La aventura de la selección masculina de fútbol de Estados Unidos (USMNT) en su Mundial ha terminado de forma abrupta y dolorosa. La contundente derrota por 4-1 ante Bélgica en los octavos de final no solo ha destrozado el sueño deportivo del país anfitrión, sino que ha hecho saltar las alarmas en los despachos de los grandes ejecutivos de la televisión norteamericana. El "tren del hype" con el soccer se estrelló contra la realidad en Seattle, dejando un regusto amargo y la amenaza de un apagón masivo de la audiencia.

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Con la eliminación del combinado local, las cadenas de televisión, encabezadas por Fox Sports, se enfrentan ahora al fantasma de un desplome histórico en sus índices de audiencia. La preocupación en los medios de comunicación estadounidenses es tan real que se hizo evidente en los micrófonos apenas sonó el silbatazo final. En un movimiento inusual, los comentaristas de Fox Sports, John Strong y Stu Holden, dedicaron los últimos minutos de la retransmisión a implorar a la audiencia que no cambiara de canal ni abandonara el torneo.

Si han disfrutado con lo que han visto, apoyen a su equipo", pidió Strong a los espectadores. "Este no tiene por qué ser el último partido de fútbol que vean en los próximos cuatro años. ¡Es un deporte precioso!".

La súplica refleja el temor de una industria que salivaba ante la posibilidad de que Estados Unidos avanzara a cuartos de final o semifinales, un escenario que, según analistas del sector, habría generado cifras de audiencia equiparables a los playoffs de la NFL. La quimera de alcanzar un partido de fútbol con 50 millones de espectadores en territorio estadounidense parece haber muerto definitivamente en esta edición.

"El fútbol de EEUU no está listo para el primetime"

A pesar de las buenas sensaciones en la fase de grupos, especialmente tras la victoria 4-1 sobre Paraguay, el primer test ante un rival de verdadera entidad internacional desnudó las carencias del fútbol estadounidense. Los datos previos ya anticipaban la distancia real entre ambos conjuntos. Pero las críticas internas no se han hecho esperar y han sido feroces. Carli Lloyd, doble campeona del mundo con la selección femenina y actual analista en Fox, cargó duramente contra la actitud del equipo y señaló directamente a la estrella local, Christian Pulisic: "Parecía que habían perdido el partido antes de saltar al campo. Estaban asustados, sin confianza. Esperas que los grandes jugadores den un paso al frente en los grandes momentos y no hemos visto suficiente de Pulisic en todo el Mundial".

En la misma línea, el polémico exfutbolista Alexi Lalas lamentó que el equipo se marchara "con un gemido en lugar de un rugido", mientras que figuras del entretenimiento deportivo como Dave Portnoy, fundador de Barstool, sentenciaron en redes que "el fútbol de EEUU no está listo para el primetime".

El "factor Trump" y el consuelo de las zonas horarias

La eliminación tampoco ha estado exenta de ruido político después de que el propio presidente Donald Trump confirmara este lunes haber presionado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para que se revisara la tarjeta roja que pesaba sobre el delantero estadounidense Folarin Balogun. Aunque el indulto se consiguió y Balogun pudo jugar, su impacto en el partido fue nulo, lo que ha generado fuertes críticas por la innecesaria politización del torneo y la desaprobación de la prensa internacional.

A pesar del golpe, los ejecutivos televisivos confían en que el huso horario favorable y el atractivo de superpotencias como Argentina, España o Francia salven los muebles en términos de facturación publicitaria. Sin embargo, para el ciudadano medio estadounidense, el idilio con el soccer corre el riesgo de volver a entrar en un período de hibernación de cuatro años.