Opinión

Luali, 50 años después

El fundador del Frente Polisario, Luali Mustafa Sayed
El fundador del Frente Polisario, Luali Mustafa Sayed

Luali Mustafa Sayed es considerado la figura que desató la revolución saharaui contemporánea y creó su entidad nacional, la República Árabe Saharaui Democrática. Murió hace 50 años, el 9 de junio de 1976.

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Hace 30 años escribimos su biografía. En el prólogo que nos brindó Ahmed Baba Miske, escritor, periodista, poeta e investigador mauritano, evocó así al compañero: “Luali fue una bendición, una gracia dirigida por su Creador a este Pueblo en un momento singular de su existencia.

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Su precoz desaparición no podía más que disgustar, ser sentida como una inmensa desgracia, una pérdida irreparable. Luali tenía una tarea que cumplir, despertar a su pueblo, devolverle la esperanza, reunirlo, encauzar el proceso destinado a conducirlo hacia una nueva etapa de su historia. Paradójicamente su propia muerte debía jugar un papel eminentemente positivo, extraordinario en este proceso. En vez de desánimo, de la desmoralización, de la desestabilización que se podía esperar, el dolor y la rabia generaron, por el contrario, una voluntad unánime de continuar su obra, de seguir su ejemplo, de ser dignos de su sacrificio. Como él mismo deseaba en vida, cada saharaui quería ser, desde ese momento, un Luali. De ahí una especie de emulación asombrosamente tónica, una dinámica explosiva cuyos resultados iban a ser espectaculares. Detrás de Luali -pero siempre con él porque era más que nunca el guía, el inspirador, el símbolo, el ejemplo-, los combatientes saharauis, los militantes, hombres y mujeres, los diplomáticos iban a conseguir, en sus respectivos dominios, proezas sin parangón con los medios que disponían.”

Luali consagró lo mejor de sus esfuerzos y de su vida a tres ámbitos:

El interno, la experiencia organizativa como "base de la acción nacional". Analizó la realidad saharaui con un enfoque que le permitió aproximarse directamente a los ciudadanos y desmenuzar en conceptos e ideas sociopolíticas cuanto afectaba a sus vidas como individuos o como pueblo. Estos conocimientos fundamentales hacían posible la evaluación de la base de la acción desde varios ángulos: la cantidad numérica, el nivel de desarrollo técnico y organizativo, la calidad de la cultura y las peculiaridades de la sociedad, y la importancia de cada uno de estos elementos de cara a su potencial de evolución en el futuro. Y todo ello, tomando en cuenta la situación de refugiado del pueblo del Sáhara. Por esto, parte del análisis debe consagrarse al conocimiento de la situación interna del enemigo, su fuerza humana, su estructura económica, sus contradicciones, la naturaleza de sus problemas, su régimen político, sus ambiciones regionales, sus vínculos y alianzas internas y externas. Podrá así averiguarse sus vulnerabilidades y causarle el daño suficiente, infligirle la derrota y obligarle a reconocer lo que ha negado hasta entonces. Lógicamente, el instrumento necesario requiere la existencia de un pueblo organizado, cohesionado, capaz y respetado en su patria. El camino para estos objetivos pasa por la autoconstrucción en todos los ámbitos, humano, material, organizativo e intelectual. Y de modo inexorable, el sustento de un régimen popular y democrático que emane realmente de la base y voluntad populares.

Si este pueblo no tiene más existencia que la de ser un bloque unido, pero con un alto grado de conocimiento y determinación, puede hacer frente a toda situación que se interponga en su camino. Llamado a la acción revolucionaria, aunque no posea todas las condiciones para ello. Solo el desencadenamiento y la perseverancia en la acción le llevarán necesariamente a obtenerlas. La acción revolucionaria, como indica su nombre, es acción y no reacción. Es la iniciativa y no la espera. Por su propia naturaleza revolucionaria, significa que se debe arrancar sin tener todos los medios, ya que éstos no llegan siempre con la frecuencia deseada. Se parte siempre desde un desequilibrio respecto a las fuerzas y a los medios que tiene el enemigo. La dimensión de las adquisiciones y la fuerza de su cohesión para lograrlas frente a un enemigo numérica y materialmente superior, exigen de ese pueblo, además de su unión y cohesión, contar con una especificidad extraordinaria, no sólo para equilibrar a ese enemigo, sino sobre todo para obtener la victoria. Esta especificidad es la fuerza de la organización que pueda asegurar ese grado de determinación. El contacto permanente con la base popular, para explicarle y discutir con ella las ideas, es una de las condiciones que Luali exigía a los cuadros de vanguardia, porque de las capacidades de estos cuadros depende en gran medida la reunión de las condiciones de la acción y la victoria final.

El segundo ámbito es la acción militar, instrumento de la acción nacional. Luali persistía en que la realidad a que fue arrojado el pueblo saharaui es injusta, humillante y que debe ser rechazada a través del medio más contundente: el combate. Perseveró en la necesidad de asumir el concepto del sacrifico supremo, ya que la usurpación de un derecho como es la libertad puede exigir consentir ese sacrificio si se quiere recuperar. La acción combativa debe ser una acción nacional organizada, exenta de toda improvisación y espontaneidad, lo que solo se logrará con la creación del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS). Consciente de la prioridad y de la delicadeza de este aspecto, insistió, desde el principio, en estar en las primeras filas, en las líneas más arriesgadas. El azar quiso que Luali estuviese a la cabeza de la primera acción militar del Frente Polisario, en la que cayó prisionero. Y dirigió su última operación en la que caería en combate, escribiendo así hasta su último respiro una página de singular abnegación y entrega sin límites a la causa nacional.

El tercer ámbito es el diplomático y la obtención de alianzas para afianzar el derecho nacional. Desde su época de estudiante, Luali consideró, sinceramente, que las aspiraciones del pueblo saharaui a la libertad serían apoyadas por las organizaciones progresistas de Marruecos y Mauritania, porque los tres pueblos eran víctimas, o de una colonización extranjera, el pueblo saharaui, o de regímenes antipopulares aliados de potencias coloniales, los pueblos marroquí y mauritano. Pero, conforme avanzaba el tiempo y el pueblo saharaui consentía mayores sacrificios en la lucha, dichas organizaciones progresistas hicieron retroceder sus posiciones hasta confundirse con los propios regímenes respecto de la causa saharaui. Este cambio y la ruptura de España de sus compromisos con el Sáhara Occidental, incidieron profundamente en el pensamiento de Luali. Organizar la resistencia, infundir moral y motivación a los saharauis en esa situación de cerco, fue su gran desafío. Esta situación impuso a su pueblo, reducido numéricamente, limitado en recursos y en experiencia, la prueba más difícil de su historia. Imperaba a ojos de Luali un esfuerzo decidido para garantizar alianzas que apoyaran moral y materialmente a la revolución. Argelia y Libia se convirtieron en ese escudo histórico. No es excesivo decir que todas las fases posteriores de la lucha del pueblo saharaui fueron influidas por este hecho. La tenacidad del líder en crear este frente fue un hecho histórico.

Luali vivió desde el interior la miseria material de su pueblo, pese a los enormes recursos del subsuelo saharaui; la humillación, pese a la altivez y orgullo saharauis. Vivió los detalles del destino que se tramaban en círculos extranjeros contra su pueblo, cuya muerte estaba planificada. Por eso, cuando proclamó la revolución, lo hizo como expresión de un profundo rechazo a la injusticia y a la miseria.

- Pensó siempre que la revolución era el resultado de las etapas anteriores del combate saharaui, particularmente de su fase última, representada por el Movimiento de Liberación Saharaui y su líder Basiri.

- Poseyó la enorme capacidad de crear historia y cambiar el curso de los acontecimientos en una perspectiva de largo alcance. Y logró convertir la desolación y el pánico que asolaron a los refugiados huyendo de los bombardeos de napalm y fósforo blanco, en victoria, alegría y desafío al proclamar el nacimiento de la RASD.

- No conoció la autoridad desde su acepción de trono situado en lo alto o como gestión de los asuntos desde una torre de marfil. La entendió como una consagración sin límites y como una orientación desde el interior.

El 9 de Junio, Día de los Mártires, se concibió como compromiso continuo con la lealtad, la libertad, la justicia, la unidad nacional, la cohesión social, la dignidad humana y la promesa de igualdad de la ciudadanía. Recordar a quienes han caído para que este pueblo pueda vivir dignamente sobre su integridad territorial, y la idea perdurable de que la soberanía descansa en el pueblo saharaui y nadie puede suplantarlo ni ignorar su consentimiento. El pueblo debe reflexionar en esta fecha sobre la importancia de recordar a todos los mártires saharauis, en particular a Mohamed Sidi Brahim Basiri, Luali Mustafa Sayed y Mohamed Abdelaziz, como referentes históricos y figuras simbólicas, y como líderes cuyas experiencias y pensamientos deben ser estudiados en profundidad, comprendidos y actualizados, porque cualquier obra humana es mejorable. El pueblo saharaui debe decantarse por la renovación y la reflexión crítica necesarias para avanzar, comprendiendo y aprendiendo de sus legados.


Mohamed Limam Mohamed Ali es embajador de la RASD en Kenia y Felipe Briones Vives es fiscal

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