Isabel Díaz Ayuso ha provocado una crisis sin precedentes en el Gobierno de la Comunidad de Madrid tras la destitución fulminante del consejero de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana. El cese ha desencadenado una "rebelión a bordo" con la dimisión en bloque de tres diputados del PP —Pablo Pose, Mónica Lavín y Carlota Pasaron—, quienes entregaron sus actas en la Asamblea de Madrid en señal de solidaridad con el consejero saliente. Lo que comenzó como un ajuste en el gabinete se ha transformado en la mayor fractura interna del grupo popular en lo que va de legislatura, evidenciando tensiones que hasta ahora permanecían ocultas.

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El motivo principal del relevo es el bloqueo de la nueva Ley de Universidades, un proyecto clave que Viciana no logró consensuar con los rectores ni con la comunidad educativa, enfrentando constantes protestas estudiantiles por la falta de financiación. Para reconducir la situación, Ayuso ha nombrado a Mercedes Zarzalejo, hasta ahora viceconsejera y figura de máxima confianza que ganó relevancia pública por sus incisivos interrogatorios a Begoña Gómez en la comisión de investigación de la Asamblea. Zarzalejo asume ahora el difícil reto de sacar adelante la normativa con el apoyo de unos rectores que consideran que el texto actual "asfixia" económicamente a los centros públicos.

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El tratamiento informativo de esta crisis ha puesto de manifiesto la profunda brecha editorial entre las televisiones públicas. Mientras que Televisión Española (TVE) dedicó amplios espacios a analizar lo que calificaron como una crisis de tono "apocalíptico", Telemadrid optó por un enfoque mucho más discreto. La cadena autonómica madrileña centró su información en el perfil técnico de la nueva consejera y en los objetivos de la legislatura, llegando a omitir la renuncia de los tres diputados en sus principales informativos de la noche y programas de opinión.

Esta disparidad se acentúa al observar los temas que cada cadena decide ignorar: TVE dedicó "cero segundos" al caso de Borja Cabezón (PSOE) para centrar su escaleta en los problemas del Gobierno de Sol, mientras que los programas de Telemadrid priorizaron las investigaciones nacionales contra el entorno socialista, obviando la crisis interna de Ayuso. Las fuentes sugieren que esta selección interesada de contenidos demuestra que las televisiones públicas están "bien educadas" por sus respectivos tutores políticos. De este modo, la información parece servir más a los intereses de quienes controlan los entes que a la pluralidad informativa de los ciudadanos