Objetos perdidos (Salamandra) es el título de la nueva obra de Carlos Zanón. El "malo" de la novela es el señor Paco, un hombre malvado y sin prejuicios dueño de un karaoke y al que el protagonista de algún modo quiere agradar pese a no merecérselo. "Es como el matón al que queremos caerle bien cuando somos pequeños aunque nos haga daño", apunta Zanón. "A todos nos hubiera gustado que Tony Soprano nos invitara a su barbacoa", asegura el autor barcelonés.

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Zanón declara que Objetos perdidos surgió de un momento vital "complicado" que le llevó irremediablemente a escribir sobre la soledad y las personas que desaparecen sin querer ser encontradas.

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"Todos estamos más solos de lo que estamos dispuestos a confesar, y más en estos tiempos en los que supuestamente estamos hiperconectados. Te vas de WhatsApp y nadie te llama. Y si te los encuentras por la calle, te preguntan que por qué te fuiste de WhatsApp en lugar de decirte: ¿qué te pasa?", confiesa el autor en una entrevista con la Agencia Efe.

En su última novela, Zanón cuenta la historia de Álex Gual, "un hombre al que se le da tan bien encontrar personas como perder cosas". Un abogado en horas bajas que busca el paradero de dos desaparecidos en Barcelona mientras intenta olvidar a su última novia y empieza a ilusionarse con una nueva mujer.

"La novela juega mucho con la idea de que en la ciudad todos somos objetos perdidos. Es decir, que hasta que alguien nos encuentra y decide quedarse con nosotros, todos estamos un poco perdidos, ¿no?", reflexiona.

"La novela negra es un género bastardo"

El también responsable del festival BCNegra reconoce que no "sabe" si su escritura es o no novela negra pura y dura, aunque sí deja claro que lo que no hace es "novela policíaca".

"Yo creo que la novela negra es un género bastardo que siempre se ha movido mezclándolo todo. La novela negra es como la música pop, o sea, puedes mezclarla con cualquier cosa y sigue siendo música pop, ¿no? Y eso te permite que el género sea más fuerte en vez de desdibujarse", añade.

En ese cóctel ha introducido además cierta huida de los estereotipos de género que hasta hace poco campaban a sus anchas en la novela negra, como el del seductor o el hombre que como macho está siempre interesado en el sexo.

También ha aportado personajes femeninos como Lola K. e Inés, dos mujeres muy distintas que no solo aparecen en el relato para apoyar al personaje protagonista.

"Son dos mujeres fuertes. Lola K., que es una pintora, es una persona absolutamente independiente, fuerte y que tiene su propio infierno más allá del vínculo tóxico con Álex. Y por otro lado está Inés, que es una persona también fuerte, a pesar de que es una persona mucho más convencional", puntualiza Zanón.

Asimismo, ha introducido el "existencialismo", pues el personaje principal, "quiere dejarse ir" en un momento dado. Y, claro, hay "mucha acción y mucha droga".

"Con la droga también he querido alejarme de tópicos. Se introduce la droga con una mirada ni a favor ni en contra. Se habla de que es una manera tanto de autolesionarte, de hacerte daño, como también de protegerte, en cierta medida", explica.

El caso del jugador de rugby desaparecido en Barcelona

El autor de Love song o Taxi reconoce que no era su intención escribir una novela "existencialista", pero que es consciente que seguramente así sea por el momento personal que pasaba como autor cuando se puso a escribirla. "Es imposible que lo que te pasa no nutra las historias", reconoce.

Pero la realidad no solo se cuela en el tono y el estilo, sino también en la trama. Uno de los casos de desaparición sobre los que habla la novela está basado en hechos reales. El de un jugador de rugby de origen estadounidense del que se perdió la pista en Barcelona y al que nunca han vuelto a encontrar.

"Se grabó en Instagram diciendo que le perseguían y luego nunca más se supo. Un investigador privado estuvo en Barcelona buscándolo y lo que fue descubriendo no le debió gustar a la familia porque en un momento dado le dijeron que no investigara más", ha rememorado.