Atrás queda la crisis de gobernanza de Indra que llevó a la Moncloa a presionar la salida del expresidente Ángel Escribano un año después de que el mismo Gobierno le aupase a lo más alto de la empresa. En marzo alcanzó su máximo histórico (64,50 euros) en bolsa tras las presentación de unos resultados financieros récord con Escribano todavía en la cúpula. Sin embargo, durante el tiempo de profunda crisis dentro de Indra en el mes de marzo después de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) pidiese la dimisión de Escribano para continuar con la fusión de EM&E, la cotizada vivió una auténtica montaña rusa bursátil con miles de millones de euros en juego.
Ahora, con la herida cerrándose, la nueva Indra de Josep María Recasens y Ángel Simón, gracias también a los fuertes vientos del Ibex 35 en máximos históricos, se encuentra a las puertas de superar el precio más alto alcanzado durante la era Escribano. Recapitulando, Indra empezó el mes de marzo con buenas perspectivas en los 62,45 euros tras el empujón corporativo de febrero, cuando el 25 de ese mes Indra presentó unos resultados que habían superado las expectativas de los inversores: la compañía disparaba un 57% su beneficio en 2025 hasta los 436 millones. Al día siguiente, la acción se marcó un rally de un 21,3% en Bolsa.
Finalmente, el impulso de los buenos resultados de Indra llevaron a su máximo histórico que se alcanzó el 4 de marzo con una acción valorada en los 64,50 euros. Aún así, la guerra de Irán, pero especialmente, el conflicto interno por la presidencia de Indra y la fallida operación de fusión con EM&E tumbaron los títulos hasta los 47,24 euros, más de un 24% de bajada en todo el mes. Sin embargo, quedaba el último capítulo, que se abriría el primero de abril. Escribano anunciaba su dimisión y la acción caía otro 12% a media jornada. Más adelante, los buenos resultados del primer semestre de Indra revalorizaron los títulos de la compañía. Indra disparó sus ingresos en un 30% hasta los 3.179 millones de euros, pero su beneficio se estancó subiendo solo un 2% hasta los 219 millones.
Pero además, este viernes, Hispasat, en la que Indra tiene un 89,68% de propiedad, ha sido designada contratista principal de la infraestructura de antenas, sistemas de control y conexión con las redes de tierra del programa espacial IRIS2, la nueva constelación satelital de la Unión Europea, por un importe superior a los 1.600 millones de euros. De este modo, Indra Group será la primera compañía española que participe en el consorcio de control de un gran proyecto espacial europeo. El anuncio empujó a la cotizada un 2,67% hasta los 63 euros.
Por otra parte, BlackRock notificó recientemente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) una participación del 3,002% en Indra, equivalente a unos 315 millones de euros y cercana a 5,3 millones de acciones, siendo la primera vez que desvela una posición en este valor. En concreto, la firma estadounidense reveló que tiene una participación indirecta en acciones del 2,6%, equivalente a unos 4,66 millones de títulos.
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