Miguel Ángel Gallardo tira finalmente la toalla. El ex secretario general de los socialistas extremeños, el que firmó el peor resultado de su partido en unas elecciones autonómicas, las del pasado 21 de diciembre, no ocupará su escaño como diputado en la Asamblea regional. No se sentará como parlamentario en la sesión constitutiva del próximo 20 de enero. Renuncia a su escaño para centrarse en su defensa judicial. Para volcarse en la vista que arrancará el 28 de mayo en la Audiencia Provincial de Badajoz, en la causa en la que está procesado por haber colocado en la Diputación pacense, que él presidió entre 2015 y 2025, al hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez, que también se sentará en el banquillo. No era este su plan inicial: en diciembre, cuando abandonó las riendas de la federación extremeña, anunció que se quedaría en la Cámara porque lo contrario sería "traicionar" a los más de 136.000 votantes que depositaron su confianza en él.

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El exbarón socialista trasladó públicamente su decisión a través de redes sociales, después de habérselo comunicado a la comisión gestora del PSOE de Extremadura, que preside José Luis Quintana, delegado del Gobierno en la región. "Ha sido un honor servir y compartir tantos años de compromiso, esfuerzo y aprendizaje junto a tantas personas maravillosas. Pero hoy doy un paso al lado para preservar mi dignidad y recuperar la serenidad que me permita seguir adelante con la conciencia tranquila", escribe, tras agradecer el apoyo de los compañeros que "han hecho posible este camino".

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Aduce que su cambio de opinión responde a una reflexión "larga" y "serena" y que este tiempo fuera de los focos le ha permitido preguntarse "qué era lo mejor" para él, su familia y su partido

En su carta, de dos páginas, Gallardo señala que la decisión de renunciar a su acta de diputado no es fruto de ningún "arrebato" ni de una "circunstancia puntual", sino de una "reflexión larga, serena y profundamente personal". Cuenta que desde que decidió abandonar el liderazgo de la federación extremeña optó por dar "un paso atrás" para alejarse "del ruido y de los focos", un "silencio voluntario" que le ha permitido "pensar con calma", mirarse por dentro y preguntarse "qué era lo mejor", no solo para él, sino para su familia y especialmente para sus hijos, que son los que "más han sufrido con esta injusta causa", y para su partido y los militantes que le eligieron como secretario general.

Renuncia a su acta de parlamentario con "plena convicción y con la tranquilidad de saber que es lo correcto" en este momento de su vida, porque su "prioridad" es "clara" y "no admite distracciones", y es "afrontar con todas las garantías el proceso judicial abierto y defender, con firmeza y serenidad" su "honor" y su "dignidad".

Gallardo recalca que ha dedicado muchos años de su vida a la política desde diferentes cargos: como alcalde de su pueblo, Villanueva de la Serena (2003-2024), como presidente de la Diputación de Badajoz (2015-2025) y como secretario general del PSOE extremeño (2024-2025). Y "siempre" lo hizo "creyendo en un proyecto colectivo y en el valor del servicio público". Una entrega que describe como "total" y que le hizo "relegar" su vida personal: cuidarse y defenderse "frente a quienes han querido convertir una causa judicial en un juicio mediático". "Hasta el punto de llegar a deshumanizarme, a borrar mi trayectoria y a reducirme a un titular o a una versión interesada de quien realmente no soy. Hoy digo basta: no estoy dispuesto a que quienes se han aprovechado de esta coyuntura para destrozarme como persona sigan haciéndolo", protesta.

Clama contra los que han buscado deshumanizarle y "borrar" su trayectoria y subraya que nunca persiguió el aforamiento, ni ante el TSJ de Extremadura ni ante el Supremo

Ya estaba previsto que la causa que se sigue contra él y contra David Sánchez por presunta prevaricación y tráfico de influencias se juzgara, a partir del próximo 28 de mayo —en un primer momento iba a ser en febrero—, en la Audiencia de Badajoz, pero no estaba claro si el hecho de que ocupara su escaño de pleno derecho tras las elecciones del 21-D podría hacer que el caso fuera asumido por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx). Ahora ya no habrá ningún tipo de duda. La Audiencia Provincial asumirá la vista. Por eso, con su decisión de renunciar a su acta Gallardo asegura que quiere "acallar definitivamente los bulos y las desinformaciones" que le situaban en el Senado —y entonces la causa habría saltado al Supremo— y "cortar de raíz los rumores sobre un supuesto aforamiento buscado o deseado por mi parte".

"No es cierto ahora, ni lo fue antes", se defiente. Gallardo se retrotrae al pasado mayo, cuando tras conocer su procesamiento, maniobró para lograr ser diputado en la Asamblea. Forzó la salida de una parlamentaria y también la renuncia de cuatro candidatos que le antecedían a él en la lista electoral de las autonómicas de 2023 y que, por tanto, habrían podido sustituir a esa diputada. Un aforamiento exprés que el TSJEx tumbó por "fraude de ley" y que hizo que la causa regresara a manos de la jueza instructora, Beatriz Biedma, que finalmente concluyó el procedimiento y lo rebotó a la Audiencia de Badajoz para que buscara fecha para la vista oral.

El exlíder de los socialistas extremeños subraya en su escrito que "jamás" ha pretendido "influir en dónde o cómo debe juzgarse esta casua". "Quien ha intentado sembrar esa idea lo ha hecho de manera consciente, alimentando la confusión y faltando deliberadamente a la verdad", denuncia.

Gallardo remarca que no busca que el juicio se retrase. Todo lo contrario. Quiere "celeridad". "Deseo, espero y solicito que el caso se juzgue en los tiempos que ya ha marcado la Audiencia Provincial, sin dilación, porque confío en la justicia y porque necesito cerrar esta etapa con la verdad por delante. Nunca he buscado privilegios, ni atajos, ni protección política. Solo justicia", insiste. Sin embargo, en su propio partido se le reprochó la maniobra de búsqueda del aforamiento, igual que su decisión de ser candidato en las elecciones del 21-D pese a las pésimas perspectivas, que se cumplieron (y empeoraron) en las urnas: el PSOE bajó de golpe diez escaños, de 28 a 18 asientos en la Asamblea regional. Una caída abrupta de más de 14 puntos en un bastión tradicional de los socialistas.

Remarca el exlíder socialista que quiere "celeridad" en la causa, no más dilaciones, y advierte que lo suyo no es un "adiós", sino "un punto y aparte", porque "siempre" estará a disposición del PSOE

El dirigente pacense señala que su salida de la política activa "no es un adiós definitivo", sino "un punto y aparte", porque "siempre" ha estado a disposición de su partido y "siempre" podrá contar con él cuando lo estime, porque su compromiso con sus "valores" y con Extremadura continúa "intacto". En suma, que da un paso al lado para preservar su "dignidad" y recuperar la "dignidad" que le permita "salir adelante con la conciencia tranquila".

La gestora del PSOE extremeño, también a través de redes sociales, mostró su respeto a la decisión de Gallardo de no recoger su acta y no ocupar su escaño en la sesión constitutiva del próximo martes, 20 de enero, de la XII Legislatura de la Asamblea. "Gracias, compañero, por trabajar siempre por el progreso de nuestra región y del mundo rural", escribe la cúpula autonómica interina.