Venezuela se ha convertido en el último gran objetivo de Repsol. Así lo afirmó su CEO, Josu Jon Imaz, junto a una treintena de grandes compañías petroleras del mundo durante su encuentro con Donald Trump para conocer sus planes para reflotar el mercado de crudo venezolano. Ahora, tras presentar los resultados de Repsol de 2025, Imaz no solo se ha reafirmado en su deseo de acelerar el ritmo en el país caribeño, sino que ha asegurado que en solo un año tendrá que elevar un 50% su producción y triplicarla en tres años.

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Imaz ha reconocido que se preparan para reanudar la actividad diaria en la producción de petróleo hasta ahora parada. Ha asegurado que es "optimista" sobre la evolución de Venezuela y que, en esa transformación, el sector de los hidrocarburos jugará un papel esencial: "Tenemos la ambición y vemos suficiente espacio para conseguir el objetivo de multiplicar por tres la producción en los próximos tres años".

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El papel de la Administración Trump y las licencias del Tesoro

Al optimismo de Imaz han contribuido las nuevas licencias del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos concedidas la semana pasada a Repsol y otras cuatro compañías. Con ellas se rebajan las restricciones para operar en Venezuela, una actividad que, pese a ello, se llevará a cabo bajo el estricto control de la Administración Trump.

El primer barco con crudo venezolano ya llegó el pasado domingo al puerto de Bilbao y está previsto que otro más arribe en el mes de marzo. Forman parte de la compra de una fracción de los 50 millones de barriles que estaban almacenados en territorio venezolano, de los cuales Repsol ha adquirido 2 millones.

El consejero delegado de Repsol ha señalado que la contribución más urgente será la de seguir suministrando gas al país, imprescindible para abastecer el sistema eléctrico, al mismo tiempo que se incrementa la producción. Además, se va a comenzar a invertir en la renovación y puesta a punto de las infraestructuras petroleras en aras de un restablecimiento paulatino y creciente de la actividad. De esta manera, y gracias a las nuevas licencias obtenidas, Repsol recuperará el transporte comercial de cargamentos de petróleo en el marco de sus contratos.

Repsol, deudas y recorta su exposición patrimonial

Repsol trabajará, según ha señalado Imaz, junto a las autoridades venezolanas y su socio en el país, la petrolera estatal PDVSA, para avanzar "en una dirección positiva".

Otro de los frentes que la compañía quiere retomar es el cobro de deudas pendientes con Venezuela, que hasta ahora se liquidaban mediante el intercambio de crudo. Según los datos aportados en su informe financiero, la exposición patrimonial de Repsol en Venezuela es de 276 millones al cierre de 2025, lo que supone un recorte del 45% respecto a los 504 millones de finales de 2024.

Esta situación influye en las cuentas aún por saldar por producción de gas, financiación e inversión realizada en el país. En total, como deuda pendiente de cobro (incluyendo intereses de demora totalmente provisionados), el informe señala que existen cuentas comerciales con PDVSA por un importe de 3.603 millones de euros (con provisiones de 3.019 millones) y financiación otorgada por valor de 947 millones de euros (con provisiones de 568 millones).

En 2025, el grupo ha actualizado la valoración de sus inversiones en Venezuela, contabilizadas por el método de la participación, así como de la financiación otorgada y las cuentas por cobrar relacionadas con sus negocios en la región.