Microsoft revive tiempos dorados en los mercados. El gigante tecnológico ha logrado este viernes dejar atrás una de sus páginas más aciagas, la del pinchazo de la burbuja puntocom, al superar los máximos históricos que marcó entonces, en diciembre de 1999.

La buena acogida a los resultados que presentó en la noche del jueves, le valían a la compañía fundada por Bill Gates para anotarse en bolsa algo más del 4%, lo que elevaba el precio de sus acciones al entorno de los 60 dólares, un nivel nunca antes sobrepasado.

Con un valor bursátil superior a los 460.000 millones de dólares, la compañía se afianza como la tercera mayor cotizada del mundo, sólo por detrás de Apple y Alphabet y elevando su ventaja respecto a Amazon.

De este modo, Microsoft refuerza su posición frente a los nuevos grandes de la bolsa, procedentes de la nueva revolución tecnológica. De hecho, la mayor compañía de software del mundo se muestra como una auténtica superviviente en los mercados, sorteando crisis y reinvenciones del negocio tecnológico sin ceder su lugar entre los más grandes. Acumula más de veinte años sin dejar de figurar en el top ten de las mayores cotizadas de Wall Street.

Basta recordar que al cierre de 1999, en los albores del pinchazo tecnológico, Microsoft lideraba el ranking de las mayores empresas del mundo, entre las que también se hacían un hueco otras tecnológicas como Cisco Systems, Intel, Lucent Technologies o American Online. Hoy, ninguna de éstas se mantiene siquiera, entre las veinte mayores cotizadas de EEUU. Como tampoco resisten a su lado buena parte de las firmas que le acompañaban entre las más valiosas del mundo en septiembre de 2008, justo antes del descalabro de Lehman Brothers.

Aunque la compañía ha vivido años difíciles sobre los mercados, en los últimos tiempos ha logrado recuperar terreno con notable fuerza: en cinco años ha firmado una escalada superior al 130%. Y, sin ir tan lejos, en los últimos cuatro meses registra avances de más del 22%.

Además, sus perspectivas parecen bastante halagüeñas. De las recomendaciones de 35 analistas que recopila el portal MarketWatch, veinte aconsejan comprar sus acciones y sólo tres optan por vender. A pesar de su reciente escalada, firmas como el banco japonés Nomura aún auguran un recorrido al alza de las acciones de Microsoft de en torno al 13,5%, hasta los 68 dólares.

Cambio de rumbo

Microsoft ha sabido dar un paso clave para evitar los errores que sí afectaron a sus otrora rivales, y que ahora no son más que sombras de lo que fueron. En el cuartel general de la compañía en Redmond, en las afueras de Seattle, se dieron cuenta de que no podrían mantenerse sólo como proveedores de software. Los tiempos estaban cambiado, y Microsoft supo adaptarse y enfocarse en servicios como la nube.

Los analistas valoran de forma muy favorable la marcha de esas nuevas áreas de negocio de Microsoft. Como señalan en Goldman Sachs, los ingresos de la plataforma de servicios cloud Azure han registrado en el último trimestre un sorprendente crecimiento del 121%, superando las previsiones. «La compañía está haciendo lo correcto con su reposición hacia el negocio de los datos en la nube inteligente», reiteran en Citi.

Del mismo modo, los expertos observan con optimismo la transformación de sus áreas más tradicionales. Así, Nomura afirma que «somos positivos con la acción dado que creemos que el plan de transición hacia Office 365 va adelantado y el declive de Windows es probable que se modere».

Adquisiciones clave y sombras

Entre los hitos que han reafirmado en tiempo reciente que Microsoft había elaborado una nueva hoja de ruta destaca la compra de Linkedin, la red social para profesionales más grande del mundo. El pasado mes de junio la compañía firmó un cheque por 26.200 millones de dólares, 24.200 millones de euros, y se impuso en una guerra de ofertas a otros fuertes pujadores como Salesforce.

Además de la más espectacular y cuantiosa, esa fue la compra que cerró un círculo de adquisiciones que sirvieron para diversificar los ingresos de la compañía. En 2001 entró en el negocio de los videojuegos con la compra de Xbox, principal competidor de PlayStation, y aún bajo el mandato de Steve Ballmer también se hizo con el unicornio escandinavo de la mensajería Skype, por 8.500 millones de dólares.

Por supuesto, no todo han sido luces. Satya Nadella sustituyó al mediático Ballmer, que ahora se entretiene en otros menesteres tras comprar la franquicia de la NBA Los Angeles Clippers por 2.000 millones de dólares, y tuvo que afrontar la mayor reestructuración desde que se creó la compañía. 18.000 personas fueron despedidas, 12.500 de ellas por culpa de la duplicidad de puestos tras la adquisición de la división de teléfonos móviles de Nokia.

Los analistas también recogen este tipo de circunstancias en sus informes, pues afectan sobremanera a un mundo tan cambiante como el de la tecnología, donde la competencia es elevada. Para los analistas de Citi, Microsoft se enfrenta a un escenario complejo en pleno proceso de reconversión del negocio del software y se muestran más optimistas con las perspectivas en bolsa de competidores como SAP u Oracle.

Pero Microsoft ha dado ya sobradas muestras de su capacidad de adaptación y supervivencia ante las más profundas crisis y revoluciones. Dos décadas en la cúspide bursátil dan fe de ello.