéuticas, el especialista destaca la toxina botulínica como una de las más eficaces. "Actúa como un interruptor que desconecta la señal nerviosa que hace que la glándula produzca sudor", explica. "No es que bloquee el sudor físicamente, es que impide que se genere".
El tratamiento puede alcanzar una eficacia de hasta el 90-95% en la zona tratada y suele realizarse una vez al año, aunque en zonas como las manos puede provocar una ligera pérdida de fuerza durante unos días, explica el especialista.
Más allá de lo físico, el cambio que describen los pacientes es significativo. "Hay personas que cambian de trabajo, que mejoran sus relaciones o que dejan de evitar situaciones sociales".
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