El recuento del voto de los residentes en el extranjero y la revisión de errores en el escrutinio han alterado el panorama político vasco emanado de las elecciones del pasado domingo. El PNV cae a 28 diputados y EH Bildu gana uno, el 18º, después de la reasignación del último escaño en juego por la provincia de Vizcaya.
El asiento se le había adjudicado al PNV el domingo por un margen de apenas 80 votos, pero ha caído finalmente del lado de la coalición abertzale, que reduce así su caída respecto a 2012 a sólo tres diputados.
La reasignación de este último escaño supone un cambio significativo en la configuración del Parlamento: PNV (28) y el PSE (9) ya no suman mayoría absoluta y se quedan a un voto de los 38 necesarios para ser investido en primera votación o sacar adelante leyes clave. La presidencia de Urkullu, sin embargo, no peligra, ya que legislación vasca no permite el bloqueo e inviste en segunda votación al candidato que más votos favorables reciba. En ese escenario, sería impensable que los nueve junteros del PP apoyasen a un candidato propuesto por Bildu o Podemos.
No obstante, si el PNV no lograse al apoyo ni de PSE ni de PP, sus 28 votos no serían suficientes frente a los 29 que ahora suman EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Sin embargo, la estabilidad de los acuerdos entre PNV y PSE no se ha puesto en duda hasta el momento.
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