Donald Trump ha vuelto a dinamitar el frágil equilibrio de la alianza atlántica, pero esta vez no lo ha hecho con cifras de gasto militar ni amenazas veladas de repliegue estratégico. Lo ha hecho con una frase que toca una fibra casi sagrada en cualquier ejército: la memoria de los caídos.
En una entrevista concedida a Fox News desde Davos, el presidente estadounidense afirmó que los aliados de la OTAN enviaron tropas a Afganistán, pero insinuó que se mantuvieron un poco atrás, alejados de la primera línea. "Sabes, dirán que enviaron algunas tropas a Afganistán… y lo hicieron, pero se quedaron un poco atrás, un poco fuera de la primera línea", ha asegurado.
Una formulación aparentemente casual que en Europa se ha leído como algo mucho más serio: la sugerencia de que los aliados estuvieron en la guerra sin afrontar realmente su coste. "Siempre he dicho: ¿estarían ahí si alguna vez los necesitáramos? Y esa es realmente la prueba definitiva, y no estoy seguro de eso", ha agregado el republicano.
Las palabras de Trump llegan en un momento en el que el vínculo transatlántico ya acumula tensiones por Ucrania, por el reparto de responsabilidades dentro de la OTAN, sus declaraciones repetidas sobre la ambición de arrebatar Groenlandia a Dinamarca y por el enfoque estadounidense sobre la seguridad europea.
Más de 1.100 muertos no estadounidenses: los números que desmienten el relato
Las reacciones no se han hecho esperar. Londres y Varsovia se cuentan entre los primeros en responder a Trump. De momento, España ha optado por el silencio. La contundencia de la respuesta europea se sostiene en un hecho difícil de discutir: sí murieron soldados aliados no estadounidenses en Afganistán, y no fueron pocos.
Según los recuentos de bajas de la coalición durante la guerra de Afganistán (2001–2021), se registraron aproximadamente 3.621 muertes de militares de la coalición. De ellas, 2.461 fueron estadounidenses. El resto, en torno a 1.160, corresponde a fuerzas armadas no estadounidenses. En otras palabras: más de un millar de militares de países aliados murió en el conflicto.
El desglose por países subraya hasta qué punto el esfuerzo fue real y sostenido:
Reino Unido: 457
Canadá: 159
Francia: 90
Alemania: 62
Italia: 53
Polonia: 44
Dinamarca: 43
Australia: 41
España: 35
Georgia: 32
Rumanía: 27
Países Bajos: 25
En el caso español, la estadística suele ir acompañada de una herida histórica asociada a la misión: el accidente del Yak-42 en 2003, cuando un avión que repatriaba militares desde Afganistán se estrelló en Turquía causando 62 muertos. Aunque no se contabiliza como muerte en Afganistán en sentido estricto, es inseparable del coste humano de aquella operación.
Starmer eleva el choque: "insultante y francamente espantoso", y exige disculpas
La reacción más contundente ha llegado desde Londres. El primer ministro británico, Keir Starmer, no solo condenó las palabras del presidente estadounidense, sino que elevó el choque hasta un plano abiertamente político y moral.
"Insultantes y francamente espantosas". Esa fue la expresión usada por Starmer para describir las declaraciones de Trump, antes de añadir que el presidente estadounidense debería disculparse.
La respuesta británica tiene un componente profundamente interno. Afganistán es una cicatriz viva en el Reino Unido: 457 militares muertos, miles de heridos y una década larga de despliegue en un escenario particularmente duro como Helmand. En ese contexto, la insinuación de que el aliado británico se mantuvo al margen no se interpreta como una discrepancia política, sino como un desprecio frontal al sacrificio de sus fuerzas armadas.
Polonia responde: "Este sacrificio nunca será olvidado y no debe ser menospreciado"
En el flanco oriental, donde la OTAN se vive como una necesidad existencial más que como una estructura diplomática, Varsovia también ha reaccionado. Polonia no suele buscar el choque directo con Washington, pero ha marcado líneas rojas. El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, ha señalado que la contribución de las tropas polacas en Afganistán "no debe menospreciarse". Más de 33.000 soldados y personal militar polacos prestaron servicio en Afganistán, y 43 soldados polacos y un empleado civil perdieron la vida allí.
En X, el ministro ha manifestado: "Polonia siempre ha sido, es y será un aliado responsable y fiable que, en momentos en los que la seguridad se ve amenazada, se mantiene firme en su defensa". "El ejército polaco, codo con codo con sus aliados, participó, entre otras, en misiones en Afganistán e Irak. Hoy en día, está presente en misiones y operaciones llevadas a cabo por la OTAN", ha agregado. "Los trágicos momentos en los que murieron nuestros soldados demostraron que, en defensa de la seguridad internacional y de la seguridad de Polonia, estamos dispuestos a pagar el precio más alto. Este sacrificio nunca será olvidado y no debe ser menospreciado. Polonia es un aliado fiable y probado, y nada cambiará eso", ha afirmado.
La indignación por las palabras de Trump también se ha producido en las filas del ejército estadounidense. El ex comandante supremo aliado de la OTAN, James Stavridis, ha asegurado que cientos de soldados aliados murieron bajo su mando "en el frente de Afganistán" entre 2009 y 2013. "Honro su memoria cada día", ha indicado el almirante retirado de la Marina de los Estados Unidos en una publicación en X. "Visité a las tropas de la OTAN en Afganistán. Dinamarca y Canadá lucharon en primera línea con nosotros y sufrieron importantes bajas. Necesitamos a nuestros aliados, pero los estamos alejando", ha denunciado Burns.
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