Aunque la indignación de su Gobierno y de su partido es máxima, Pedro Sánchez opta por morderse la lengua, por no extremar la tensión con la Justicia tras el nuevo paso del juez Juan Carlos Peinado, dado ayer, contra su mujer, Begoña Gómez, al procesarla y proponer que sea juzgada por un jurado popular. "Yo lo que le pido a la Justicia que haga justicia, que la Justicia haga justicia". Su convicción, la que siempre ha mantenido, es que la causa acabará en la nada, aunque por el momento ha seguido avanzando.
El jefe del Ejecutivo se pronunció sobre el auto del magistrado, conocido este lunes, desde Pekín, al término de su encuentro con el presidente de China, Xi Jinping, que le agasajó, a él y a su esposa, con el banquete en el Gran Salón del Pueblo. El punto central de su visita, la cuarta en cuatro años, y a la que las autoridades del gigante asiático concedieron un mayor rango, el de carácter oficial, razón por la que, como explicaban días atrás en la Moncloa, invitaron a Gómez. Pero la comparecencia programada de Sánchez se vio empantanada, como era previsible, por la decisión de Peinado.
Dos veces se le preguntó y dos veces guardó prudencia: "Ayer conocimos esta nueva noticia, y yo lo he dicho siempre. Lo he dicho siempre. Yo lo que le pido a la Justicia es que haga justicia, que la Justicia haga justicia. Y como estoy convencido de que el tiempo va a poner todo y a todos en su sitio, pues no tengo que decir nada más", respondió primero a los periodistas desde el hotel de Pekín en el que ofreció la rueda de prensa tras su encuentro con Xi.
Preguntado si coincide con la "vergüenza" que manifestó Bolaños o si está molesto con el hecho de que los autos de Peinado coincidan con sus viajes al extranjero, responde lacónico: "Ya he contestado"
No quiso señalar el presidente si la decisión de Peinado le producía indignación, como en privado relata su equipo en la Moncloa, si cree que "avergüenza" a muchos ciudadanos y a muchos jueces, como en público sí expresaba este lunes el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, si está molesto con el hecho de que una vez más el juez haga coincidir uno de sus pronunciamientos con un viaje al extranjero. "Ya he contestado", se limitó a añadir al escuchar la repregunta de la prensa española. El presidente no quería elevar el tono pero, en el fondo, estaba apuntando en la misma dirección, lógicamente, que Bolaños: que Peinado se está dejando guiar por su inquina contra él y que confía en que al final se acabe abriendo paso la verdad. El ministro ya apuntaba ayer su confianza "absoluta" en que un tribunal "imparcial" revirtiera el auto del magistrado, palabras por las que el PP le pidió su dimisión.
Sánchez no quería que, en la medida de lo posible, el foco se desviara de lo que entiende como sustancial: su visita a China, el estrechamiento de las relaciones entre los dos países. Xi había resaltado la visión coincidente de ambas capitales, su defensa del orden internacional, que ha sido "gravemente socavado", el hecho de que los dos países están "en el lado correcto de la historia" frente a la "ley de la selva".
Xi resalta la visión coincidente de los dos países, la defensa del orden internacional, "gravemente socavado", y el hecho de que están "en el lado correcto de la historia" frente a la "ley de la selva"
El viaje, señaló el presidente, está permitiendo avanzar en "tres objetivos muy claros". Primero, la constatación de que las relaciones bilaterales "gozan de muy buena salud", ya que tras establecerse la asociación estratégica integral (en 2005), tras firmarse un plan de acción trianual (en 2025), ahora, en 2026, se llega al diálogo estratégico, el estatus que emplean las autoridades chinas con aquellos países con los que mantienen una relación "más estrecha y estable". La traducción son los 19 acuerdos que firma este martes con el primer ministro chino, Li Qiang, y que persiguen una relación económica y comercial "más sana y equilibrada", ya que el actual déficit comercial de Europa y de España con China es "excesivo" y se debe hacer "lo posible por corregirlo". "He encontrado comprensión, voluntad de trabajar para encontrar ese equilibrio".
De los 10 acuerdos económicos que se van a suscribir, cinco buscan ampliar el acceso de los productos agroalimentarios en China; cuatro, el impulso de las exportaciones españolas y el desarrollo de las capacidades de transporte e infraestructuras, y otro más para proteger las denominaciones de origen españolas. Ese era la segunda meta de esta visita. El presidente recordó que gracias a los acuerdos firmados el año pasado, las exportaciones españolas han crecido un 7%, pero el déficit comercial ha aumentado por el mayor volumen de las importaciones. Para ese mayor equilibrio se ha reunido también, dijo, con 36 empresarios chinos. El resto de acuerdos son de cooperación en otros ámbitos: ciencia, cultura, formación universitaria, gestión de la biodiversidad...
"Nuevo orden multipolar"
Tercer objetivo, avanzar "hacia un nuevo orden multipolar mucho más estable", construyendo relaciones "desde el respeto, siendo pragmáticos y tratando de tener una mirada compartida sobre la prosperidad". Sánchez explicó que en un contexto de defensa y priorización de valores como la preservación del orden internacional, la lucha contra la emergencia climática, el combate a la pobreza, la resolución de los conflictos a través de la paz, está "en el interés de España y la UE estrechar los lazos con China". Es decir, "contruir agendas positivas" con el gigante asiático, definir una "relación abierta desde el respeto, el espíritu pragmático y desde la prosperidad compartida". Se trata, enfatizó, de "estrechar lazos, construir puentes, y no de romper puentes ni lazos entre naciones".
Sánchez subraya que "en el interés de España y la UE estrechar los lazos con China", "construir agendas positivas", definir "una relación abierta desde el respeto y el espíritu pragmático"
"Lo que queremos es poder contribuir de forma activa a la creación de un nuevo orden global que traiga la paz definitivamente al mundo", resumió el jefe del Ejecutivo, quien reconoció haber hablado con Xi de la "grave situación" en diversas partes del mundo: Ucrania, Gaza, Irán o Líbano, y animó al Gobierno chino a "continuar contribuyendo de forma activa a reformar" el sistema de gobernanza multilateral. Y es que ese orden internacional que ha dominado el mundo desde la II Guerra Mundial está siendo "desgraciadamente socavado por actores no menores". Y frente a quienes lo lamentan o niegan, España intenta "reformar un orden internacional que ha garantizado la paz durante muchas décadas". "Un orden internacional renovado del que sin duda alguna una potencia media como España se beneficiaría, y también Europa y el mundo entero", justificó.
El Gobierno también anima a China a que aumente sus esfuerzos para "combatir la emergencia climática, combatir la pobreza y a que lógicamente contribuya con su hacer diplomático a resolver los conflictos y guerras que asolan el mundo". Sánchez no quiso entrar al detalle de los movimientos que pueda hacer Pekín para parar la escalada bélica en Irán: "Se me antoja muy difícil encontrar otros interlocutores que puedan desanudar esa situación provocada en Irán y en el estrecho de Ormuz más allá de China", "es importante" el papel que pueda jugar, dijo, para hallar "vías diplomáticas que cesen con esta guerra y que contribuyan a la estabilidad y la paz".
Preguntado sobre si sus mensajes sobre el deterioro del orden internacional pueden agrietar aún más la relación con Donald Trump, el presidente esgrimió que la posición de España en política exterior está siendo "coherente" y por tanto "no debe ofender a nadie". Por lo que él aboga es por un mundo gobernado por reglas y en el que no quepa "la ley de la selva", la expresión también empleada por Xi.
El líder socialista se muestra "muy contento" del triunfo a Magyar frente a Orbán, una victoria "de Europa y de la democracia" y un ejemplo palmario de que "las olas se pueden parar"
Sánchez también celebró los resultados de las elecciones en Hungría del pasado domingo, que dieron el triunfo, al candidato opositor, Péter Magyar, del partido Tisza, frente a Fidesz, el partido primer ministro ultra Viktor Orbán, socio de Vox y favorito de Trump y de Vladímir Putin. El presidente se mostró "muy contento" de la "victoria de Europa y de la democracia" y lo vio como un ejemplo palmario de que "las olas se pueden parar".
Así hizo referencia también a las cumbres internacionales que esta semana reunirán a dirigentes progresistas de todo el mundo en Barcelona. De un lado, la Global Progressive Mobilisation, un evento promovido por la Internacional Socialista, el Partido de los Socialistas Europeos (PES) y la Alianza Progresista, el viernes y sábado, y por otro lado la IV Reunión en Defensa de la Democracia, el mismo sábado, un encuentro institucional en el que participará Sánchez junto a los presidentes de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva; de Colombia, Gustavo Petro; del Consejo Europeo, António Costa, y de México, Claudia Sheinbaum, entre otros.
Sánchez enfatiza la importancia de las cumbres progresistas de este fin de semana en Barcelona, porque es importante esa "unidad" frente a los que patrocinan el "odio" y la "polarización"
"Es importante que los gobiernos y partidos progresistas nos unamos para trasladar a la ciudadanía que pertenecemos a algo que va más allá de la política doméstica y de nuestras fronteras", apuntó el jefe del Ejecutivo desde Pekín. Para el presidente, es necesario "tener mirada positiva, humanista, de avance y compromiso ante los retos que tiene la humanidad por delante, de trabajo conjunto frente a los que hacen de la reacción", el "odio, la fragmentación y la polarización su forma de entender y practicar la política", ya sea en la arena nacional o internacional.
1 Comentarios
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hace 56 minutos
Pienso que estamos todos cansados del caso de la Sra Gómez y esperamos que acabe cuanto antes
También estoy hasta el gorro y más allá de lo del lado correcto de la historia
Lo estamos con el pueblo saharaui?
Lo estamos con un dictador que incluso dice
«Que aboga es por un mundo gobernado por reglas y en el que no quepa «la ley de la selva»
Cuando todos sabemos cómo son las reglas en China?
Estamos contentos de destacar en la pugna contra los dirigentes o gobiernos democráticos por mucho que no nos gusten?
O ser cuasi beligerantes con ellos y condescendientes con China o Irán?