El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha encendido las alarmas al rebajar su previsión de crecimiento para la economía mundial en 2026 al 3,1%. Según el último informe 'Perspectiva Económica Mundial', el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, tras los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, ha impactado directamente en las expectativas globales, elevando la inflación y amenazando con una posible recesión si las tensiones persisten y se vuelven más severas.
Bajo el supuesto de que las perturbaciones se disipen a mediados de este año, el organismo estima que el PIB mundial se expandirá un 3,1% este ejercicio y un 3,2% en 2027. No obstante, la inflación será sustancialmente más alta de lo previsto anteriormente, situándose en el 4,4% para 2026. El FMI admite que, de no haber estallado la guerra, el crecimiento global habría sido revisado al alza hasta el 3,4%, lo que demuestra que el recorte refleja principalmente el impacto del conflicto.
En este contexto de incertidumbre, España se desmarca como el motor de las grandes economías de la zona euro. El FMI prevé que el país crezca un 2,1% en 2026, situándose a la cabeza del Viejo Continente. Por el contrario, potencias como Alemania y Francia han visto recortadas sus previsiones hasta el 0,8% y 0,9% respectivamente, mientras que Italia apenas registraría una expansión del 0,5%, reflejando una recuperación "frágil" y desigual en la región.
Las economías emergentes también sufren el impacto del conflicto, con un crecimiento proyectado del 3,9% para este año. China, la gran potencia asiática, se expandirá un 4,4%, mientras que India destaca con una mejora en sus perspectivas hasta el 6,5%. El organismo subraya que la dispersión entre países es fuerte y que los riesgos globales se inclinan claramente a la baja, afectados por el encarecimiento de las materias primas.
El informe contempla escenarios aún más sombríos si la crisis energética se agrava por el cierre de infraestructuras clave. En el escenario más severo, con el petróleo rondando los 125 dólares, el mundo se enfrentaría a un riesgo real de recesión global, con un crecimiento inferior al 2%. Esta situación, que solo se ha producido cuatro veces desde 1980, dispararía la inflación hasta el 6,1% en 2027, golpeando con especial dureza a los mercados emergentes.
Ante esta vulnerabilidad, marcada por la elevada deuda pública y tipos de interés aún restrictivos, el FMI insta a los gobiernos a gestionar el 'shock' actual sin perder de vista el futuro. La institución dirigida por Kristalina Georgieva recomienda combinar la estabilidad macroeconómica con la protección de los hogares más vulnerables, impulsando reformas estructurales que refuercen la resiliencia frente a nuevas sacudidas geopolíticas o comerciales.
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