La menopausia sigue siendo un tema rodeado de tabúes, estigmas y silencios, a pesar de ser una etapa inevitable en la vida de todas las mujeres. Sin embargo, cada vez más voces públicas están rompiendo ese muro de incomodidad y compartiendo experiencias reales. Esta vez ha sido Heidi Klum, supermodelo internacional, quien ha vuelto a poner el tema en el foco mediático. Meses después de especulaciones en redes sociales sobre un posible embarazo, la supermodelo ha aclarado que no lo está, sino que simplemente está "un poco más gorda" por la menopausia.
Esta declaración de Klum no solo ha llamado la atención por su sinceridad, sino porque evidencia un fenómeno común: el llamado peso menopáusico. Se trata de un aumento de grasa corporal que no depende de la voluntad ni de los hábitos de "comer más y moverse menos", sino de cambios fisiológicos profundos que acompañan la transición hormonal femenina.
Heidi Klum: "No estoy embarazada. Solo estoy un poco más gorda. Es la menopausia"
El detonante de este debate global fue la aparición de Klum en la docuserie On & Off the Catwalk y su paso por el Festival de Venecia, donde lució un vestido lencero que dejaba clara su figura que muchos vieron distinta, hablando sobre un posible embarazo. Consciente de su influencia, la supermodelo -uno de los Ángeles de Victoria's Secret- ha aprovechado para explicar que su cuerpo ya no responde como a los 20 años, a pesar de mantener una estricta rutina de alimentación y ejercicio. Su declaración traslada el foco de la culpa a la fisiología, recordando que la belleza evoluciona y que ocultar los cambios después de los 50 es algo injusto socialmente.

Qué es el "peso menopáusico"
El concepto de "peso menopáusico" se refiere a los kilos que muchas mujeres tienden a ganar a partir de los 40-50 años, generalmente acumulados en la zona abdominal. Este fenómeno no depende únicamente de los hábitos alimenticios ni del sedentarismo: es la consecuencia de cambios fisiológicos propios de la menopausia y del envejecimiento.
Durante la perimenopausia y la menopausia, los niveles de estrógenos, especialmente de estradiol, descienden de manera sostenida. Esto provoca una redistribución de la grasa corporal, que deja de acumularse en caderas y muslos para concentrarse en la zona abdominal, generando grasa visceral. Este tipo de grasa no solo modifica la silueta. Es metabólicamente activa y aumenta la resistencia a la insulina y el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Al mismo tiempo, la pérdida de masa muscular (sarcopenia), que empieza a notarse a partir de los 40-45 años, reduce el metabolismo basal. El cuerpo quema menos calorías incluso en reposo, por lo que mantener el peso previo se vuelve más complicado. De hecho, estudios muestran que muchas mujeres pueden aumentar aproximadamente 700 gramos al año entre los 50 y los 60 años, acumulando entre 2 y 5 kilos durante esta etapa. Por ello, los expertos insisten en que el éxito en este cambio no se mide en la báscula, sino en mantener un perímetro de cintura saludable (por debajo de 88 cm) y preservar masa muscular.
Cambios hormonales, sueño y apetito: la explicación de los kilos extra
La menopausia no solo afecta al metabolismo, también influye en el comportamiento alimentario y en el descanso. Los sofocos, la sudoración nocturna y los despertares frecuentes deterioran la calidad del sueño. Mientras, los cambios hormonales aumentan los antojos de carbohidratos rápidos y dificultan sentir saciedad. El cortisol, la hormona del estrés, también contribuye a la acumulación de grasa abdominal y a la resistencia a la insulina.
Abordar esta etapa requiere una perspectiva integral: combinar ejercicio físico -especialmente entrenamiento de fuerza para conservar músculo-, una alimentación rica en proteínas, grasas saludables y fibra, y estrategias para mejorar el descanso y reducir el estrés. No se trata de dietas extremas, sino de adaptar los hábitos al nuevo metabolismo y cuidar la salud a largo plazo.
Otras famosas que han normalizado la menopausia
El caso de Heidi Klum se suma a un movimiento creciente que busca visibilizar la menopausia y derribar tabúes, tanto en España como a nivel internacional. En nuestro país, actrices y presentadoras han hablado abiertamente sobre los cambios físicos y emocionales que conlleva esta etapa. Penélope Cruz, Elsa Anka o Aitana Sánchez-Gijón son algunas de las que tratan este cambio con naturalidad. Candela Peña, actriz y colaboradora de La Revuelta, ha explicado en varias ocasiones la importancia de ofrecer información científica y accesible: "¿Tú sabes la cantidad de mujeres a partir de 45 que me dice que hable de esto?", declaró.
A ella se suma Tania Llasera, que describe la perimenopausia como un momento inesperado: "Picores en la piel, palpitaciones, niebla mental... todo sucede antes de lo que nos cuentan. Hablarlo ayuda a normalizarlo". Por su parte, Belén Rueda ha destacado la importancia del entrenamiento de fuerza para prevenir la pérdida de masa muscular y la osteoporosis.
Anne Igartiburu ha señalado en varias intervenciones que la falta de visibilidad complica la identificación de síntomas y cambios sutiles: "La información es clave para afrontar los cambios y entendernos mejor". Por su parte, la periodista Eva Hache, que vivió una histerectomía radical en 2019, reconoce que la menopausia no es solo física": "Es un cambio integral, físico y emocional".
Voces internacionales que se suman a visibilizarlo
A nivel internacional, nombres como Michelle Obama, Courteney Cox, Sofía Vergara, Drew Barrymore o Gwyneth Paltrow han compartido sus experiencias para romper el estigma. La ex primera dama relató uno de sus sofocos más intensos en la Casa Blanca. Por su parte, Drew Barrymore no dudó en reírse de esto en directo durante su programa de entrevistas: "Tengo tanto calor...Creo que acabo de tener mi primer sofoco de la perimenopausia”, mientras Sofía Vergara describió los cambios en energía, sueño y piel: "Duermo peor y se nota en la falta de energía… Tenemos que adaptarnos, de esa no se salva nadie".
Estas voces, españolas e internacionales, comparten un mensaje común. La menopausia afecta a la mitad de la población femenina, y hablar de ella es el primer paso para gestionarla con información, salud y normalidad. Reconocer los cambios corporales y hormonales no es un signo de debilidad ni de pérdida de atractivo. Es un acto de visibilidad y empoderamiento que ayuda a miles de mujeres a sentirse comprendidas y acompañadas en esta etapa.
Más allá del aumento de peso
Los expertos insisten en que el objetivo no es necesariamente pesar menos, sino cuidar la composición corporal y el metabolismo. Mantener masa muscular, controlar la inflamación, dormir bien y gestionar el estrés son factores tan importantes como la alimentación y el ejercicio.
El mensaje que transmiten las famosas y los especialistas es claro: la menopausia no es un fallo personal ni un motivo de vergüenza. Reconocer y aceptar los cambios del cuerpo permite tomar decisiones informadas sobre salud, ejercicio y nutrición.
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