La histórica activista y defensora de derechos humanos saharaui Aminetu Haidar ya se encuentra en territorio español. Ha logrado viajar este domingo después de que el miércoles las autoridades marroquíes le impidieran abordar un avión con destino a Madrid desde la ciudad saharaui de Dajla, en los territorios ocupados del Sáhara.
"¡Lo hemos logrado! Gracias a la movilización , ya estoy a bordo del avión rumbo Canarias. He pasado los controles de seguridad en el aeropuerto de El Aaiún ocupado sin discriminación. Gracias de corazón a ONG, instituciones y personas que me han respaldado. ¡Seguimos luchando!", ha anunciado la propia activista en su cuenta de la red social X.
Aminetu Haidar, la apodada 'Ghandi saharaui', protagonizó a finales de 2009 31 días de huelga de hambre que pusieron en jaque al entonces gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y doblegaron al régimen alauí.
Fuentes cercanas a la activista de derechos humanos confirmaron el pasado miércoles a El Independiente que las autoridades marroquíes habían impedido a Haidar subir al avión de Ryanair que cubre la ruta entre el aeropuerto de la ocupada Dajla hasta Madrid. "Cuando ha llegado al aeropuerto, la han identificado, ha pasado el resto de pasajeros y a ella y su hija la hicieron esperar media hora, hasta que llegó una agente de policía del aeropuerto", explicaron a este diario. La funcionaria le intentó efectuar un chequeo en una habitación aislada. Haidar se negó alegando que "era la única mujer del avión a la que se la sometía a un control exhaustivo" y que había pasado el control sin ningún objeto. Las autoridades del aeropuerto rechazaron entonces que pudiera embarcar en un vuelo de Ryanair marcado por la polémica desde que hace un año comenzara sus operaciones.
Su huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote concitó en 2009 amplia atención mediática nacional e internacional. Sobrevivió a 32 días sin ingerir alimento en el aeropuerto de Lanzarote y logró volver a El Aaiún sin aceptar la nacionalidad marroquí ni las exigencias de perdón que musitó el régimen marroquí.
Un desafío que abrió una grieta en la política exterior española. “En la ficha de registro del aeropuerto había un cuadro para poner la dirección en Marruecos. Yo siempre escribía la dirección de mi casa, en El Aaiún (Sáhara Occidental)”, rememoraba recientemente Aminetu del incidente que desató su deportación a Lanzarote a propósito de un “docuthriller” que desentierra el episodio que zarandeó al Gobierno español, estrenado el pasado noviembre en la edición madrileña del FiSahara.
En la clausura de FiSahara, Haidar – galardonada con el Premio Right Livelihood, conocido como el Nobel Alternativo de la Paz- volvió a poner palabras a la herida. “No soy el centro de la historia. Lo es mi pueblo”, insistió. Denunció la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que prioriza la propuesta de autonomía marroquí sin descartar otras opciones. Y lanzó una advertencia inquietante: “Los jóvenes ya no creen en la resistencia pacífica”. La guerra entre el Frente Polisario y Marruecos volvió en 2020. “Me temo mucho que la violencia llame a la violencia”, desliza la activista al final del documental.
Tres lustros después de la huelga de hambre, Aminetu mantiene una convicción intacta: la libertad del pueblo saharaui no es metáfora ni consigna, sino un destino pendiente. “Sí, ha valido la pena. Mis hijos pueden vivir sin madre, pero nunca pueden vivir sin dignidad”, afirma el rostro del activismo saharaui.
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