Los líderes del Congreso de Estados Unidos han ofrecido declaraciones opuestas tras una sesión clasificada sobre la estrategia del Gobierno de Donald Trump en Venezuela, celebrada con funcionarios de alto rango de la Administración republicana.

PUBLICIDAD

Los demócratas criticaron la información recibida y han asegurado que ha dejó muchas preguntas sin respuesta sobre el futuro de la política estadounidense hacia el país sudamericano.

PUBLICIDAD

El líder de la minoría en el Senador, Chuck Schumer, ha manifestado tras la reunión que el Congreso necesita "respuestas sobre cuánto tiempo va a durar" la intervención en Venezuela según EFE.

"¿Cuántas tropas, cuánto dinero, existen límites claros?", ha preguntado el senador, quien ha agregado que el plan depende de la cooperación de funcionarios venezolanos del Gobierno chavista que "no apoyan fundamentalmente los intereses estadounidenses" y ha señalado que la Administración confía en "las personas más impredecibles y corruptas que odian a Estados Unidos".

La senadora Elizabeth Warren, del ala progresista del partido demócrata, ha expresado por su parte su descontento: "los ejecutivos de las compañías petroleras parecen saber más sobre el plan secreto de Trump para ‘administrar’ Venezuela que el pueblo estadounidense".

Por su parte, los senadores republicanos defendieron la operación. Lindsey Graham, aliado cercano de Trump, ha asegurado que EE. UU. está "a cargo" y ha advertido a los funcionarios venezolanos de que, si intentan socavar los intereses de Washington "pagarán un precio".

El legislador ha añadido que EEUU podría desplegar tropas "si es necesario", aunque consideró que es poco probable, y ha explicadoque las ventas de petróleo generarían "algo de dinero que se puede usar para ayudarles a ponerse de pie".

La sesión, que ha durado más de dos horas, ha incluido a líderes y miembros de los comités de inteligencia de ambas cámaras del Congreso. Algunos legisladores han señalado que ahora tienen "una mejor comprensión" de lo que Trump quiso decir al referirse a que Estados Unidos "administraría" Venezuela, aunque persisten las dudas sobre los objetivos a corto y largo plazo de la administración.