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Como “número dos” de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, Bucharaya Hamudi sólo tiene un reclamo que hacerle a España. El primer ministro saharaui pide que nuestro país asuma la responsabilidad de concluir el proceso de descolonización, cincuenta años después de desentenderse de su pueblo.

A raíz de la reciente polémica por la exclusión de los saharauis de la regularización de inmigrantes del Gobierno de Pedro Sánchez y la tramitación de la ley de nacionalidad en el Congreso, Hamudi asegura que el Frente Polisario no reclama que nuestro país otorgue la nacionalidad a los saharauis “en absoluto”. Pero sí pide que España apoye la conclusión de una descolonización que dejó inconclusa.

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El representante del Gobierno de la RASD habla desde Ausserd, uno de los campamentos de refugiados donde unos 173.000 saharauis malviven en el desierto argelino. Allí se ha celebrado estos días el Festival Internacional de Cine Saharaui, que busca dar voz a un pueblo ignorado por el resto del mundo, y en especial por España, que sigue siendo a día de hoy la potencia administradora “de iure” del Sáhara Occidental.

Los saharauis tienen derechos en España, a quien le corresponde garantizárselos a cada individuo cuando lo reclame

En un encuentro con periodistas, ha respondido a las preguntas de El Independiente sobre la situación legal de los saharauis en España. Aunque no exige la nacionalidad para quienes nacieron durante la época colonial —como propone la ley que ahora parece echar a andar en el Congreso—, sí pide respeto para ellos.“Los saharauis tienen derechos en España, a quien le corresponde garantizárselos a cada individuo cuando lo reclame”, ha manifestado.

Sobre la posibilidad de que una hipotética nacionalización provoque la salida de los refugiados que resisten en Tinduf desde que huyeron de sus hogares hace décadas, no cree que vaya a influir en la capacidad de resistencia del pueblo saharaui. “Seguiremos luchando y seguiremos resistiendo”, ha sentenciado.

Hamudi, convencido del “chantaje” de Marruecos a España

Desde que España se retiró del Sáhara Occidental en 1976, la situación de la excolonia bajo la ocupación marroquí siempre ha sido un foco de tensión entre Rabat y nuestro país. Sin embargo, en 2022 el Gobierno de Pedro Sánchez rompió con décadas de neutralidad, respaldando el plan de autonomía marroquí para el territorio ocupado.

“Esta posición no la entienden ni en España: ni el Parlamento, ni las fuerzas políticas ni la opinión pública”, denuncia Hamudi, que durante ocho años fue representante del Frente Polisario en nuestro país. Para él, que un presidente del Gobierno tome una decisión así sin ningún apoyo, solo se puede deber a que haya “presión de por medio”.

Así, está convencido de que hay un “chantaje” a Pedro Sánchez por parte de Marruecos. Y es que los saharauis tampoco entienden esta nueva posición, que choca con la ideología socialista. Hace cincuenta años, Felipe González visitó los campamentos de Tinduf, donde dijo que su partido estaría con los saharauis “hasta la victoria final”.

La posición del Gobierno de Pedro Sánchez no la entienden ni en España: ni el Parlamento, ni las fuerzas políticas ni la opinión pública

Aun así, el cambio de rumbo del Gobierno no va a cambiar la posición que tienen los españoles con el pueblo saharaui, según el número dos de la RASD: “La respuesta española seguirá ahí independientemente de quién gobierne en España”. Así lo ha demostrado la opinión pública estos últimos cuatro años.

Críticas a Trump y la ONU

Hamudi no solo se ha mostrado crítico con España. También tiene palabras para Donald Trump: “Le escuchamos decir que va a acabar con todas las guerras del mundo; aquí tenemos un caso desde hace cincuenta años”.

Sin embargo, su denuncia va más allá del actual inquilino de la Casa Blanca. El apoyo estadounidense a Marruecos siempre ha estado ahí, desde la Marcha Verde, cuando el régimen alauí inició la ocupación de gran parte del territorio saharaui. “Ahí estaba la bandera americana”, ha recordado.

Aun así, ha señalado que muchos países apoyan a Marruecos, no sólo EEUU. No obstante, considera que los países europeos no tiene la “valentía” de posicionarse contra los saharauis, pero tampoco contra el derecho internacional. “Los únicos con posiciones verdaderamente negativas son Francia y España”.

El Consejo de Seguridad no ha hecho nada para forzar a Marruecos a obligarle a que acepte la celebración del referéndum

También ha apuntado a la “debilidad” de Naciones Unidas. En 1991, Marruecos y el Frente Polisario acordaron una alto el fuego auspiciado por la ONU con la promesa de celebrar un referéndum de autodeterminación. Dicha consulta nunca se produjo.

“El Consejo de Seguridad no ha hecho nada para forzar a Marruecos a obligarle a que acepte la celebración del referéndum”, ha lamentado. De hecho, en los veintinueve años que duró el alto el fuego, Marruecos aprovechó para “fortalecer” su ocupación del Sáhara Occidental. Por ello, cree que Rabat está utilizando a la misión de la ONU en el territorio, la Minurso, para este propósito.

Autonomía de Marruecos si la eligen los saharauis

De celebrarse ese referéndum de autodeterminación, los saharauis deberían poder escoger entre la independencia, la integración en Marruecos o “cualquier otro tipo de relación”. Así lo ha señalado Hamudi, que sostiene que el Frente Polisario respetará cualquier decisión que acepte el pueblo saharaui “libre y democráticamente”.

Sin embargo, esa posibilidad de elegir parece más lejana que nunca. Ante la inacción por parte de Marruecos, el Polisario reactivó la lucha en 2020: “Vimos que la situación no iba por el camino adecuado”.

Ellos no están en este desierto para defender nada, sino para morir

Desde entonces, el conflicto se ha reactivado. Pese a que Marruecos utiliza tecnología avanzada contra los saharauis, como los drones, el primer ministro de la RASD está convencido de que no puede ganar la guerra. Mientras que los marroquíes están en posiciones fijas, los combatientes saharauis se están movimiento constantemente.

Además, los soldados del Polisario resisten mejor en las condiciones del desierto.
Pero, sobre todo, ha apuntado a que los soldados marroquíes no combaten por una causa justa: “Ellos no están en este desierto para defender nada, sino para morir”.