La cantante estadounidense Britney Spears ha vendido su catálogo musical a la firma neoyorquina Primary Wave, especializada en la adquisición y explotación de derechos musicales. La noticia la ha adelantado este martes TMZ y ha sido confirmada posteriormente por medios como Variety y The New York Times, que citan fuentes conocedoras de la operación.

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Según TMZ, que asegura haber tenido acceso a documentos legales, Spears ha vendido “su parte de propiedad de su catálogo” a Primary Wave. El medio no precisa la cifra exacta, ya que no figura en los documentos, pero fuentes citadas por la publicación describen el acuerdo como un “acuerdo histórico” en el entorno de los 200 millones de dólares, en línea con operaciones similares como la firmada por Justin Bieber.

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Tanto representantes de Spears como de Primary Wave han declinado hacer comentarios a Variety y al New York Times. Los términos concretos del acuerdo no se han hecho públicos y no está claro qué derechos exactos han sido transferidos. Variety apunta que, dado que Sony Music controla las grabaciones de su catálogo, es probable que la artista haya vendido sus derechos como intérprete –las denominadas regalías de artista– y su participación en derechos editoriales.

Spears, de 44 años, fue uno de los rostros centrales del pop de finales de los noventa y comienzos de los 2000. Con éxitos como “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again” o “Toxic”, ha vendido decenas de millones de discos y logró cinco números uno en la lista Billboard Hot 100. Tiene además créditos como compositora en cerca de 40 canciones, entre ellas “Everytime”, “Me Against the Music” –junto a Madonna– o el remix de “S&M” de Rihanna.

La tendencia de la venta de catálogos

El movimiento se inscribe en una tendencia consolidada en los últimos años: la venta de catálogos por parte de grandes figuras del pop y el rock. TMZ menciona las operaciones protagonizadas por Bruce Springsteen, Bob Dylan, Paul Simon, Neil Young o Shakira, entre otros. Variety señala que el mercado de catálogos ha alcanzado valoraciones de “nueve cifras” para artistas de primer nivel, aunque en el caso de Spears no se han confirmado cantidades.

No obstante, las circunstancias de Britney no son convencionales. La cantante no ha publicado un álbum desde Glory (2016) ni actúa en directo desde octubre de 2018, cuando cerró su gira “Piece of Me” en Austin, Texas. Una residencia prevista en Las Vegas, “Britney: Domination”, fue cancelada antes de su inicio en 2019. En 2023 publicó sus memorias, The Woman in Me, un éxito mundial de ventas cuya adaptación cinematográfica fue adquirida por Universal Pictures en 2024. Un musical basado en sus canciones, Once Upon a One More Time, se estrenó en Broadway en 2023.

Tras el fin en 2021 de la tutela judicial que durante 13 años otorgó a su padre el control sobre su vida personal y financiera, Spears ha mantenido un perfil público intermitente, pero marcado por un comportamiento errático y desconcertante que ha preocupado a sus fans. Los vídeos de Spears bailando espontáneamente en su casa ya son un meme recurrente de la cultura popular. En 2024, tras su divorcio de Sam Asghari, desmintió en redes sociales los rumores sobre un nuevo disco y escribió que “nunca volveré a la industria musical”. Hace poco más de un mes añadió que “nunca volveré a actuar en Estados Unidos por razones extremadamente sensibles”, aunque dejó abierta la posibilidad de hacerlo en Reino Unido y Australia.

Aunque la situación personal y judicial que ha marcado los últimos años de Spears podría alimentar la idea de una necesidad económica, ninguna de las informaciones publicadas apunta en esa dirección. La operación se enmarca en una práctica habitual entre grandes artistas que optan por convertir en liquidez inmediata el valor futuro de sus derechos musicales, en un mercado en el que los catálogos se han revalorizado de forma sostenida. TMZ subraya que se trata de un “acuerdo histórico”, mientras que Variety recuerda que este tipo de transacciones suelen cerrarse bajo estrictos acuerdos de confidencialidad, lo que sugiere una negociación planificada y asesorada, más que una decisión precipitada.