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Salir en pijama a la calle: ¿vuelve la tendencia NBN?

Salir en pijama a la calle: ¿vuelve la tendencia NBN?
Salir en pijama a la calle: ¿vuelve la tendencia NBN? | Pexels
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Salir a la calle en pijama ya no es solo una rareza o una provocación puntual. En los últimos años, esta práctica se ha convertido en una tendencia con nombre propio: NBN (Netflix-Baguette-Netflix). Tras su auge en torno a 2023, el fenómeno vuelve a ganar visibilidad en redes sociales y en las grandes ciudades. Con ello, reabre el debate sobre las modas y los límites entre la ropa de casa y la ropa de calle.

Qué es el NBN y de dónde viene la tendencia

El término NBN procede de la expresión "Netflix-Baguette-Netflix", una secuencia que sintetiza el comportamiento que define esta tendencia. La idea es sencilla: estar en casa consumiendo contenido en plataformas digitales, salir únicamente para una tarea concreta y volver, sin pasar por un proceso de arreglo o cambio de ropa.

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El componente simbólico de la "baguette" alude al origen parisino del fenómeno. No es casual, ya que París ha sido uno de los principales focos de difusión de microtendencias de moda en los últimos años. Con el tiempo, el concepto ha trascendido su definición literal. NBN ya no solo describe una rutina doméstica, sino la estética de trasladar el pijama, el chándal o la ropa de descanso al espacio público sin llamar especialmente la atención ni intermediación estilística evidente.

De la pandemia al uso cotidiano: el origen real

Aunque su popularización se asocia a los últimos años, el origen del fenómeno se entiende en gran medida a partir de la pandemia de COVID-19. Durante el confinamiento, el hogar se convirtió en el centro absoluto de la vida diaria. Trabajo, ocio y descanso se fusionaron en un mismo espacio, y la ropa cómoda pasó a ser lo habitual durante largos periodos.

Con la vuelta progresiva a la normalidad, ese cambio no se revirtió por completo. Parte de esa estética doméstica permaneció en el uso cotidiano, dando lugar a una relajación general de los códigos de vestimenta.

A partir de ahí, el fenómeno empezó a tomar forma en grandes ciudades europeas y globales como París, Londres, Madrid o Barcelona. Lo que inicialmente se asociaba a recados rápidos como bajar a por el pan o pasear al perro ha ido ampliándose a otros contextos.

La normalización de salir en pijama a la calle

Como ocurre con muchas tendencias actuales, el papel de las redes sociales ha sido determinante. Influencers y figuras del entorno digital han contribuido a normalizar la imagen de salir en pijama o ropa de casa, presentándolo en algunos casos como un gesto de naturalidad y despreocupación estética.

A ello se suma la influencia de celebridades internacionales y del ámbito del lifestyle, como Selena Gómez, Lara Álvarez o Victoria Beckham, que han sido fotografiadas en contextos informales con prendas asociadas al descanso, o reinterpretadas en clave de lujo. En algunos casos, el pijama deja de ser un símbolo de intimidad para convertirse en una pieza más del armario urbano, especialmente cuando se combina con accesorios o estilismos construidos cuidadosamente.

Esta dualidad (entre lo aparentemente espontáneo y lo estilísticamente medido) ha sido clave para su difusión. El NBN no se entiende únicamente como "ir en pijama a la calle", sino como una estética de la comodidad convertida en imagen pública.

¿Comodidad o signo de dejadez?

El regreso de esta tendencia no está exento de controversia. Mientras algunos la interpretan como una evolución natural hacia formas de vestir más cómodas y auténticas, otros la ven como una señal de relajación de normas sociales básicas.

En el ámbito del análisis de moda y protocolo, se ha señalado que este tipo de fenómenos puede reflejar tanto el cansancio social como una creciente indiferencia hacia la imagen pública en entornos urbanos. En grandes ciudades, donde el anonimato es mayor y la interacción social más fragmentada, la presión estética pierde parte de su intensidad.

Sin embargo, no existe una lectura única. Para algunos expertos, el NBN también incorpora elementos de provocación estética. Una forma de vestir "sin esfuerzo" que, paradójicamente, se convierte en una decisión consciente de estilo.

En determinados espacios públicos y establecimientos se han llegado a establecer restricciones a la entrada en pijama o ropa de estar por casa, apelando a criterios de higiene o respeto hacia otros usuarios. Aunque se trata de casos puntuales, estas reacciones reflejan una tensión latente entre la libertad individual a la hora de vestir y las normas sociales implícitas en determinados contextos.

La tendencia que parece volver tres años después

Tras su pico de visibilidad en 2023, el NBN no ha desaparecido. Más bien ha permanecido en un segundo plano que ahora vuelve a activarse, impulsado por redes sociales y por la continuidad de una cultura cada vez más centrada en la comodidad.

Más que una moda pasajera, el fenómeno apunta a un cambio de fondo en la relación entre cuerpo, ropa y espacio público. En ese contexto, el pijama (símbolo tradicional del descanso) ha dejado de ser exclusivamente doméstico para convertirse, al menos en parte, en un elemento más de la vida urbana contemporánea.

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