Un escándalo sacude el fútbol africano y tiene como protagonista el otro lado del Estrecho. Marruecos ha sido proclamado a última hora de este martes nuevo campeón de la Copa de África de Naciones 2025 después de que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) haya decidido retirar el título a Senegal tras un controvertido fallo de su comité de apelación.

La decisión, anunciada este martes, revoca el resultado de la final disputada en enero en Rabat y transforma el desenlace deportivo en una victoria administrativa para los anfitriones.

En el terreno de juego, Senegal se había impuesto 1-0 a Marruecos tras una prórroga marcada por el caos. Sin embargo, el organismo rector del fútbol africano ha determinado ahora que la selección senegalesa incurrió en una infracción grave al abandonar el campo en señal de protesta durante los minutos finales del tiempo reglamentario.

Según la resolución, ese comportamiento encaja en los artículos 82 y 84 del reglamento, que estipulan que un equipo que se retira sin autorización arbitral pierde el partido automáticamente.

El incidente que desencadenó la crisis se produjo en el tiempo añadido, cuando el árbitro congoleño Jean-Jacques Ndala señaló un penalti a favor de Marruecos tras revisar una jugada en el VAR. La decisión provocó una reacción airada del combinado senegalés, cuyos jugadores abandonaron el terreno de juego entre protestas y empujones.

Aunque regresaron posteriormente —persuadidos en parte por su estrella Sadio Mané— y acabaron imponiéndose en la prórroga, la CAF ha considerado que la retirada inicial constituye una renuncia de facto al partido.

En consecuencia, el resultado ha sido oficialmente modificado a un 3-0 a favor de Marruecos, que pasa a ser reconocido como campeón continental. La decisión revierte así el fallo inicial del comité disciplinario, que había desestimado la protesta marroquí, y da la razón a la apelación presentada por la federación anfitriona.

El dictamen supone un duro golpe para Senegal, que ve cómo se le arrebata el título en los despachos tras haberlo celebrado sobre el césped. También reabre el debate sobre la gestión arbitral y el uso del VAR en competiciones africanas, así como sobre la capacidad de la CAF para manejar crisis disciplinarias en partidos de máxima tensión.

Para Marruecos, la resolución tiene un valor histórico: el país suma su segundo título de la Copa de África, medio siglo después de su único triunfo anterior. Pero la victoria llega envuelta en polémica, con una final que pasará a la historia no tanto por el fútbol como por el conflicto reglamentario que terminó decidiéndola. Un espectáculo bochornoso para un país que acogerá junto a España y Portugal el Mundial de Fútbol de 2030.